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Te comparto este blog que fue realizado cuando conducía el programa "Fenómenos del Espíritu"
martes, 21 de enero de 2014
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domingo, 19 de enero de 2014
Fallece obispo más anciano de México, Mons. José de Jesús García Ayala, Obispo Emérito de Campeche.
Mons. José de Jesús García Ayala, fue el noveno obispo de Campeche, quien gobernó pastoralmente la Diócesis desde el año de 1967, a la muerte de Mons. Alberto Mendoza y Bedolla, hasta el año de 1982, en que el Papa Juan Pablo II le aceptó su renuncia por motivos de salud
Fue considerado el obispo más anciano de México y de América Latina y el sexto más longevo del mundo. Sólo cinco de los 5,121 obispos católicos del mundo , son mayores que él.
Don José de Jesús García Ayala nació el 30 de mayo de 1910 (aunque registrado como si hubiese nacido el 7 de junio) en un ranchito llamado El Guayabo, en el municipio de Ayotlán, frente al río Lerma; cinco kilómetros antes de La Ribera de Guadalupe, que en esos años no existía, pues el poblado surgiría hacia 1919, cuando el hacendado del lugar comenzó a vender lotes y se construyó la capilla.
Su padre, Luis García Chávez, era de La Concepción, y su madre, Matilde Ayala, de Yurécuaro. Tuvo seis hermanos: José, Luis, Francisco, Francisca, María Trinidad y María Guadalupe; ésta última dedicó su vida a atender al hermano sacerdote y luego también al hermano Obispo en Campeche.
Ingresó al Seminario de Zamora el 1º de enero de 1923. 14 años más tarde, el 9 de Mayo de 1937, fue ordenado sacerdote en Zamora, celebrando su primera Misa solemne el 19 de Mayo siguiente en Tingambato, su primer destino. Estuvo en Paracho, donde construyó el templo, y en Los Reyes; fue, además, director espiritual en el seminario de Zamora.
Después de 26 años de fecundo ministerio sacerdotal, el Papa Pablo VI lo nombró Obispo Auxiliar y Administrador Apostólico de la Diócesis de Campeche, siendo consagrado el 2 de agosto de 1963, por lo que se ajusta el 47º aniversario de su consagración episcopal; ningún obispo mexicano tiene más de esos años en el episcopado.
Al morir Mons. Alberto Mendoza y Bedolla, VIII Obispo de Campeche (26 de noviembre de 1939 – 28 de febrero de 1967), don Jesús García Ayala fue nombrado IX obispo de la Diócesis de Campeche, el 27 de abril de 1967, tomando posesión de la Diócesis el 10 de mayo del mismo año.
Tocó a Mons. Jesús García Ayala la difícil tarea que significó el Concilio Vaticano II en su etapa de transición, que, en algunos lugares, implicó un rompimiento entre los católicos; por lo cual, es de suponerse que la labor apostólica de esta etapa fue muy áspera. En medio de las vicisitudes propias del momento, correspondió a Mons. García Ayala sentar las bases de una Iglesia diocesana de rostro nuevo y de nuevo corazón. Una joven y núbil Iglesia de Campeche que, a decir de algunos, nació simultáneamente con los cambios conciliares, por lo cual éstos últimos encontraron en aquélla un terreno propicio.
«La Iglesia comenzó a nacer de sus rescoldos en el alma de los campechanos atraídos y convocados por los nuevos movimientos apostólicos». Pronto se empezó a provocar en la diócesis esa «renovación de pensamiento, actividad, costumbres y fuerza moral, y alegría y esperanza que fue la esencia misma del Concilio». La Palabra de Dios comenzó a conocerse y difundirse, tal como lo pedía la Constitución Dei Verbum, entre un pueblo que tenía verdadera hambre y sed de Dios.
