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lunes, 18 de febrero de 2013

Benedicto XVI: un testimonio ejemplar

+Carlos Aguiar Retes
Arzobispo de Tlalnepantla
Presidente del CELAM


La importante y sorprendente decisión de S.S. Benedicto XVI, de renunciar a su Ministerio como Sucesor de Pedro, y por tanto, como Cabeza visible de la Iglesia Católica, refleja la personalidad el Papa Benedicto XVI como un hombre de fe, que tiene una gran confianza en la presencia del Espíritu Santo que conduce la Iglesia, conforme la promesa de Jesucristo a sus Apóstoles, y permite también que descubramos su profundo amor a la Iglesia.

El Papa ha explicado claramente que su decisión la ha discernido en oración y teniendo en cuenta las exigencias del Ministerio Petrino, y al mismo tiempo con gran realismo, consciente de la constante disminución de sus fuerzas físicas debida a su avanzada edad, y al natural y comprensible desgaste que implica su cotidiana tarea como Papa.

Veo al Papa Benedicto XVI en esta decisión: a un hombre de fe, de amor a la Iglesia, valiente, firme, decidido, que corre los riesgos de interpretaciones erróneas y quizá incomprendidas, incluso por los mismos fieles. Sin embargo hacer uso de un derecho que ningún Papa en casi seis siglos había ejercitado es una gran lección espiritual y eclesial para todos los creyentes y especialmente para tantos que nos sentimos indispensables en las funciones y tareas que recibimos en el nombre de Dios, Nuestro Padre.

Es muy loable reconocer y agradecer que a lo largo de su fructífero Pontificado, el Papa mostró: cómo se deben afrontar los problemas de la Iglesia a través del diálogo constructivo y permanente con todas las corrientes del pensamiento, con todas las naciones, con todas las Iglesias y confesiones religiosas.

A casi un año de su visita a México, queda el recuerdo que dirigió a los infantes: “Ustedes, mis pequeños amigos, no están solos; cuentan con la ayuda de Cristo y de su Iglesia”, y el ánimo que generó en todos los mexicanos, insistiendo que el mal no puede tanto, y que siempre la victoria del bien está garantizada en el proyecto salvífico de Jesucristo, consumado en la cruz y en la resurrección.

Su exquisita y delicada bondad la llevaremos en nuestros corazones, confiando que Dios Nuestro Señor lo acompañara en esta etapa final de su vida, dedicada al silencio, la meditación y la oración.

Hoy, el Papa Benedicto XVI lanza a la feligresía católica y a los hombres de buena voluntad un claro ejemplo de fortaleza y dignidad, de honestidad y clarividencia, al asumir la decisión de su retiro. Por ello, ha señalado al final de su anuncio que orará y pedirá a Jesucristo, Nuestro Señor y a la Virgen María, Madre de la Iglesia su intervención para que los Cardenales electores elijan a quien pueda afrontar, de la mejor manera, los grandes desafíos del tiempo actual y conducir a la Iglesia Católica con la sabiduría del Espíritu conforme a la Voluntad de Dios, Nuestro Padre.

La Iglesia Católica, con esta decisión del Papa Benedicto XVI se fortalecerá en la Fe, en la Esperanza y la infinita confianza del Amor de Dios.

Tlalnepantla – México, febrero 12 de 2013.

domingo, 25 de marzo de 2012

Saludo de Mons. Carlos Aguiar Retes Presidente de la CEM y del CELAM

Santo Padre:

Los Obispos de México, los Obispos Latinoamericanos y los de América del Norte, representados por los Presidentes de las Conferencias Episcopales o por su delegado, le damos la más cordial bienvenida, agradeciendo la gracia que nos concede de este significativo encuentro en esta Catedral de León.



Hace casi cinco años tuvimos la dicha de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe celebrada en Aparecida, Brasil, y que Usted, Santo Padre, tuvo a bien inaugurar orientando magistralmente nuestros trabajos con su palabra llena de esperanza para afrontar los grandes desafíos del Siglo XXI.



Hoy, podemos decirle, que el fruto de Aparecida se experimenta en la Iglesia que peregrina en este Continente. La Nueva Evangelización está en marcha mediante la convocatoria y compromiso episcopal de la Misión Continental, que actualmente ha sido extendida con aceptación y convicción por los agentes de pastoral de nuestras Diócesis.


