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domingo, 17 de junio de 2012

Homilía del Legado Pontificio Cardenal Marc Ouellet en la Misa de Clausura del 50 Congreso Eucarístico Internacional


Queridos hermanos y hermanas: La cincuenta edición del Congreso Eucarístico Internacional está llegando a su fin. Estamos profundamente agradecidos a Dios por la luz de su Palabra y por el don de la Santa Eucaristía, que refuerza nuestra comunión con Cristo y con los otros.

Al final de esta celebración oiremos el mensaje del papa Benedicto XVI. Sus palabras nos recuerdan que este Congreso Eucarístico Internacional da testimonio de la Iglesia católica como la universal comunión de muchas Iglesias particulares. Los obispos, sacerdotes, religiosos y fieles laicos aquí representan a la Iglesia católica que se encuentra en todo el mundo en miles de comunidades, pero que es una en la fe y el amor de Jesucristo. Saludo a los representantes ecuménicos y les agradezco a todos por participar en este evento lleno de gracia.

Saludo al presidente de Irlanda, y a todas las autoridades civiles, consciente de la noble tradición de esta valiente nación. Agradezco de corazón al arzobispo Martin, al cardenal Brady y a todos los colaboradores de este evento por el don de su cálida hospitalidad y por el ejemplo de su fuerte dedicación a la renovación cristiana de su país.

martes, 12 de junio de 2012

Homilía del Sr. Cardenal Marc Ouellet, Legado Pontificio en la Misa de Apertura del 50º Congreso Eucarístico Internacional en Dublin, Irlanda

El Cardenal Marc Ouellet, Prefecto de la Congregación para los Obispos y Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina, es el Legado que Benedicto XVI ha enviado a Dublín, Irlanda, para presidir en su nombre el 50º Congreso Eucarístico Internacional, que se celebra esta semana en esa nación. Presentamos nuestra traducción de la homilía pronunciada por el cardenal canadiense en la Solemne Misa de Apertura de este importante acontecimiento eclesial.
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Saludo con afecto a todos vosotros, aquí presentes: a mis hermanos obispos y sacerdotes, a los consagrados y consagradas, y a los muchos fieles de Irlanda y del mundo que han venido aquí para este Congreso Eucarístico Internacional. Como Legado de nuestro amado Santo Padre, Papa Benedicto XVI, quiero agradecer en forma especial al Arzobispo Diarmuid Martin y a sus muchos colaboradores, que han trabajado muy duro para organizar este importante evento, como también a las autoridades civiles por su valiosa cooperación. Yo agradezco especialmente a los sacerdotes por su amor y coraje en este difícil tiempo de purificación en la vida de la Iglesia.

Es muy oportuno que, en la Providencia de Dios, este encuentro tenga lugar aquí en Irlanda. Es un país conocido por su belleza natural, su hospitalidad y su rica cultura, pero muy especialmente por su larga tradición de fidelidad a la fe católica. La fuerte historia de fidelidad de Irlanda ha enriquecido no sólo estas tierras sino también, a través de sus hijos e hijas misioneros, ha ayudado a llevar el Evangelio a muchos otros, lejos de aquí.