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viernes, 3 de febrero de 2012

Novena a San Peregrino Laziosi


Oraciones iniciales

Invocación al Espíritu Santo.
Ven oh Santo Espíritu, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu divino amor. Envía tu Espíritu y serán creadas todas las cosas. Y se renovará la faz de la tierra.

Oración
Oh Dios que te has dignado instruir los corazones de tus fieles con las luces del Espíritu Santo, te pedimos que por este mismo Espíritu sepamos obrar rectamente, y nos alegremos con su celestial consuelo, por Jesucristo Nuestro Señor, Amén.

Oración preparatoria.
Señor mío Jesucristo que deseas que San Peregrino sea invocado como Patrón de aquellos que sufren de cáncer y úlceras y a quienes prometes curar por su intercesión. Te doy gracias Señor, por tu compasión para la humanidad doliente y por concedernos tu misericordia por intercesión de tu siervo San Peregrino. Concédenos que sus ruegos ayuden a tantas almas que sufren afligidas en sus cuerpos el terrible mal del cáncer o de úlceras y te encomiendo en especial (aquí se nombra por quien o quienes se reza en particular esta novena).

Benignamente dígnate Señor escuchar las súplicas de San Peregrino, así como las de Tu Santísima Madre, Salud de los enfermos, en favor de aquellos que encomendamos a la compasión y amor de tu Sacratísimo Corazón. Dales paciencia para sufrir su aflicción y resignación a tu divina voluntad. Dales el consuelo que necesitan, especialmente la curación que tanto anhelan, si es tu santa voluntad. Concedednos que todos adoremos e imitemos tus sagrados dolores con verdadero amor para que podarnos merecer un día la recompensa eterna de estar Contigo en la gloria que vives y reinas con el Padre en unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos, Amén.
   

Rezar a continuación la oración del día que corresponda:



Día Primero

Oh glorioso San Peregrino, perfecto modelo de virtud, tú que tan prontamente respondiste al divino llamamiento dejando honores, comodidades y riquezas de este mundo, cuando postrado ante una imagen de María Santísima en la Catedral de Forlí implorabas su poderosa intercesión y fuiste llamado por Ella para que fueras su Siervo, obtenme, te lo suplico, que corresponda prontamente a todas las inspiraciones divinas, que desprendido de todos los bienes y placeres de este mundo, esté siempre listo a cumplir su divina voluntad. Amén. Concluir con las oraciones finales.



Día Segundo

 Oh venturoso San Peregrino que por tu prontitud y fervor en responder el divino llamamiento mereciste recibir un ángel como guía en tu camino a Siena cuando ibais a rogar ser admitido entre los Siervos de María; obtenme, te lo suplico, que yo sea asistido por mi buen ángel en todos mis trabajos y sea iluminado, guiado y dirigido por él en mi camino a la vida eterna. Amén. Concluir con las oraciones finales.



Día Tercero

 Que acepto al cielo, ¡oh glorioso San Peregrino! fue el sacrificio que hiciste de tu alma y cuerpo a Dios, abrazando la pobreza evangélica en la vida religiosa, renunciando a tu propia voluntad y los placeres sensibles. Dios se dignó demostrarte cuán aceptado había sido este renunciamiento tuyo cuando recibiendo la sagrada librea de Siervo de María milagrosamente se vio sobre tu cabeza una bola de fuego, emblema de eminente santidad con que brillarías en la Iglesia de Jesucristo. Obtenme, te lo ruego, ¡oh gran santo! participar de este santo fuego, que consuma en mí todo afecto terrenal para que yo pueda desear y buscar sólo el amor de mi Dios. Amén. Concluir con las oraciones finales.



Día Cuarto

 ¡Oh San Peregrino! fiel Siervo de María, cuán generosamente perseveraste en el verdadero camino de la virtud y de la santidad. Constante en la oración, rígido en el ayuno y abstinencia, austero para domeñar tu cuerpo, fuiste para tus hermanos ejemplo viviente de penitencia. Arrepentido una vez por todas de los pecados de tu juventud, aborreciste el pecado mereciendo vivir siempre puro hasta el fin de tus días en la tierra. Pueda yo imitarte, ¡oh glorioso santo! y sinceramente arrepentido de mis graves pecados, obtenme por tu intercesión, de mi Dios misericordia y perdón y la gracia de no perecer al imperio de mis bajas pasiones; que, constante en mis resoluciones, sirva siempre a mi Dios para continuar fiel hasta la muerte y merecer la corona de la vida eterna. Amén. Concluir con las oraciones finales.



Día Quinto

 Humilde San Peregrino, grande en verdad fueron tus méritos cumpliendo rigurosamente los más serviles deberes para con tus hermanos. No habrías llegado a la dignidad sacerdotal si no hubieras tenido que cumplir, por el voto de obediencia, la orden de tus superiores. Obtenme, te lo suplico, verdadera humildad de corazón para que libre de los honores y placeres del mundo, mi vida pueda esconderse con Cristo en Dios y sea así digna de su gracia y gloria en el Cielo. Amén. Concluir con las oraciones finales.



 Día Sexto

¡Oh San Peregrino! cuya paciencia fue tan admirable que sufriste, sin murmurar jamás, las contradicciones e insultos de los hombres, y no contento con tus rigurosas penitencias, pedías al Señor mayores sufrimientos que soportaste en silencio: el agudo dolor de una úlcera incurable dada por Dios como respuesta a tus muchas oraciones y peticiones por sufrimientos. ¡Cuán amorosamente nuestro Creador recompensó tu fe y largos sufrimientos, cuando en milagro, como jamás se había oído, el curó esa cruel úlcera tocándola con su divina mano! Otórgamelo te lo suplico, que yo también practique la paciencia y mortifique mis sentidos como expiación por mis pecados y así pueda participar de aquellos consuelos que tu ya gozas en el paraíso eterno. Amén. Concluir con las oraciones finales.



 Día Séptimo

Oh bendito apóstol San Peregrino, lleno de celo por la conversión de los pecadores e incansable predicador de la palabra divina, tu que llevaste tantas almas al camino de la penitencia promoviendo la gloria y honor de Dios en todo el mundo y que el Señor se dignó confirmar con estupendos milagros. Obtenme, te lo suplico, que no contento con trabajar para mi propia salvación, pueda también hacerlo para la santificación de otras almas por medio del buen ejemplo, constante oración, buenos consejos y apostolado incansable. Qué feliz fuera si yo pudiera extender la gloria de Dios en la tierra y así tener mi parte contigo y todos los santos en la eterna gloria. Amén. Concluir con las oraciones finales.