Hemos seguido su indicación cuando en Aparecida nos dijo: Hemos de fundamentar nuestro compromiso misionero y toda nuestra vida en la roca de la Palabra de Dios[1]. En estos cinco años, el principal factor que ha impulsado, con grandes frutos, nuestro trabajo pastoral ha sido la Palabra de Dios. Especialmente con la práctica de la Lectio Divina se está poniendo al alcance de los fieles católicos, quienes como oyentes de la Palabra, van tomando conciencia de su ser: discípulos misioneros de Jesucristo. Así, escuchando la voz del Maestro asumen el compromiso de darlo a conocer, y crecen en la valoración de la vida sacramental estrechando la comunión e intimidad con el Señor de la Vida y de la Historia.


Nos llena de esperanza constatar que dicho dinamismo espiritual y pastoral va despertando la conciencia de los fieles laicos para participar activamente en los distintos ámbitos familiar, laboral y social con la clara finalidad de ser ellos, levadura que aporte los valores evangélicos ante los nuevos escenarios de nuestro tiempo; ya que recordamos su palabra cuando en Aparecida nos advirtió: Las estructuras justas son una condición indispensable para una sociedad justa, pero no nacen ni funcionan sin un consenso moral de la sociedad sobre los valores fundamentales y sobre la necesidad de vivir estos valores con las necesarias renuncias, incluso contra el interés personal[2].
Santo Padre, Usted nos ha dicho la fe sólo crece y se fortalece creyendo[3]. Por eso, con inmensa alegría constatamos en la marcha de la Misión Continental que el compromiso misionero de los creyentes saca fuerza y vigor del descubrimiento cristiano del amor de Cristo[4]. Constatamos que la Iglesia está viva, por ello, los Obispos aquí presentes del Continente de la Esperanza y del Amor, siguiendo el ejemplo de Su Santidad, manifestado en su homilía en el solemne inicio del Ministerio Petrino, le expresamos ahora, que nuestro programa de gobierno pastoral es sumarnos filialmente a Su Persona y Ministerio para ponernos junto con toda la Iglesia, a la escucha de la palabra y de la voluntad del Señor y dejarnos conducir por Él, de tal modo que sea él mismo, quien conduzca a la Iglesia en esta hora de nuestra historia[5].

Confiamos que el mismo Espíritu, que hace 50 años condujo a la Iglesia a reflexionar sobre su ser y misión, y nos regaló la gracia del Concilio Ecuménico Vaticano Segundo, siga conduciendo el caminar de la Iglesia en este nuevo contexto cultural. Por ello, Santo Padre, le agradecemos la hermosa, y seguramente fecunda iniciativa del año de la Fe, con el que recordaremos dicho acontecimiento y renovaremos la conciencia eclesial de su vigencia y necesidad de asumirlo como brújula para este siglo XXI, siguiendo su indicación de leerlo y acogerlo guiados por una hermenéutica correcta para desarrollar con gran fuerza la renovación siempre necesaria de la Iglesia[6]. Sabemos que la Iglesia al dejarse conducir fielmente por el Espíritu Santo cumple con creces su misión.

Me parece oportuno recordar que el pleno de la Conferencia Episcopal Mexicana, el pasado 20 de abril de 2009, en la Insigne y Nacional Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, acompañados de una inmensa multitud de fieles de todo el País, renovamos la consagración de la Iglesia que peregrina en México al Espíritu Santo. Nos motivó hacerlo la fe y la esperanza que mostraron los Obispos de México al inicio del siglo XX, cuando nuestro pueblo sufría no solo las consecuencias de una violenta revolución social, sino también un dramático y trágico conflicto religioso entre la Iglesia y el Estado. Hoy también confiamos que el auxilio divino se derrame en este País para afrontar y superar los nuevos y complejos problemas que nos aquejan. A los pies de Nuestra Madre Santa María de Guadalupe hemos suplicado a Dios Padre, que renueve la promesa de su Hijo Jesucristo de enviar al Espíritu Santo para conducir a la Iglesia, y pueda así cumplir cabalmente su misión.