Durante el fecundo ministerio episcopal de Don Jesús García Ayala se estimuló la participación en la misión de la Iglesia en todos los niveles: niños, adolescentes, jóvenes, adultos hombres y mujeres, ya que una de sus intenciones era dejar atrás los tiempos en que únicamente las mujeres iban a la Iglesia y aquellos otros tiempos en lo que un amplio sector de los fieles católicos campechanos carecían de atención espiritual.
Es preciso reconocer que algunas decisiones, logradas después de mucha polémica e inconformidad, tanto del clero como de los fieles, marcaron el arranque de un caminar con paso más seguro: Las pláticas pre-matrimoniales y pre-bautismales, la supresión de las Primeras Comuniones individuales, la creación del fondo común sacerdotal, etc. Gracias al empuje decidido de Mons. Jesús García Ayala, clero y fieles se volvieron más realistas, más evangelizadores, más generosos.
En el año de 1975 reabrió el Seminario Menor a nivel secundaria. En un primer momento, los 16 alumnos se hospedaron en el edificio contiguo a la Catedral de Campeche. El cuadro de formadores era el siguiente: P. José Manuel Casanova Medina (Rector), P. Sergio Hernández Méndez (Director Espiritual), P. Próspero Huchín Sánchez (Promotor Vocacional). Estos 16 alumnos con los que se inició este Seminario Menor asistían a clases al Instituto Mendoza, atendido por los Hermanos Maristas; de esos 16 alumnos, únicamente se ordenaron el P. Jaime Martínez Corona, hoy párroco de Ntra. Sra. de Fátima, en ciudad del Carmen, Cam., y el P. Enrique Jiménez Rivero, hoy párroco del Sagrado Corazón de Jesús en la Colonia Tomás Aznar de esta ciudad de san Francisco de Campeche.
En el año de 1981, 19 años después de llegar a la Diócesis de Campeche, y contando con 72 años de edad, Mons. José de Jesús García Ayala, por motivos de salud, presenta su renuncia como Obispo de Campeche, la cual le fue aceptada por el Papa Juan Pablo II el 9 de Febrero de 1982, nombrando a Mons. Héctor González Martínez, como X Obispo de Campeche, quien tomó posesión de la Diócesis el 24 de marzo de 1982.
Fue considerado el obispo más anciano de México y de América Latina y el sexto más longevo del mundo. Sólo cinco de los 5,121 obispos católicos del mundo , son mayores que él.
Don José de Jesús García Ayala nació el 30 de mayo de 1910 (aunque registrado como si hubiese nacido el 7 de junio) en un ranchito llamado El Guayabo, en el municipio de Ayotlán, frente al río Lerma; cinco kilómetros antes de La Ribera de Guadalupe, que en esos años no existía, pues el poblado surgiría hacia 1919, cuando el hacendado del lugar comenzó a vender lotes y se construyó la capilla.
Su padre, Luis García Chávez, era de La Concepción, y su madre, Matilde Ayala, de Yurécuaro. Tuvo seis hermanos: José, Luis, Francisco, Francisca, María Trinidad y María Guadalupe; ésta última dedicó su vida a atender al hermano sacerdote y luego también al hermano Obispo en Campeche.
Ingresó al Seminario de Zamora el 1º de enero de 1923. 14 años más tarde, el 9 de Mayo de 1937, fue ordenado sacerdote en Zamora, celebrando su primera Misa solemne el 19 de Mayo siguiente en Tingambato, su primer destino. Estuvo en Paracho, donde construyó el templo, y en Los Reyes; fue, además, director espiritual en el seminario de Zamora.
Después de 26 años de fecundo ministerio sacerdotal, el Papa Pablo VI lo nombró Obispo Auxiliar y Administrador Apostólico de la Diócesis de Campeche, siendo consagrado el 2 de agosto de 1963, por lo que se ajusta el 47º aniversario de su consagración episcopal; ningún obispo mexicano tiene más de esos años en el episcopado.