  
Día Octavo

 Oh Dios que diste a San Peregrino un ángel por compañero, a María Santísima por Maestra y a Jesús por médico de su terrible enfermedad, otórganos, te lo pedimos, por los méritos de San Peregrino, que amemos ardientemente aquí en la tierra a nuestro ángel custodio, a nuestra Madre Inmaculada y a nuestro Divino Salvador para en el Cielo bendecirlos por toda la eternidad. Te lo suplicamos por los méritos de Jesucristo Señor nuestro. Amén. Concluir con las oraciones finales.



Día Noveno
  
Oh Dios Todopoderoso, benigno escucha las plegarias que te elevamos en honor de San Peregrino, tu amante siervo y patrón de los que padecen de cáncer, para que nosotros, que no podemos confiar en nuestros propios méritos, podamos recibir tu misericordioso auxilio en nuestras necesidades por la intercesión de tu Siervo cuya vida fue tan entregada a Tí. Te pedimos esta gracia por Jesucristo Nuestro Señor. Amén. Concluir con las oraciones finales.

   

Oraciones Finales


Oración a Nuestra Madre Dolorosa.
Oh mi muy amada Madre María, Madre de los Dolores, miradme, soy tu hijo, postrado en oración a tus pies. He venido a suplicarte este favor especial por intercesión de tu fiel Siervo San Peregrino. (Se hace la petición).

Oh Madre Dolorosa, te ruego presentes mi petición a tu Divino Hijo. Si tu intercedes por mí no la rechazará. Yo sé, mi buena Madre, que Tu deseas que yo acepte en todo la voluntad de Dios. Por esto con confidencia de hijo me abandono a la santa voluntad de Dios. Si lo que pido no conviene me sea concedido, hazme digno de recibir aquello que sea de mayor beneficio a mi alma. Dulce Madre Dolorosa, yo te amo, yo pongo toda mi confianza en Ti, pues tus ruegos ante Dios son muy poderosos. Por la mayor gloria de Dios, en nombre de Cristo y por intercesión de San Peregrino, a quien Tu llevaste a la santidad, óyeme y concédeme lo que te pido. Amén.



Oración a San Peregrino
 Oh San Peregrino, a quien la Santa Madre Iglesia ha declarado Patrón de aquellos que sufren de cáncer y úlceras, vengo con gran confianza para que me ayudes en la presente enfermedad (se nombra). Mira que afligido en el cuerpo y en el alma ya mi valor comienza a decaer y la impaciencia y la tristeza me oprimen, por eso te ruego intercedas por mí Buen San Peregrino, pídele a Dios me alivie de esta enfermedad si es su Santa Voluntad. Aboga ante la Santísima Virgen de los Dolores, a quien  tu amaste tan tiernamente y en unión de quien sufriste los dolores del cáncer, para que ella me ayude con su poderosa súplica y dulce consuelo.

Más, si es la voluntad de Dios que yo sufra esta enfermedad, obtenme valor y fortaleza para aceptar con resignación y paciencia todas estas pruebas de la amorosa mano de Dios. Puedan estos sufrimientos llevarme a una vida mejor y me permitan expían mis pecados y los pecados del mundo.

San Peregrino, ayúdame a imitante en tu sufrimiento, a unirme a Jesús Crucificado y a su Madre Dolorosa y a ofrecer mis penas y dolores a Dios con todo el amor de mi corazón para su gloria y la salvación de las almas, especialmente de la mía. Amén.

martes, 17 de enero de 2012

Novena a San Antonio Abad


ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Dios Padre Bueno, que para ejemplo del mundo y honor de la Iglesia, transformaste la vida de San Antonio Abad, en la imagen de tu Hijo Jesucristo, concédenos que le imitemos en el camino de la vida evangélica y que merezcamos por su intercesión vencer como Él, las tentaciones y vivir en la voluntad de Dios. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

DÍA PRIMERO


ORACIÓN:
Glorioso Abad San Antonio, que por tu profunda Humildad te considerabas un gran pecador y sin ningún merecimiento, sin creerte las alabanzas de los hombres, aún con la gracia singular de hacer milagros, atribuyéndolo a la infinita bondad de Dios. Alabamos esta virtud en tí y por ella te suplicamos, nos alcances del Señor, que sepamos imitarte, y en la escuela de tu Humildadaprendamos a desterrar del corazón toda soberbia y orgullo, para servir al Señor con sencillez.Amén.

Salmos:
1º Salmo 118. "Tu palabra me da vida"
2º Salmo 121. "Que alegría cuando me dijeron"
3º Salmo 122. "A tí levanto mis ojos"

DÍA SEGUNDO

La Novena del Día Segundo, sábado 21 de Enero, está distribuida especialmente para las calles: Bojeo, Pozo Nuevo, El Concejo, Primero de Mayo, Gral. Prim, Pérez Quintero, Lope de Vega, Tirso de Molina, Luis de Góngora, María de Zayas, Sor Juana Inés de la Cruz, Calderón de la Barca, Luis de Alarcón y Gibraleón. Y participan activamente en la liturgia el Grupo Parroquial de Cáritas.

ORACIÓN:
Glorioso Abad San Antonio, que con suma Paciencia aceptabas todas las pruebas de la vida, venciendo así al maligno, que por todos los medios pretendía irritarte. Nosotros alabamos esta virtud en ti y por ella te suplicamos nos alcances del Señor el poderte imitar y en la escuela de tuPaciencia, aprendamos a superar toda ira y aceptar en todo lo adverso, la voluntad del Señor.Amén.

Salmos:
1º Salmo 99. "Venid ante el Señor"
2º Salmo 119. "Oráculo del Señor"
3º Salmo 14. "Señor quien puede acudir a tu templo"

DÍA TERCERO

ORACIÓN:
Glorioso Abad San Antonio, que con singular Modestia, sorprendía a todos los que te trataron y por ella te hiciste popular, aún entre los que no te conocían personalmente. Nosotros, alabamos esta virtud en tí y por ella, te suplicamos, nos alcances del Señor poderte imitar y en la escuela de tuModestia, aprendamos a reconocer que todo lo de que laudable pueda encontrarse en nosotros, es puro don de Dios. Amén.

