lunes, 13 de agosto de 2012

Leo Manzano, el atleta católico hispano que hizo historia en Londres 2012. Con Información de ACI PRENSA

Leonel Manzano, Medalla de Plata en 1500 metros planos
AUSTIN, 11 Ago. 12 / 04:01 pm (ACI/EWTN Noticias).- Leonel “Leo” Manzano ganó después de 44 años una medalla olímpica para Estados Unidos en la prueba de 1500 metros planos y los más felices con su hazaña son los miembros de la parroquia San Ignacio Mártir en Austin, Texas.

Manzano, nacido en México y criado en Estados Unidos, llamó la atención de la prensa primero por su baja estatura –mide 1.65 metros- con respecto a sus rivales y luego por su inusual forma de persignarse y rezar antes de la prueba.

Durante la carrera se mantuvo en un discreto penúltimo lugar y cuando la suerte parecía echada, arremetió en los últimos 200 metros para conquistar la medalla de plata ante la sorpresa de todos.

Una imagen de la Virgen cruza la meta con la atleta que ganó el oro en las Olimpiadas de Londres. Con información de ReligiónenLibertad

Meseret Defar
La atleta etíope Meseret Defar protagonizó uno de los momentos más emotivos de las Olimpiadas de Londres 2012 cuando al cruzar la meta en la final femenina de los 5000 metros planos y hacerse de la medalla de oro, sacó de su pecho una imagen de la Virgen María, la mostró a las cámaras y se la puso en el rostro en un momento de intensa oración.

Defar, cristiana ortodoxa, encomendó su carrera a Dios con una señal de la cruz y completó la distancia en 15:04:25, venciendo a su compatriota y tradicional rival Tirunesh Dibaba, quien llegó como favorita de la prueba.

Con lágrimas de emoción, Defar mostró al mundo la imagen de la Virgen con el Niño Jesús en brazos que la acompañó en todo el recorrido.

Durante toda la carrera, tres corredoras etíopes y tres de Kenia se disputaban los primeros lugares, Defar aceleró en el último tramo y logró separarse del grupo.

jueves, 9 de agosto de 2012

Breve reseña biográfica de Mons. Francisco Antonio Macedo Tenllado

Mons. Francisco Antonio Macedo Tenllado nació en Amecameca, Estado de México, el 12 de julio de 1930. Hijo del Dr. Antonio Macedo y de la Sra. Guadalupe Tenllado. Desde muy pequeño mantuvo una estrecha relación con la Iglesia. Sus primeros estudios los realizó en el Colegio Niños Héroes, con las Religiosas Carmelitas. A la edad de 12 años, continúa con su educación primaria en el Colegio de Infantes de esta Basílica, formando parte del Coro de Infantes.

A finales de 1943, ingresó al Aspirantado Salesiano en Venta de Cruz, donde cursó el primer año de Humanidades. Un año más tarde, ingresa al Seminario Conciliar de México, ubicado en Tlalpan, ahí continuó con sus estudios de Humanidades además de Filosofía y Teología. Recibió la orden del Subdiaconado en la Parroquia de Temascalcingo, Estado de México, el 25 de octubre de 1953.

Comunicado de la Basilica de Guadalupe: Fallece Mons. Francisco Antonio Macedo Tenllado


El Venerable Cabildo de Guadalupe, los padres capellanes de coro, agentes laicos de pastoral, religiosos, religiosas y empleados de la Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe, participan a la comunidad católica el sensible fallecimiento de Mons. Francisco Antonio Macedo Tenllado, quien fuera rector Ad interim de este santuario, y ha sido llamado a la Casa del Padre el 7 de agosto de 2012.
¡Descanse en Paz!

miércoles, 1 de agosto de 2012

El 1 y 2 de agosto, indulgencia plenaria en todas las iglesias franciscanas del mundo. Con información de Religión en Libertad


Así nació la Fiesta del Perdón que creó San Francisco, arrastrando a Asís a multitudes de peregrinos.

La Porciúncula en Asís, la pequeña iglesia dedicada a Santa María de los Ángeles, representa desde hace ocho siglos para cada fiel en Cristo una “puerta” para la vida eterna. En 1216 San Francisco tuvo en este significativo lugar una inspiración sobre la propia vocación, vio el inició de la Orden de los Frailes Menores, y recibió hace 800 años a la joven Clara de Asís a la vida consagrada. 

Y aquí, en la iglesia que más quería, Francisco pidió y obtuvo del Señor el mayor de sus dones: el perdón. No solamente para sí mismo sino para todos aquellos que lo hubieran pedido con corazón contrito y arrepentidos de los pecados cometidos.