Al morir Mons. Alberto Mendoza y Bedolla, VIII Obispo de Campeche (26 de noviembre de 1939 – 28 de febrero de 1967), don Jesús García Ayala fue nombrado IX obispo de la Diócesis de Campeche, el 27 de abril de 1967, tomando posesión de la Diócesis el 10 de mayo del mismo año.
Tocó a Mons. Jesús García Ayala la difícil tarea que significó el Concilio Vaticano II en su etapa de transición, que, en algunos lugares, implicó un rompimiento entre los católicos; por lo cual, es de suponerse que la labor apostólica de esta etapa fue muy áspera. En medio de las vicisitudes propias del momento, correspondió a Mons. García Ayala sentar las bases de una Iglesia diocesana de rostro nuevo y de nuevo corazón. Una joven y núbil Iglesia de Campeche que, a decir de algunos, nació simultáneamente con los cambios conciliares, por lo cual éstos últimos encontraron en aquélla un terreno propicio.
«La Iglesia comenzó a nacer de sus rescoldos en el alma de los campechanos atraídos y convocados por los nuevos movimientos apostólicos». Pronto se empezó a provocar en la diócesis esa «renovación de pensamiento, actividad, costumbres y fuerza moral, y alegría y esperanza que fue la esencia misma del Concilio». La Palabra de Dios comenzó a conocerse y difundirse, tal como lo pedía la Constitución Dei Verbum, entre un pueblo que tenía verdadera hambre y sed de Dios.
Durante el fecundo ministerio episcopal de Don Jesús García Ayala se estimuló la participación en la misión de la Iglesia en todos los niveles: niños, adolescentes, jóvenes, adultos hombres y mujeres, ya que una de sus intenciones era dejar atrás los tiempos en que únicamente las mujeres iban a la Iglesia y aquellos otros tiempos en lo que un amplio sector de los fieles católicos campechanos carecían de atención espiritual.
Es preciso reconocer que algunas decisiones, logradas después de mucha polémica e inconformidad, tanto del clero como de los fieles, marcaron el arranque de un caminar con paso más seguro: Las pláticas pre-matrimoniales y pre-bautismales, la supresión de las Primeras Comuniones individuales, la creación del fondo común sacerdotal, etc. Gracias al empuje decidido de Mons. Jesús García Ayala, clero y fieles se volvieron más realistas, más evangelizadores, más generosos.
En el año de 1975 reabrió el Seminario Menor a nivel secundaria. En un primer momento, los 16 alumnos se hospedaron en el edificio contiguo a la Catedral de Campeche. El cuadro de formadores era el siguiente: P. José Manuel Casanova Medina (Rector), P. Sergio Hernández Méndez (Director Espiritual), P. Próspero Huchín Sánchez (Promotor Vocacional). Estos 16 alumnos con los que se inició este Seminario Menor asistían a clases al Instituto Mendoza, atendido por los Hermanos Maristas; de esos 16 alumnos, únicamente se ordenaron el P. Jaime Martínez Corona, hoy párroco de Ntra. Sra. de Fátima, en ciudad del Carmen, Cam., y el P. Enrique Jiménez Rivero, hoy párroco del Sagrado Corazón de Jesús en la Colonia Tomás Aznar de esta ciudad de san Francisco de Campeche.
En el año de 1981, 19 años después de llegar a la Diócesis de Campeche, y contando con 72 años de edad, Mons. José de Jesús García Ayala, por motivos de salud, presenta su renuncia como Obispo de Campeche, la cual le fue aceptada por el Papa Juan Pablo II el 9 de Febrero de 1982, nombrando a Mons. Héctor González Martínez, como X Obispo de Campeche, quien tomó posesión de la Diócesis el 24 de marzo de 1982.
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jueves, 16 de enero de 2014
Robo Sacrílego en nuestra Ciudad de Oaxaca. Texto de Mons. José Luis Chávez Botello Arzobispo de Antequera-Oaxaca
Enero 12 de 2014.
Con gran dolor y tristeza nos enteramos anoche del robo sacrílego perpetrado el día de ayer en el templo de San José en nuestra ciudad de Oaxaca; era el primer día del Jubileo Circular de las Cuarenta Horas.