Salmos:
1º Salmo 129. "Desde lo hondo a ti grito Señor"
2º Salmo 114. "Alma mía recobra tu calma"
3º Salmo 126. "Que el Señor nos construya la casa"

DÍA CUARTO

ORACIÓN:
Glorioso Abad San Antonio, que por tu Castidad, nos diste un testimonio de lo que será la vida futura y de como un cristiano ha de combatir las insidias del maligno, contra una vida limpia. Alabamos esta virtud en ti y por ella, te suplicamos, nos alcance del Señor, poderte imitar y en la escuela de tu Castidad, aprendamos a no ser derribados por la corriente de permisibilidad sexual que hoy nos invade. Amén.

Salmos:
1º Salmo 113. "Cuando Israel salió de Egipto"
2º Salmo 71. "Que en sus días florezca la justicia"
3º Salmo 123. "Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte"

DÍA QUINTO

ORACIÓN:
Glorioso Abad San Antonio, que con suma Prudencia, tenías el don del discernimiento para cuantos necesitaban cumplir la voluntad del Señor y ser consolados. Nosotros alabamos esta virtud en ti y por ella te suplicamos, nos alcance del Señor, poderte imitar y en la escuela de tu Prudencia, aprendamos a discernir siempre el bien del mal y a elegir siempre la voluntad del Señor en todas las cosas. Amén.

Salmos:
1º Salmo 115. "El Cáliz que bendecimos..."
2º Salmo 102. "Gustad y ved que bueno es el Señor"
3º Salmo 99. "Aclamad al Señor, tierra entera"

DÍA SEXTO


ORACIÓN:
Glorioso Abad San Antonio, cuya gran Misericordia, se extendía no solo a los pecadores y a las personas, sino también a los animales del Campo, los cuales acudían a tí para ser curados y para darte compañía. Nosotros alabamos esta virtud en ti y por ella te pedimos, nos alcances del Señor, poderte imitar y en la escuela de tu Misericordia, aprendamos a saber tratar con amor a los demás, a servirles y también, como tú, a sentir más ternura por los animales. Amén.

Salmos:
1º Salmo 66. "A Dios den gracias los pueblos"
2º Salmo 125. "Pena y esperanza, trabajo y dolor"
3º Salmo 99. "Apocalipsis, 19, 1-7"

DÍA SÉPTIMO

ORACIÓN:
Glorioso Abad San Antonio, en quien la llama del Amor de Dios pudo tanto, que por el dejaste todo, vendiste tus bienes y lo diste a los pobres. Por Él te fuiste a vivir al desierto y frente a los herejes, defendiste el Evangelio de Jesuscristo, con riesgo de tu propia vida. Nosotros alambamos esta virtud en tí, y por ella te pedimos, nos alcances del Señor, poderte imitar y en la escuela de tu forma de amar, aprendamos a amar al Señor, con todo nuestro corazón, con toda nuestra mente y con todas nuestras fuerzas y al prójimo que lo hiciste como tú. Amén.

Salmos:
1º Salmo 50. "Perdón Señor, hemos pecado"
2º Salmo 22. "El Señor es mi pastor"
3º Salmo 150. "Que todo cuanto vive y respira"

DÍA OCTAVO

ORACIÓN:
Glorioso Abad San Antonio, que con el gran celo que tenías por anunciar el evangelio, diste tu vida por Él, considerando todo lo demás como perdida, a fin de ganar a todos para Cristo. Nosotros alabamos esta virtud en tí, y por ella te pedimos, nos alcances del Señor, poder imitarte y en la escuela de esta virtud, aprendamos a anunciar a Jesucristo sin avergonzarnos del Evangelio, colaborando en las catequesis o cualquier apostolado. Amén.

Salmos:
1º Salmo 41. "Como suspira la cierva"
2º Salmo 46. "Cantad salmos al Señor"
3º Salmo 147. "Glorificar al Señor, Jerusalén"

DÍA NOVENO- SÓLO VÍSPERAS


Salmos:
1º Salmo 117: "Este es el día en que actúo el Señor..."
2º Salmo 120: "El auxilio me viene del Señor"
3º Salmo 97: "El Señor es nuestro Rey"

DÍA NOVENO-EUCARÍSTÍA Y NOVENA

Sábado 28 de Enero, a las 22.00 horas se celebra el Día Noveno, está distribuida especialmente para las calles: San Antonio Abad, Machina, San Pío X, Mesones, Santa Teresa, Rafael Alberti, Hnas. Carmelitas, Molino de Campo, Miguel de Cervantes, Félix Rodríguez de la Fuente, General Juan Garrido y Luis Buñuel. Y participan activamente en la liturgia, el Consejo Pastoral de la Parroquia.

ORACIÓN:
Glorioso Abad San Antonio, cuya Constancia, en servir a Jesucristo se prolongó sin requiebro, hasta una vejez dichosa, congregando en torno a tí innumerables discípulos, que te llamaron el Viejo Abad, Antonio El Grande. Nosotros alabamos esta constancia en tí y por ella te pedimos, nos alcances del Señor, poder imitarte y en la escuela de esta virtud, perseverar en las tareas que nos confíe la Iglesia. Amén.

ORACIÓN FINAL

Dichoso Abad San Antonio, humilde, paciente, modesto, casto, prudente, misericordioso, amoroso, celoso y constante: rendidamente te suplicamos por el alto grado de gloria a que te elevaron tus virtudes, nos asistas de continuo para que nuestros pensamientos, palabras y obras vayan siempre dirigidos al servicio de Dios y nos ayudes en todas las aflicciones y riesgos de esta vida; pero especialmente te invocamos por patrono, para que nos acompañes y defiendas en la hora de nuestra muerte, no permitiendo que el maldito enemigo se acerque a nosotros y cuando seamos presentados en el tribunal supremo, seas nuestro protector y abogado, y de esta suerte confiamos, que junto alabaremos al eterno creador por los siglos infinitos de los siglos. Amén.

sábado, 17 de julio de 2010

Novena a San Alejo



DIOS OMNIPOTENTE, TRINIDAD SACROSANTA
ANTE VUESTRA SOBERANA PRESENCIA
HACEMOS ESTA NOVENA EN HONOR DE
VUESTRO AMADO SIERVO SAN ALEJO.
HACED DIOS Y SEÑOR NUESTRO, QUE
PRACTIQUEMOS ESTE PIADOSO EJERCICIO CON
ESPIRITU DE VERDADERA DEVOCION, Y ASI
PODAMOS ALCANZAR DE VUESTRA DIVINA
MAJESTAD LA GRACIA QUE SOLICITAMOS POR
LA INTERCECCION DEL GLORIOSO SAN ALEJO,
PERO SI ES VUESTRO BENEPLACITO NO
CONCEDERNOS LA GRACIA QUE IMPLORAMOS,
NOS CONFORMAREMOS ENTERAMENTE Y
BENDECIREMOS VUESTRA SANTA VOLUNTAD. AMEN.

