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martes, 25 de febrero de 2014

Carta del Papa Francisco a las Familias


Queridas familias:

Me presento a la puerta de su casa para hablarles de un acontecimiento que, como ya saben, tendrá lugar el próximo mes de octubre en el Vaticano. Se trata de la Asamblea general extraordinaria del Sínodo de los Obispos, convocada para tratar el tema “Los retos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización”. Pues la Iglesia hoy está llamada a anunciar el Evangelio afrontando también las nuevas emergencias pastorales relacionadas con la familia.

Este señalado encuentro es importante para todo el Pueblo de Dios, Obispos, sacerdotes, personas consagradas y fieles laicos de las Iglesias particulares del mundo entero, que participan activamente en su preparación con propuestas concretas y con la ayuda indispensable de la oración. El apoyo de la oración es necesario e importante especialmente de parte de ustedes, queridas familias. Esta Asamblea sinodal está dedicada de modo especial a ustedes, a su vocación y misión en la Iglesia y en la sociedad, a los problemas de los matrimonios, de la vida familiar, de la educación de los hijos, y a la tarea de las familias en la misión de la Iglesia. Por tanto, les pido que invoquen con insistencia al Espíritu Santo, para que ilumine a los Padres sinodales y los guíe en su grave responsabilidad. Como saben, a esta Asamblea sinodal extraordinaria seguirá un año después la Asamblea ordinaria, que tratará el mismo tema de la familia. Y, en ese contexto, en septiembre de 2015, tendrá lugar el Encuentro Mundial de las Familias en Filadelfia. Así pues, oremos todos juntos para que, mediante estas iniciativas, la Iglesia realice un auténtico camino de discernimiento y adopte los medios pastorales adecuados para ayudar a las familias a afrontar los retos actuales con la luz y la fuerza que vienen del Evangelio.

Les escribo esta carta el día en que se celebra la fiesta de la Presentación de Jesús en el templo. En el Evangelio de Lucas vemos que la Virgen y San José, según la Ley de Moisés, llevaron al Niño al templo para ofrecérselo al Señor, y dos ancianos, Simeón y Ana, impulsados por el Espíritu Santo, fueron a su encuentro y reconocieron en Jesús al Mesías (cf. Lc 2,22-38). Simeón lo tomó en brazos y dio gracias a Dios porque finalmente había “visto” la salvación; Ana, a pesar de su avanzada edad, cobró nuevas fuerzas y se puso a hablar a todos del Niño. Es una hermosa estampa: dos jóvenes padres y dos personas ancianas, reunidas por Jesús. ¡Realmente Jesús hace que generaciones diferentes se encuentren y se unan! Él es la fuente inagotable de ese amor que vence todo egoísmo, toda soledad, toda tristeza. En su camino familiar, ustedes comparten tantos momentos inolvidables: las comidas, el descanso, las tareas de la casa, la diversión, la oración, las excursiones y peregrinaciones, la solidaridad con los necesitados… Sin embargo, si falta el amor, falta la alegría, y el amor auténtico nos lo da Jesús: Él nos ofrece su Palabra, que ilumina nuestro camino; nos da el Pan de vida, que nos sostiene en las fatigas de cada día.

Queridas familias, su oración por el Sínodo de los Obispos será un precioso tesoro que enriquecerá a la Iglesia. Se lo agradezco, y les pido que recen también por mí, para que pueda servir al Pueblo de Dios en la verdad y en la caridad. Que la protección de la Bienaventurada Virgen María y de San José les acompañe siempre y les ayude a caminar unidos en el amor y en el servicio mutuo. Invoco de corazón sobre cada familia la bendición del Señor.


Vaticano, 2 de febrero de 2014
Fiesta de la Presentación del Señor

FRANCISCO

martes, 13 de octubre de 2009

Solidarios con la evangelización del mundo. Mensaje de Mons. Mario Espinosa Contreras Obispo de Mazatlán

Al contemplar los primeros siglos del Cristianismo nos sorprendemos que en un tiempo relativamente reducido, gran parte del mundo conocido profesaba la fe en Dios Uno y Trino y estaban vinculados en la comunión de la Iglesia Católica, y este hecho humanamente sorprendente, fue realidad porque todos los bautizados eran conscientes que la misión de evangelizar a todas las gentes y naciones corresponde a todos, y porque actuaron en coherencia a esa conciencia misionera. Así el cristianismo se fue extendiendo por los marinos, los soldados, los comerciantes, que conjuntamente con los Apóstoles, sus sucesores y colaboradores, anunciaron todos la Buena Nueva de la Salvación.

Después de dos milenios son múltiples quienes aun no reciben la proclamación del Evangelio, incluso en nuestra América. “La Evangelización se hace más urgente respecto aquellos que viviendo en este continente, aún no conocen el nombre de Jesús, el único nombre dado a los hombres para su salvación. Lamentablemente, este nombre es desconocido todavía en gran parte de la humanidad y en muchos ambientes de la sociedad americana. Basta pensar en las etnias indígenas aún no cristianizadas o en la presencia de religiones no cristianas, como el Islam, el Budismo o el Hinduismo… Ello obliga a la Iglesia Universal, y en particular a la Iglesia en América, a permanecer abierta a la misión ad-gentes” (EEA 74).


Ante tan gran reto evangelizador, la Iglesia nos invita a reavivar nuestro espíritu misionero. Como nos dice S.S. Benedicto XVI: “Debemos sentir el ansia y la pasión por iluminar a todos los pueblos, con la Luz de Cristo, que brilla en el rostro de la Iglesia, para que todos se reúnan en la única familia humana, bajo la paternidad amorosa de Dios”. Y por ello anualmente se celebra en la Iglesia Universal “El Domingo Mundial de las Misiones”, que este año será el domingo 18 de Octubre. Es una oportunidad para ser conscientes del envío misionero de evangelizar, de ser solidarios a la extensión del Reino de Cristo, y de estar en viva comunión con la Iglesia Universal en la tarea de realizar el grandioso plan salvífico de Dios Padre.

Por ello los invito a celebrar es sus comunidades el DOMUND, a ser generosos en su oración y ofrendas económicas para que la Luz de Cristo llegue a todo el mundo. El resultado de esta colecta, favor de entregarlo oportunamente al Tesorero Diocesano, o al P. Rafael Martínez Gallardo: Director Diocesano de Misiones, para hacerlo llegar a la Congregación de Evangelización de los Pueblos, y que ellos lo hagan llegar a los heroicos Misioneros, para que prosigan su abnegada misión de promoción humana y de anuncio del bendito nombre de Nuestro Señor Jesucristo.


Nuestra oración a favor de los Misioneros debe ser constante pues ella robustece a los Mensajeros de la Buena Nueva y dispone los corazones a la recepción del misterio de Salvación. El sábado 17 de octubre, los Jóvenes de la Animación Misionera, nos invitan a participar en la Vigilia de Oración por las Misiones, que se desarrollará en el auditorio del Instituto Cultural de Occidente a partir de las 5:00 P.M.

Dios Nuestro Padre nos impulse a crecer en nuestro amor al Reino de Cristo y que se suscite en nuestro ser el entusiasmo por ser servidores del Evangelio y a estar siempre preocupados por todos aquellos que aún no lo conocen. Que el Señor los bendiga abundantemente.



+ Mons. Mario Espinosa Contreras
Obispo de Mazatlán