Eran las 2.45 de la tarde cuando un hombre aproximadamente de 50 años de edad entró al templo, se dirigió al altar mayor, tomó la custodia en la que estaba expuesto el Santísimo Sacramento y la metió en una bolsa negra; una mujer de inmediato le llamó la atención pero el hombre sacó una pistola revólver y apuntándole le dijo: "cállate y quédate quieta, no vengo solo"; se dirigió rápidamente hacia la puerta principal del templo sin dejar de apuntar con la pistola a la mujer y se fue.
De inmediato se dio aviso al Apoderado Legal y éste a las autoridades correspondientes, se inició la denuncia y las investigaciones con el apoyo de las diferentes corporaciones policiacas y la revisión de cámaras instaladas en las diferentes partes de la ciudad. Se hizo la averiguación previa y se cuenta con el retrato hablado de la persona.
Para los católicos no se trata solo de un robo entre tantos, se trata de un grave sacrilegio por tratarse de lo más grande para nosotros: la presencia viva de Jesucristo Sacramentado en la Hostia Consagrada. Ante este hecho reprochable que nos ofende gravemente no podemos quedar indiferentes, por esto mi exhortación urgente a todos los sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles laicos:
1- Preparar y organizar bien una Hora Santa de desagravio, como momento fuerte de oración, en todas las capillas y templos de nuestra Diócesis en un día de la semana; en los templos y capillas de nuestra ciudad de Oaxaca promuévase este acto de desagravio ante Jesús Sacramentado durante todos los días de la semana a partir de mañana lunes, de preferencia inmediatamente antes o después de la celebración de la Eucaristía por la tarde; yo mismo participaré en esa Hora y presidiré la Eucaristía el martes y viernes en el templo de San José. Pido a los diferentes Movimientos y Asociaciones animar en sus templos y con su párroco este acto; a las casas religiosas y monasterios unirse desde sus comunidades a esta intención. Reflexionemos todos como Iglesia y pidamos perdón al Señor.
2- En los Jubileos y templos donde se tiene adoración perpetua o la exposición de Jesús Sacramentado por varias horas, organícese siempre la adoración asegurando que, en las horas menos visitadas, al menos seis personas acompañen al Señor para no exponernos a este tipo de atropellos.
3- Tomar precauciones y mejorar la vigilancia de nuestros templos implementando las medidas pertinentes incluyendo vasos y objetos sagrados, imágenes y alcancías para evitar sean sustraídas. Son patrimonio de la comunidad cristiana, a través de ellos nuestros abuelos nos transmitieron y fortalecieron la fe; muchos son también patrimonio artístico; seamos buenos custodios para pasarlos a la siguiente generación.
4- Tener siempre a la mano los números de teléfono del Apoderado Legal, Procuraduría de Justicia, Secretaría de Seguridad Pública y Policía Municipal.
5- Organizar una red estable de aviso y apoyo para casos de emergencia como este apoyándose en los Medios de Comunicación y en las redes sociales.
6- Difundir la información en los tableros de los templos, el retrato hablado de esta persona para que pronto se haga posible su ubicación y recuperar principalmente la Hostia Consagrada y la custodia.
Participemos de manera activa para erradicar toda clase de delitos en nuestras comunidades. Mi llamado a quien cometió este grave delito, si familiares o vecinos llegan a identificarlo es importante exhortarle a que entregue la Hostia Consagrada y la custodia a través de otra persona u otro medio; en todo caso dar aviso a las autoridades. Cambiemos de actitud, limpiemos nuestra sociedad y protejamos la vida, nuestros valores y lo más sagrado que tenemos.
Que María Santísima, que sufrió los agravios y atropellos a su Hijo, nos acompañe y proteja en este camino de fe.
Con mi saludo y bendición para todos.