REZAR POR 9 DÍAS: 9 AVE MARIAS Y UN GLORIA PEDIR LA GRACIA CON FE

domingo, 1 de noviembre de 2009

NOVENA POR LAS ALMAS DEL PURGATORIO. Fuente: Devocionario.com


Rezar la oración del día que corresponda:

DÍAS
1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9


ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

Oh María, Madre de misericordia: acuérdate de los hijos que tienes en el purgatorio y, presentando nuestros sufragios y tus méritos a tu Hijo, intercede para que les perdone sus deudas y los saque de aquellas tinieblas a la admirable luz de su gloria, donde gocen de tu vista dulcísima y de la de tu Hijo bendito.

Oh glorioso Patriarca San José, intercede juntamente con tu Esposa ante tu Hijo por las almas del purgatorio.

V. No te acuerdes, Señor, de mis pecados.
R. Cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
V. Dirige, Señor Dios mío, a tu presencia mis pasos.
R. Cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
V. Dales, Señor, el descanso eterno y luzca para ellos la luz eterna.
R. Cuando vengas a purificar al mundo en fuego.

Padrenuestro.

V. De la puerta del infierno
R. Saca, Señor, sus almas.
V. Descansen en paz.
R. Amén.
V. Señor, oye mi oración.
R. Y llegue a ti mi clamor.

Oremos. Oh Dios mío, de quien es propio compadecerse y perdonar: te rogamos suplicantes por las almas de tus siervos que has mandado emigrar de este mundo, para que no las dejes en el purgatorio, sino que mandes que tus santos ángeles las tomen y las lleven a la patria del paraíso, para que, pues esperaron y creyeron en ti, no padezcan las penas del purgatorio, sino que posean los gozos eternos. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

V. Dales, Señor, el descanso eterno.
R. Y luzca para ellos la luz perpetua.
V. Descansen en paz.
R. Amén.

DÍA PRIMERO
Por la señal, etc.
Señor mío Jesucristo, etc.

Señor mío Jesucristo, que quieres que tengamos suma delicadeza de conciencia y santidad perfecta: te rogamos nos la concedas a nosotros; y a los que por no haberla tenido se están purificando en el purgatorio, te dignes aplicar nuestros sufragios y llevarlos pronto de aquellas penas al cielo. Te lo pedimos por la intercesión de tu Madre purísima y de San José.

Terminar con la oración final y el responso.


__________


DÍA SEGUNDO
Por la señal, etc.
Señor mío Jesucristo, etc.

Señor mío Jesucristo, que eres cabeza de todos tus fieles cristianos que en ti nos unimos como miembros de un mismo cuerpo que es la Iglesia: te suplicamos nos unas más y más contigo y que nuestras oraciones y sufragios de buenas obras aprovechen a las ánimas de nuestros hermanos del purgatorio, para que lleguen pronto a unirse a sus hermanos del cielo.

Terminar con la oración final y el responso.


__________


DÍA TERCERO
Por la señal, etc.
Señor mío Jesucristo, etc.

Señor mío Jesucristo, que a los que pecan castigas con justicia en esta vida o en la otra: concédenos la gracia de nunca pecar y ten misericordia de los que, habiendo pecado, no pudieron, por falta de tiempo, o no quisieron, por falta de voluntad y por amor del regalo, satisfacer en esta vida y están padeciendo ahora sus penas en el purgatorio; y a ellos y a todos llévalos pronto a su descanso.

Terminar con la oración final y el responso.


__________

DÍA CUARTO
Por la señal, etc.
Señor mío Jesucristo, etc.

Señor mío Jesucristo, que exiges la penitencia aun de los pecados veniales en este mundo o en el otro: danos temor santo de los pecados veniales y en misericordia de los que, por haberlos cometido, están ahora purificándose en el purgatorio y líbralos a ellos y a todos los pecadores de sus penas, llevándoles a la gloria eterna.

Terminar con la oración final y el responso.


__________


DÍA QUINTO
Por la señal, etc.
Señor mío Jesucristo, etc.

Señor mío Jesucristo, que a los regalados en esta vida, que no pagaron por su culpa o no tuvieron bastante caridad con el pobre, castigas en la otra con la penitencia que aquí no hicieron: concédenos las virtudes de la mortificación y de la caridad y acepta misericordioso nuestra caridad y sufragios, para que por ellos lleguen pronto a su descanso eterno.

Terminar con la oración final y el responso.


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DÍA SEXTO
Por la señal, etc.
Señor mío Jesucristo, etc.

Señor mío Jesucristo, que quisiste que honrásemos a nuestros padres y parientes y distinguiésemos a nuestros amigos: te rogamos por todas las ánimas del purgatorio, pero especialmente por los padres, parientes y amigos de cuantos hacemos está novena, para que logren el descanso eterno.

Terminar con la oración final y el responso.


__________

DÍA SÉPTIMO
Por la señal, etc.
Señor mío Jesucristo, etc.

Señor mío Jesucristo, que a los que no se preparan a tiempo para la muerte, recibiendo bien los últimos sacramentos y purificándose de los residuos de la mala vida pasada, los purificas en el purgatorio con terribles tormentos: te suplicamos, Señor, por los que murieron sin prepararse y por todos los demás, rogándote que les concedas a todos ellos la gloria y a nosotros recibir bien los últimos sacramentos.

Terminar con la oración final y el responso.


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DÍA OCTAVO
Por la señal, etc.
Señor mío Jesucristo, etc.

Señor mío Jesucristo, que a los que vivieron en este mundo demasiado aficionados a los bienes terrenales y olvidados de la gloria, los retienes apartados del premio, para que se purifiquen de su negligencia en desearlo: calma, Señor misericordioso, sus ansias y colma sus deseos, para que gocen pronto de tu presencia, y a nosotros concédenos amar de tal manera los bienes celestiales, que no deseemos desordenadamente los
terrenos.

Terminar con la oración final y el responso.