Santo Padre, estamos deseosos de escuchar su palabra, estamos convencidos de la comunión eclesial, y desde esa convicción de fe abrimos nuestros oídos y nuestro corazón para que este encuentro sea la ocasión propicia de reavivar el celo apostólico y nuestro compromiso misionero, y llevar a cabo la propuesta que Usted, Santo Padre, hizo desde el inicio de su Ministerio Petrino y ha replanteado para este año de la fe: la Iglesia en su conjunto, y en ella sus pastores, como Cristo han de ponerse en camino para rescatar a los hombres del desierto y conducirlos al lugar de la vida, hacia la amistad con el Hijo de Dios, hacia Aquel que nos da la vida y la vida en plenitud[7].

Que Cristo, Nuestro Redentor nos acompañe ahora y siempre. ¡Bienvenido Santo Padre, está Usted en su casa!

+ Carlos Aguiar Retes

 

[1] DIA No. 3
[2] DIA No. 4
[3] Porta Fidei No. 7
[4] Porta Fidei No. 7
[5] Homilía del Santo Padre, Domingo 24 de abril de 2005.
[6] Porta Fidei No. 5
[7] Porta Fidei No. 2

jueves, 14 de enero de 2010

Emergencia en Haití. Mensaje de Mons. Carlos Aguiar Retes Presidente de la Conferencia del Espiscopado Mexicano y Arzobispo de Tlalnepantla

A los Sres. Cardenales, Arzobispos y Obispos
A los animadores de la Pastoral Social - Caritas
A todos los Hermanos católicos



Estimados hermanos:


Un saludo fraterno, deseando la paz de Cristo, El Señor de la vida.


Es conocido el devastador terremoto que golpeó a nuestro hermano país de Haití, este martes 12 de enero, por la tarde, así como un número importante de réplicas que aún se registran, causando daños masivos y sobre todo graves pérdidas en vidas humanas, en ellas sentimos la muerte de S.E. Mons. Serge Miot, Arzobispo de Puerto Príncipe. Es en estos momentos de emergencia que nos unimos en la oración, suplicando a Dios consuele el sufrimiento del pueblo haitiano, por las víctimas, por los heridos, para que en su amor y misericordia dé alivio a los que lloran.

El mundo ha vuelto la mirada a Haití, ya de por sí vulnerable por la extrema situación de pobreza y el azote de anteriores fenómenos meteorológicos. Ante estos lamentables hechos, la caridad de Cristo nos urge a actuar. Su Santidad Benedicto XVI, también nos convoca a la oración y solidaridad concreta y es a través de Caritas Internationalis como la Iglesia responderá organizadamente para atender las necesidades más inmediatas de la población afectada.


Es la hora para que la Iglesia de México se haga presente y ayude materialmente a estos hermanos, y que seamos, particularmente nosotros los Obispos, los promotores de las acciones que hagan efectivo este llamado. Es muy oportuno señalar que la mejor forma de ayudar será enviando aportaciones económicas de acuerdo a la solicitud de la Cáritas Internationalis. Un equipo de respuesta está viajando a Haití para valorar los daños y la capacidad local y para proporcionar ayuda a los sobrevivientes y apoyar al equipo de Caritas Haití.


La ayuda económica se puede recaudar por alguna colecta, o bien por el medio que vean más oportuno en su propia Iglesia Particular. Para enviar lo destinado a este fin pueden depositarlo, a la mayor brevedad, en la cuenta de la Federación Nacional de Cáritas Mexicana:


Nombre: Cáritas Mexicana, I.A.P.
Banco: Banamex
Cuenta: 100
Sucursal: 746


Agradezco su atención y respuesta solidaria a este llamado. Aprovecho la ocasión para reiterarles mi aprecio fraterno y asegurarles mi plegaria ante nuestro Buen Pastor.


+ Carlos Aguiar Retes
Arzobispo de Tlalnepantla
Presidente de la CEM


jueves, 5 de febrero de 2009

Perfil de S.E. Mons. Carlos Aguiar Retes


Nació el 9 de enero de 1950 en Tepic, Nay. (Diócesis de Tepic).

Terminó sus estudios de Humanidades y Filosofía en el Seminario de Tepic (1961-1969), y los estudios de Teología en el Seminario de Montezuma (U.S.A) (1969-1972) y el Seminario de Tula, Hgo. (1972-1973).

Fue ordenado Sacerdote en la Catedral de Tepic, Nay., el 22 de abril de 1973.

Después de su ordenación sacerdotal fue enviado a Roma como alumno del Pontificio Colegio Latinoamericano y consiguió la Licenciatura en Sagrada Escritura en el Pontificio Instituto Bíblico de Roma (1974-1977).