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CARTA PASTORAL del Obispo Miguel Patiño Velázquez, al pueblo de Dios que peregrina en la diócesis de Apatzingán y demás personas de buena voluntad
Para bajar el documento original en formato PDF, da clic en la imagen
“Aunque camine por valle de tinieblas,
ningún mal temeré, porque Tú vas conmigo;
tu vara y tu cayado me dan seguridad” (Salmo 23,4).
Estimados hermanos y hermanas:
Los hechos recientes, de este nuevo año 2014, han llenado de indignación a nuestro pueblo al cerciorarse de que ni los políticos ni el gobierno dan muestras de querer solucionar el problema de Tierra Caliente. En lugar de buscar a los criminales que dañan a la comunidad, el ejército mexicano, por órdenes superiores, fue a desarmar a las autodefensas de Nueva Italia y Antúnez agrediendo a la gente indefensa con el resultado de tres hombres muertos. La situación se les salió de control y al verse rodeados por la población comenzaron a disparar, primero al aire y después a las personas.
Las palabras distan mucho de los hechos. Apatzingán está desde el viernes pasado hundida en el miedo y la zozobra. La quema de carros, negocios y hasta la presidencia municipal por parte del crimen organizado, que actuaron impunemente, mientras dos batallones de soldados estaban acuartelados. En la autopista Apatzingán – Nueva Italia, los enviados del crimen organizado quemaron autobuses, tráileres y camiones de carga sin que los federales ni los militares lo impidieran
El crimen organizado sigue obligando a la gente a asistir a sus manifestaciones, sus líderes están plenamente identificados y no hay autoridad que los pare.
Como resultado del Acuerdo para el apoyo de la Federación a la seguridad de Michoacán, firmado el pasado lunes, el día de ayer llegaron a Apatzingán cientos de militares y federales con todo un despliegue de fuerzas para integrar la policía militar. Hoy, en su presencia, el crimen organizado quemó una farmacia en pleno centro de la ciudad, alrededor de las 7:30 de la mañana.
El pueblo está exigiendo al gobierno que primero agarren y desarmen al crimen organizado. El ejército y el gobierno han caído en el descrédito porque en lugar de perseguir a los criminales han agredido a las personas que se defienden de ellos. ¿No han comprendido que nos encontramos en un “Estado de necesidad”?
Dietrich Bonhoeffer, líder religioso alemán que murió durante el Nazismo, escribía a su novia desde la prisión diciéndole: “Se precisa un concilio de todas las Iglesias… ¿Para qué? Nosotros somos conscientes de que alguien debe consolar a las víctimas, pero también alguien debe frenar a la máquina que asesina” (Cartas de amor desde la prisión).
Les pedimos a los políticos, al gobierno y al Secretario de Gobernación que den a los pueblos de nuestra región signos claros de que en realidad quieren parar a la “máquina que asesina”. La gente espera una acción más eficaz del Estado en contra de los que están provocando este caos.
Deseamos que la venida del Sr. Gobernador Fausto Vallejo Figueroa a esta ciudad de Apatzingán manifieste que sí hay voluntad política de buscar la paz anhelada.
Al pueblo de Dios que peregrina en nuestra diócesis los exhortamos a no perder la esperanza, Dios está con nosotros y no nos deja solos en los momentos de peligro. Sigamos orando más fervientemente por la paz, con la confianza de que María, Reina de la Paz intercede por nosotros.
Con mi profundo cariño y oraciones por el pueblo de Dios que camina en Tierra Caliente, tan castigado por el flagelo de la violencia absurda y fratricida.
“¡La bondad y el amor me escoltan todos los días de mi vida!
Y habitaré en la casa del Señor a lo largo de mis días” (Salmo 23,6).
+Miguel Patiño Velázquez, msf.
Obispo de Apatzingán.
Apatzingán, Mich., 15 de Enero de 2014
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Mons. Miguel Patiño Velázquez,
Obispo de Apatzingán
Aviso de la Arquidiócesis de Antequera-Oaxaca
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