__________

DÍA NOVENO
Por la señal, etc.
Señor mío Jesucristo, etc.

Señor mío Jesucristo, cuyos méritos son infinitos y cuya bondad es inmensa: mira propicio a tus hijos que gimen en el purgatorio anhelando la hora de ver tu faz, de recibir tu abrazo, de descansar a tu lado y; mirándolos, compadécete de sus penas y perdona lo que les falta para pagar por sus culpas. Nosotros te ofrecemos nuestras obras y sufragios, los de tus Santos y Santas; los de tu Madre y tus méritos; haz que pronto salgan de su cárcel y reciban de tus manos su libertad y la gloria eterna.

Terminar con la oración final y el responso.

domingo, 21 de junio de 2009

Novena a San Pío de Pietrelcina. Santo de los enfermos y la Confesión

Modo de Rezarla:
· Hacemos la señal de la cruz: En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
· Pedimos perdón a nuestro Padre Dios, y expresamos la intención de esta novena.
· De una Biblia o Nuevo Testamento, leemos el evangelio de la oración de Jesús en el Monte de los Olivos (Lc 22, 39-46).

Rezamos los misterios dolorosos:
· La Oración de Jesús en el Huerto.
· Los azotes de Jesús atado a la columna.
· La Coronación de Espinas.
· Jesús carga con la Cruz.
· Crucifixión y Muerte de Jesús.
· Finalizamos con la Oración al Padre Pío.

DÍA PRIMERO
Padre Pío, míranos con bondad y alcánzanos de Dios Padre imitar tus ejemplos y palabras. Que nosotros podamos huir siempre del pecado y ser templos vivos del Espíritu Santo.
DÍA SEGUNDO
Padre Pío, tú naciste en el seno de una familia pobre, trabajadora y profundamente cristiana; alcánzanos de la Providencia divina, un trabajo digno que haga posible el crecimiento humano y cristiano de las familias de nuestra Patria.
DÍA TERCERO
Padre Pío, tú que respondiste tempranamente a la vocación con que Dios te llamó a la vida religiosa, por tu intercesión alcanza a la Iglesia muchos y santos religiosos y religiosas, que sean signo de santidad en medio del pueblo de Dios.
DÍA CUARTO
Padre Pío, que consagraste tu vida sacerdotal a la conversión de los pecadores, a través del sacramento de la reconciliación; alcánzanos a todos los miembros de la Iglesia, la gracia de poder vivir e continua conversión.
DÍA QUINTO
Padre Pío, cuya vida fue marcada por el sufrimiento y las tentaciones; alcánzanos de Dios la gracia de aceptar nuestras cruces con espíritu reparador y sean para nosotros fuente de purificación y de apostolado.
DÍA SEXTO
Padre Pío, que aceptaste con amor tu vocación reparadora, ofreciéndote como victima con Cristo por los males del mundo; alcánzanos la gracia de hacer de nuestra vida una ofrenda permanente y agradable a Dios.
DÍA SÉPTIMO
Padre Pío, que hiciste de la oración el alma de tu acción apostólica; alcánzanos de Dios la gracia de realizar en nuestra vida las palabras de Jesús: “Hay que orar siempre y no desfallecer nunca” .
DÍA OCTAVO
Padre Pío, tú practicaste en forma heroica las palabras de Jesús: “Ámense unos a otros como yo los he amado” , haciendo así presente a Dios en medio de los hombres; alcánzanos el don de servir a nuestros hermanos más necesitados con cariño y desinterés evangélico.
DÍA NOVENO
Padre Pío, que pasaste tu vida en el confesionario, derramando como Jesús, la misericordia y sanando heridas espirituales, morales y físicas; alcánzanos de Dios la gracia de ser testigos del amor misericordioso del Padre Dios, con la paciencia, la humildad y el perdón hacia todos los hombres.
Oración
San Pío de Pietrelcina tú pasaste tu vida haciendo el bienen la tierra y ahora lo haces desde el cielo.¡Alcánzame de Dios cuanto te pido!Tú fuiste hombre de oración y caridad, amigo de los enfermos, testigo de la misericordia de Dios para cuantos acudieron a tu confesionario.¡Ven ahora en mi ayuda!Te lo suplico por Jesucristo nuestro Señor. Amén

jueves, 4 de diciembre de 2008

NOVENA DE LA GRACIA A SAN FRANCISCO XAVIER


ORIGEN DE ESTA DEVOCIÓN



Con ocasión de adornar un altar en Nápoles para una fiesta de la Inmaculada Concepción en 1633, cayó desde los andamios un martillo de dos libras de peso que hirió mortalmente al Padre Marcelo Mastrilli, de la Compañía de Jesús, destrozándole la sien derecha. De día en día llego a agravarse tanto su enfermedad, que iban a darle ya la Extremaunción, pues era imposible administrarle el Viático, por no poder el enfermo ni tomar una gota de agua. Pero cuando estaban pensando en esto, he aquí que el P. Mastrilli se levanta sano y bueno... La herida había desaparecido, la cicatriz no se notaba, el Padre se sentía restablecido de repente. Bien temprano celebró su misa y dio la comunión a muchas personas que concurrieron a ver este prodigio.


Subió en seguida al púlpito, y por su propia voz explico al pueblo de Nápoles el secreto. Viéndose herido y sin esperanza de vida, había hecho voto en honor de San Francisco Javier de ir a las Misiones de Indias, si le concedía la salud. La noche última se le había aparecido el Santo animándole a cumplir su voto y recibir el martirio en el Japón (como así sucedió). El P. Mastrilli prometió la especial ayuda del santo a cuantos le invoquen y también recomendó hacerle una novena.

Más tarde, el P. Alejandro Filipucci, también curado por el santo en 1658, compuso la novena y fijó como fecha para su realización del 4 al 12 de marzo (aniversario de su canonización), aunque puede hacerse en cualquier época del año. Desde entonces esta devoción se ha divulgado rápidamente por todas partes. Se la conoce con el nombre de Novena de la Gracia "por su grande y comprobada eficacia en las necesidades de la vida presente" (S. Pío X).

MANERA DE RALIZAR LA NOVENA

Por la señal, etc.


Señor mío Jesucristo, etc.




ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Amabilísimo y amantísimo Santo: adoro con vos humildemente a la Divina Majestad y le doy gracias por los singulares dones de gracia que os concedió en vida y por la gloria de que ya gozáis. Os suplico con todo el afecto de mi alma, me consigáis por vuestra poderosa intercesión, la gracia importantísima de vivir y morir santamente. Os pido también me alcancéis la gracia especial que pido en esta novena...(aquí se piden las gracias espirituales y temporales que se desean). Y si lo que pido no conviene a mayor gloria de Dios y bien de mi alma, quiero alcanzar lo que para eso fuere más conveniente. Amén.

Un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Se puede terminar con la siguiente oración atribuida a San Francisco Javier:

ORACIÓN

Eterno Dios, Criador de todas las cosas : acordaos qué Vos criasteis las almas de los infieles haciéndolas a vuestra imagen y semejanza.

Mirad, Señor, como en oprobio vuestro se llenan de ellas los infiernos. Acordaos, Padre celestial, de vuestro Hijo Jesucristo, que derramando tan liberalmente su sangre, padeció por ellas. No permitáis que sea vuestro Hijo por más tiempo menospreciado de los infieles, antes aplacado con los ruegos y oraciones de vuestros escogidos los Santos y de la Iglesia, Esposa benditísima de vuestro mismo Hijo, acordaos de vuestra misericordia, y olvidando su idolatría e infidelidad, haced que ellos conozcan también al que enviasteis, Jesucristo, Hijo vuestro, que es salud, vida y resurrección nuestra, por el cual somos libres y nos salvamos; a quien sea dada la gloria por infinitos siglos de los siglos. Amén.


Oración.

Oh Dios, que quisiste agregar a tu Iglesia las naciones de las Indias por la predicación y por los milagros de San Francisco Javier: concédenos que, pues veneramos la gloria de sus insignes merecimientos, imitemos, también los ejemplos de sus heroicas virtudes. Por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Amén.







miércoles, 20 de agosto de 2008

Novena a Nuestra Señora de Las Lágrimas

ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS

Oh María Inmaculada, Madre y consoladora nuestra, me refugio en tu amabilísimo Corazón con toda la confianza de que soy capaz; tu serás el objeto más querido de mi amor y veneración.

A ti, que sois la dispensadora de los tesoros celestiales, recurriré siempre en mis penas para tener paz, en mis dudas para tener luz, en mis peligros para ser defendido, en todas mis necesidades para obtener vuestro socorro. Se, pues, mi refugio, mi fortaleza, mi consolación, oh María consoladora. Por piedad, a la hora de mi muerte, recibe los últimos suspiros de mi corazón y obtenenme un lugar en la mansión celestial, donde todos los corazones unidos alabarán eternamente el Corazón adorable de Jesús, al mismo tiempo que a tu Corazón siempre amable, oh María. Tierna Madre nuestra, consoladora de los afligidos, ruega por nosotros que recurrimos a ti.

Rezar a continuación la oración del día que corresponda:

DÍAS
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ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

¡Oh María, Virgen poderosa y Madre de misericordia, Reina del Cielo y Refugio de los pecadores! Nos consagramos a tu Inmaculado Corazón. Te consagramos nuestro ser y toda nuestra vida, todo lo que tenemos, lo que amamos, lo que somos. Tuyos sean nuestros cuerpos, nuestros corazones, nuestras almas, nuestros hogares, nuestras familias, nuestra patria. Queremos que todo lo que hay en nosotros y en derredor te pertenezca y participe de tus maternales bendiciones. Y para que esta consagración sea verdaderamente eficaz y duradera, renovamos hoy a tus pies, oh María, las promesas del bautismo y de la primera Comunión.




Nos obligamos a profesar siempre con valor las verdades de la fe, a vivir como verdaderos católicos, enteramente sumisos a las disposiciones del Papa y de los Obispos unidos a él. Nos obligamos a observar los mandamientos de Dios y de la Iglesia y señaladamente la santificación de las fiestas. Nos obligamos a introducir en nuestra vida, en cuanto nos sea posible las prácticas consoladoras de la Religión cristiana, y, sobre todo, la santa Comunión.




Te prometemos finalmente, oh gloriosa Madre de Dios y tierna Madre de los hombres, consagrar todo nuestro corazón al servicio de tu culto bendito, para pedir y asegurar, mediante el reinado de tu Inmaculado Corazón, el reinado del Corazón adorable de tu Hijo en nuestras almas y en las de todos los hombres, en nuestra querida patria y en todo el mundo, así en la tierra como en el Cielo. Amén.

Jaculatoria
¡Corazón Inmaculado y Dolorido de María, tened piedad de nosotros!

DÍA PRIMERO
Por la señal...



Señor mío Jesucristo...



Oración preparatoria.

Oh Corazón de María, Madre de Dios y Madre nuestra; Corazón amabilísimo, objeto de las complacencias de la adorable Trinidad, y digno de toda la veneración y ternura de los ángeles y de los hombres; Corazón el más semejante al de Jesús, del que eres la más perfecta imagen; Corazón lleno de bondad y tan compasivo de nuestras miserias, dignate derretir el hielo de nuestros corazones, y haz que estén enteramente encaminados hacia el del divino Salvador. Infunde en ellos el amor de tus virtudes, inflamalos con aquel feliz fuego en que el tuyo arde de continuo. Guarda en tu Corazón a la santa Iglesia, custodiala y se siempre su dulce asilo y su torre inexpugnable contra todo asalto de sus enemigos. Se nuestro camino para ir a Jesús y el canal por donde nos vengan todas las gracias necesarias para salvarnos. Se nuestro socorro en las necesidades, nuestro alivio en las aflicciones, nuestro sostén en las tentaciones, nuestro refugio en las persecuciones, nuestra ayuda en todos los peligros, pero especialmente en los últimos combates de nuestra vida, en el momento de nuestra muerte, cuando todo el infierno se desencadene contra nosotros para arrebatar nuestras almas, en aquel terrible momento, en aquel formidable instante del que depende nuestra eternidad. Ah, sí, oh Virgen piadosísima, haz que entonces sintamos la ternura de tu maternal Corazón y la fuerza de tu influencia para con Jesús abriéndonos en la fuente misma de la misericordia un seguro refugio, para que podamos llegar a bendecirle contigo en el paraíso por los siglos de los siglos. Así sea.

Para más obligar a la Stma. Virgen, récense tres Avemarías con la siguiente jaculatoria: ¡Nuestra Señora de las Lágrimas, rogad por nosotros!. Terminar con la oración final.
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DÍA SEGUNDO

Por la señal...



Señor mío Jesucristo...