En 1991 regresó a Roma y el 7 de junio de 1996 obtuvo el Doctorado en Teología Bíblica en la Pontificia Universidad Gregoriana con la tesis "La crítica de los profetas al ayuno", bajo la dirección del P. Horacio Simian Yofre, profesor del Pontificio Instituto Bíblico de Roma.

De 1992 a 1993 formó parte de un equipo de biblistas que prepararon la edición de la Biblia de América.

Además del Español, habla Italiano, Inglés, Francés y Alemán.

En su ministerio Sacerdotal ha desempeñado los siguientes cargos:

Vicario Parroquial de la Parroquia de Santa María Goretti (1973-1974).
Rector del Seminario de Tepic (1978-1991).
Durante el tiempo en que fue Rector del Seminario de Tepic desempeñó también los cargos de: Fundador y Capellán del Club Serra de 1979 a 1991.
Presidente de OSMEX (Organización de Seminarios Mexicanos) de 1986-1990.
Vocal de la Directiva de la OSLAM (Organización de Seminarios Latinoamericanos), de 1988-1991.
Profesor de Sagrada Escritura en la Pontificia Universidad de México (1996-1997).
Rector de la Residencia "Juan XXIII" para Sacerdotes de la Pontificia Universidad de México, México, D.F., (1996-1997).

Nombrado Obispo de Texcoco el 28 de mayo de 1997 y consagrado obispo el día 29 de junio del mismo año.

El 25 de mayo del 2000, la Presidencia del CELAM lo nombra Secretario General de ese organismo para el cuatrienio 1999-2003, en sustitución de Mons. Felipe Arizmendi.

Es nombrado Vicepresidente Primero del CELAM, el 15 de mayo del 2003, durante la XXIX Asamblea Ordinaria del CELAM, en Paraguay.

Nombrado Secretario General de la CEM, durante la LXXVI Asamblea Ordinaria de la CEM para el Trienio 2004 - 2006.

Durante la LXXXII Asamblea Ordinaria de la CEM en noviembre de 2007, es nombrado Presidente de la CEM para el trienio 2007-2009.

El 8 de marzo de 2007, su Santidad Benedicto XVI lo nombró miembro del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso.

En mayo de 2007 participa en la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe.

Durante la XXXI Asamblea Ordinaria del CELAM es nombrado Presidente del Departamento de Comunicación Eclesial y Diálogo para el período 2007 - 2001.

URGENTE. Ciudad del Vaticano



CIUDAD DEL VATICANO, 5 FEB 2009 (VIS).-El Santo Padre nombró:
-Obispo Víctor Sánchez Espinosa, hasta ahora auxiliar de México, arzobispo metropolitano de Puebla de los Ángeles (superficie 20.932, población 4.574.000, católicos 4.230.000, sacerdotes 593, religiosos 1192, diáconos permanentes 1) en México. Sucede al arzobispo Rosendo Huesca Pacheco, cuya renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis fue aceptada por límite de edad.



-Obispo Carlos Aguiar Retes, hasta ahora de Texcoco (México), arzobispo metropolitano de Tlalnepantla (superficie 682, población 4.069.000, católicos 3.570.000, sacerdotes 366, religiosos 427, diáconos permanentes 13) en México. Sucede al arzobispo Ricardo Guízar Díaz, cuya renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis fue aceptada por límite de edad.

-Don Valentine Tsamma Seane, de la Congregación de los Estigmatinos, obispo de Gaborone (superficie 109.005, población 1.033.754, católicos 64.618, sacerdotes 31, religiosos 52, diáconos permanentes 6) en Botswana. El obispo electo nació en 1966 en Lobaste (Botswana), hizo la profesión solemne en 1992, fue ordenado sacerdote en 1994 y hasta ahora era párroco de la catedral de Gaborone. Sucede al obispo Boniface Tshosa Setlalekgosi, cuya renuncia al gobierno pastoral de la diócesis fue aceptada por límite de edad.

-Don James S. Wall obispo de Gallup (superficie 143.648, población 491.400, católicos 57.927, sacerdotes 53, religiosos 138, diáconos permanentes 31) en Estados Unidos. El obispo electo nació en 1964 en Ganado (EE.UU.), fue ordenado sacerdote en 1998 y hasta ahora era vicario episcopal para el clero de la diócesis de Phoenix (EE.UU.).

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