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| Mons. Faustino Armendariz Obispo de Querétaro |
Entre los objetivos de la visita del Santo Padre Benedicto XVI a nuestro país está el impulsar la nueva evangelización y con ello la misión continental permanente. Seguramente será un mensaje muy iluminador y que valoraremos mucho como líneas de acción para orientar todo el proyecto de la misión continental permanente en nuestra nación y Latinoamérica.
Sin embargo, el Santo Padre ya desde el inicio de su ministerio nos abrió un camino que conduce la vida pastoral de las comunidades. Me llama la atención las frases iniciales de su primera encíclica: “al principio, en el hecho de ser cristiano, no hay una decisión ética o una gran idea, sino el encuentro con un advenimiento, con una persona, que da a la vida un nuevo horizonte y con ello la dirección decisiva” (Deus caritas est N° 1). Estas palabras, definen brillantemente el corazón del mensaje del Papa y el hilo conductor de su magisterio. Me parece que con ello, el Papa quiere decirnos que en el origen de ser cristiano no hay una adhesión a una lista de valores o a una tradición cultural, a un paquete de dogmas ni a un cúmulo de ritos, pero sí al encuentro con una persona, con un advenimiento.