Oración preparatoria.

Inmaculada Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra piadosísima, humildemente nos postramos ante tupresencia y solicitamos con toda confianza tu maternal patrocinio. La santa Iglesia tellama la consoladora de los afligidos y a ti continuamente recurren los atribulados en sus aflicciones, los enfermos en sus enfermedades, los moribundos en su agonía, los pobres en sus necesidades, y toda clase de necesitados en sus públicas y privadas calamidades, y todos reciben de ti consuelo y ayuda.

Dulcísima Madre nuestra, vuelve también a nosotros, míseros pecadores, tus amables ojos, y acoge benignamente las plegarias que te dirigimos con humildad y confianza. Socorrenos en todas las necesidades espirituales y temporales, libranos de todos los males y especialmente del mayor de todos, cual es el pecado y de todo peligro de caer; obtén de tu Hijo Jesús todos los bienes, y particularmente el más excelente de todos, la divina gracia. Consuela nuestra alma, tan angustiada y afligida en medio de tantos peligros como nos amenazan, entre tantas miserias y desgracias que nos cercan por todas partes. Te lo pedimos por aquel inmenso júbilo que experimentó tu purísima alma en la gloriosa resurrección de vuestro divino Hijo.

Alcanza tranquilidad a la santa Iglesia, ayuda y sostén a su Jefe visible, el Romano Pontífice, paz a los príncipes cristianos, a las almas del Purgatorio refrigerio en sus penas, a los pecadores el perdón de sus culpas y a los justos la perseverancia en el bien. Acogenos a todos, tiernísima Madre nuestra, bajo tu compasiva y poderosa protección, a fin de que podamos virtuosamente vivir, piadosamente morir y lograr la eterna bienaventuranza del Cielo. Así sea.

Para más obligar a la Stma. Virgen, récense tres Avemarías con la siguiente jaculatoria: ¡Nuestra Señora de las Lágrimas, rogad por nosotros!. Terminar con la oración final.
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DÍA TERCERO

Por la señal...



Señor mío Jesucristo...



Oración preparatoria.

Virgen bendita, Madre de Dios, desde el Cielo, donde estás sentada, como Reina, vuelve benigna tu mirada hacia este miserable pecador, tu siervo; quien, aunque penetrado de su indignidad, te bendice y ensalza desde lo íntimo de su corazón, como a la más pura, la más bella y la más santa de todas las criaturas, en reparación de las ofensas que te hacen las lenguas impías y blasfemas; bendice tu nombre, bendice tus sublimes prerrogativas de verdadera Madre de Dios, siempre Virgen, concebida sin mancha de pecado, de corredentora del género humano; bendice al Eterno Padre que te escogió de un modo particular por Hija; bendice al Verbo encarnado que, vistiéndose de la humana naturaleza en tu purísimo seno, te hizo Madre; bendice al Espíritu divino que te quiso por esposa suya; bendice y ensalza a la augusta Trinidad que te escogió y amó con tanta predilección, que te exaltó sobre todas las criaturas a la más sublime alteza.

¡Oh Virgen santa y misericordiosa! Alcanza el arrepentimiento a los que te ofenden, y dignate aceptar este pequeño obsequio de tu siervo, obteniéndome de tu divino Hijo el perdón de mis propios pecados. Así sea.


Para más obligar a la Stma. Virgen, récense tres Avemarías con la siguiente jaculatoria: ¡Nuestra Señora de las Lágrimas, rogad por nosotros!. Terminar con la oración final.
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DÍA CUARTO

Por la señal...



Señor mío Jesucristo...



Oración preparatoria.

¡Oh Virgen Santísima y Reina de los Mártires, María, quién me diera estar en el Cielo para contemplar los honores que recibíste de la Trinidad beatísima y de toda la Corte celestial! Pero como todavía voy peregrinando por este valle de lágrimas, dignate aceptar también en mí, pecador e indigno siervo tuyo, el homenaje más sincero y el acto más perfecto de sumisión que puede ofrecerte una humana criatura. A tu Corazón, traspasado con tantas espadas de dolor, confío desde hoy para siempre mi pobre alma. Asociame a tus dolores y no permitás que huya jamás de la Cruz en la que murió por mi salvación tu unigénito Hijo. Contigo, oh María sufriré todas las tribulaciones, contradicciones y enfermedades que agrade a tu divino Hijo enviarme en esta vida. Todo lo ofrezco a Dios en memoria de los dolores que sufriste durante tu vida mortal, de modo que cada pensamiento de mi mente, cada latido de mi corazón, sean de aquí en adelante un acto de compasión de tus dolores y de complacencia por la gloria que gozas ahora en el Cielo. Sí, amada Madre, como yo me compadezco ahora de tí y me gozo de verte tan glorificada, ten compasión de mí reconciliándome con tuHijo Jesús, a fin de que torne a ser tu fiel y verdadero hijo. Cuando llegue el fin de mi vida, ven a asistirme en mi agonía, como asististe a la de tu divino Hijo, para que, al salir de este penoso destierro, pueda ir a participar de tu gloria en el Paraíso. Así sea.

Para más obligar a la Stma. Virgen, récense tres Avemarías con la siguiente jaculatoria: ¡Nuestra Señora de las Lágrimas, rogad por nosotros!. Terminar con la oración final.
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DÍA QUINTO

Por la señal...


Señor mío Jesucristo...


Oración preparatoria.

Oh excelentísima, gloriosísima y santísima María, siempre Virgen inmaculada, Madre de nuestro Señor Jesucristo, reina del mundo y señora de todas las criaturas, que a nadie abandonas, a nadie desprecias, a nadie que a ti recurra con un corazón puro y humilde despachas desolado, no me deseches a mí por mis innumerables y gravísimos pecados, no me abandones por mis excesivas iniquidades, ni tampoco por la dureza e inmundicia de mi corazón: no apartes a este tu siervo de tu gracia y de tu amor. Escucha a este miserable pecador que confía en tu piedad y misericordia; socórreme, oh piadosísima Virgen María, en todas mis tribulaciones, angustias y necesidades, y alcánzame de tu amado Hijo, Dios omnipotente y Señor nuestro Jesucristo, el perdón y remisión de todos mis pecados y la gracia de tu temor y amor, juntamente con la salud y castidad del cuerpo y la inmunidad de todos los males y peligros de alma y cuerpo. En mi postrer momento sé mi piadoso auxilio, y libra mi alma y las almas de mis padres, hermanos, hermanas y amigos, consanguíneos y bienhechores y de todos los fieles vivos y difuntos de las eternas tinieblas y de todo mal, por Aquél a quien llevaste nueve meses en tu sacratísimo seno y con tus santas manos reclinaste en un pesebre, nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que sea bendito por los siglos de los siglos. Amén.

Para más obligar a la Stma. Virgen, récense tres Avemarías con la siguiente jaculatoria: ¡Nuestra Señora de las Lágrimas, rogad por nosotros!. Terminar con la oración final.
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DÍA SEXTO

Por la señal...


Señor mío Jesucristo...


Oración preparatoria.

Inmaculada Virgen, refugio de los pecadores, tu que, para reparar las injurias hechas a Dios y el mal causado al hombre por el pecado, has consentido que muriera tu divino Hijo, se siempre propicia, y desde el Cielo, donde reinas gloriosa, prosegue en favor nuestro tu obra de celo y de amor. Nosotros queremos ser tus hijos, muestrate también como Madre nuestra. Suplica a Jesús, el divino Reparador, que, aplicando a nuestras almas el fruto de su pasión y muerte, nos libre de las ligaduras de nuestras iniquidades. Sea El nuestra luz en las tinieblas, nuestra fuerza en las debilidades, nuestro socorro en los peligros; y, después de habernos confortado con su gracia y con su amor en el tiempo, nos conceda que lo amemos y veamos y poseamos en la eternidad. Amén.

Para más obligar a la Stma. Virgen, récense tres Avemarías con la siguiente jaculatoria: ¡Nuestra Señora de las Lágrimas, rogad por nosotros!. Terminar con la oración final.
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DÍA SÉPTIMO

Por la señal...


Señor mío Jesucristo...


Oración preparatoria.

Santísima Virgen inmaculada, Madre mía María, a ti que eres la Madre de mi Señor, la reina del mundo, la abogada, la esperanza, el refugio de los pecadores, recurro hoy yo, que soy el más miserable de todos. Te venero, oh gran reina, y os doy gracias por cuantos favores hasta el presente me has hecho: especialmente por haberme librado del infierno tantas veces por mí merecido. Te amo, Señora amabilísima; y, por el amor que te profeso, prometo querer siempre servirte y hacer cuanto pueda para que también de los demás seas amada. En ti pongo todas mis esperanzas, toda mi salvación; aceptame por siervo tu y acogeme bajo tu manto, oh Madre de misericordia. Y ya que eres tan poderosa para con Dios, librame de todas las tentaciones, o bien, alcanzame la gracia de vencerlas hasta la muerte. Te pido el verdadero amor a Jesucristo. Espero de ti el tener una buena muerte. Madre mía, por el amor que a Dios tienes, te suplico que me ayudes siempre, pero sobre todo en el último momento de mi vida. No me dejes hasta que me veas ya salvo en el cielo para bendecirte y cantar tus misericordias por toda la eternidad. Así lo espero, así sea.

Para más obligar a la Stma. Virgen, récense tres Avemarías con la siguiente jaculatoria: ¡Nuestra Señora de las Lágrimas, rogad por nosotros!. Terminar con la oración final.
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DÍA OCTAVO

Por la señal...


Señor mío Jesucristo...


Oración preparatoria.

¡Oh María, mi dulce Madre y poderosa Reina! Toma y recibe mi pobre corazón con toda su libertad y su querer, con todo su amor y sus afectos y con todas las virtudes y gracias de que pueda estar adornado. Todo cuanto soy y valgo, Reina y Señora mía, cuanto tengo y poseo en el orden natural y de la gracia, de Dios lo he recibido por tu mediación y amor; en tus soberanas manos lo deposito, para que vuelva a su nobilísimo origen; porque si confesamos que eres el canal por donde nos bajan las gracias del Cielo, también decimos que eres el acueducto por donde vuelven a su manantial, eres el hilo conductor que nos pone en comunicación directa con nuestro Padre celestial, eres el camino inmaculado que nos lleva seguros al corazón del mismo Dios. Toma, pues, y recibe todo mi ser, oh María, Reina de los corazones, y esclavizame con cadenas de amor, para que yo siempre sea tuyo y pueda repetir con verdad: «Yo soy todo de Jesús por María». A ti sólo quiero amar, Madre mía purísima, prestame vuestrotu, en muerte y por toda la eternidad. Amén.

Para más obligar a la Stma. Virgen, récense tres Avemarías con la siguiente jaculatoria: ¡Nuestra Señora de las Lágrimas, rogad por nosotros!. Terminar con la oración final.
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DÍA NOVENO

Por la señal...


Señor mío Jesucristo...


Oración preparatoria.

Gloriosísima Virgen, Madre de Dios y Madre nuestra María, dirige una mirada de compasión hacia nosotros pobres pecadores, que apenados por tantos males como en esta vida nos rodean, sentimos rasgársenos el corazón ante tan atroces injurias y blasfemias contra ti, Virgen Inmaculada, que tan frecuentemente nos vemos forzados a oir. !Oh cuánto ofenden a la Majestad infinita de Dios y de su Unigénito Hijo Jesucristo estas impías palabras! !Cómo provocan su enojo y cuánto nos hacen temer los efectos terribles de su venganza! Si con el sacrificio de nuestra vida pudiésemos impedir tantos ultrajes y blasfemias, muy gustosos lo haríamos, porque, Madre nuestra santísima, deseamos amarte y honrarte con todo el corazón, por ser ésta la voluntad de Dios. Y precisamente porque te amamos, haremos cuanto está de nuestra parte, para que seas de todos honrada y amada. Tu mientras tanto, oh Madre de piedad, soberana consoladora de los afligidos, acepta este acto de reparación que te ofrecemos en nombre nuestro y en el de todas nuestras familias, aun por los que, no sabiendo lo que dicen, blasfeman impíamente de ti, a fin de que, alcanzando de Dios su conversión, hagas más manifiesta y gloriosa tu piedad, tu poder, tu gran misericordia; y también ellos se unan a nosotros para proclamarte la bendita entre todas las mujeres, la Virgen Inmaculada, la piadosísima Madre Dios.

Para más obligar a la Stma. Virgen, récense tres Avemarías con la siguiente jaculatoria: ¡Nuestra Señora de las Lágrimas, rogad por nosotros!. Terminar con la oración final.

El autor de esta novena es el padre Antonio Corredor García, O.F.M.