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lunes, 18 de febrero de 2013

Ejemplar renuncia del Papa

SITUACIONES
A todos nos causó sorpresa el anuncio de Benedicto XVI de renunciar a su ministerio como Sucesor de Pedro. Las reacciones han sido variadas. En vez de admirar y valorar su profunda madurez humana y cristiana, su clarividencia evangélica para decidir el momento oportuno, su generosidad espiritual al no estar aferrado a un puesto, su gran libertad para tomar decisiones tan trascendentes, y sobre todo su arraigado y sacrificado amor a la Iglesia, de inmediato se suscitan elucubraciones sobre quién podría ser elegido nuevo Papa, o sobre si hay otras razones para su renuncia. Unos que se consideran especialistas en asuntos religiosos, de inmediato expresan opiniones que nos confirman lo que ya había dicho Jesús, que quien tiene los ojos manchados, todo lo ve sucio… Unos fieles se sienten un poco desconcertados.


ILUMINACION
Lo más indicado es analizar el texto de su renuncia:
“Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino. Soy muy consciente de que este ministerio, por su naturaleza espiritual, debe ser llevado a cabo no únicamente con obras y palabras, sino también y en no menor grado sufriendo y rezando. Sin embargo, en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de san Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado. Por esto, siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, que me fue confiado por medio de los Cardenales el 19 de abril de 2005, de forma que, desde el 28 de febrero de 2013, a las 20.00 horas, la sede de Roma, la sede de San Pedro, quedará vacante y deberá ser convocado, por medio de quien tiene competencias, el cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice. 

Os doy las gracias de corazón por todo el amor y el trabajo con que habéis llevado junto a mí el peso de mi ministerio, y pido perdón por todos mis defectos. Ahora, confiamos la Iglesia al cuidado de su Sumo Pastor, Nuestro Señor Jesucristo, y suplicamos a María, su Santa Madre, que asista con su materna bondad a los Padres Cardenales al elegir el nuevo Sumo Pontífice. Por lo que a mí respecta, también en el futuro, quisiera servir de todo corazón a la Santa Iglesia de Dios con una vida dedicada a la plegaria”.

Esta decisión no es una total sorpresa, pues hace poco más de dos años, cuando el periodista alemán Peter Seewald le preguntó al respecto, dijo: “Si el papa llega a reconocer con claridad que física, psíquica y mentalmente no puede ya con el encargo de su servicio, tiene el derecho y, en ciertas circunstancias, también el deber de renunciar” (Libro Luz del Mundo, pág. 43).

Y el Código de Derecho Canónico, que norma la vida de la Iglesia, con toda claridad indica: “Si el Romano Pontífice renunciase a su oficio, se requiere para la validez que la renuncia sea libre y se manifieste formalmente, pero no que sea aceptada por nadie” (canon 332,2). 

COMPROMISOS
Sirva este signo profético del Papa como una invitación a no aferrarnos al ejercicio de una autoridad. Un padre de familia, a tiempo distribuya las herencias y no retenga su poder sobre los bienes que pueda dejar a los hijos. Un catequista, un servidor de la Iglesia, presente su renuncia periódicamente, para que la comunidad crezca. Un líder sindical, un gobernante, no se empecine en su cargo como si nadie más fuera capaz de ejercerlo. Los obispos presentamos al Papa nuestra renuncia, al cumplir 75 años, o cuando la salud u otras causas nos impiden presidir la diócesis. Esto es lo más sano para la Iglesia, a la que el Espíritu Santo no deja de asistir. La fe asegura que Jesús es el Supremo Pastor. Oremos por que se elija un buen sucesor y no nos impresionemos por opiniones sin fundamento real.

+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo de San Cristóbal de Las Casas

jueves, 15 de marzo de 2012

Benedicto XVI y los jóvenes. Escrito por Mons. Felipe Arizmendi Esquivel

Mons. Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo de San Cristobal de las Casas
HECHOS

En un encuentro diocesano de diáconos permanentes, abordamos el tema de los jóvenes. En el análisis de la realidad, se dijo:


“Los jóvenes viven de una forma diferente, tienen otra forma de hablar, de vestir; a ratos ya no quieren hablar nuestra lengua, tienen tatuajes, usan aretes, peinados modernos, sólo les gusta música de teclado, se ponen pantalones de cholo y se dejan alargar el cabello. Ya no quieren utilizar la ropa nativa, ni comer nuestra comida tradicional. Van de migrantes y regresan con otra costumbre. Las mujeres solteras salen a la ciudad y entran a trabajar en cantinas. Muchas son madres solteras y hay menores de edad que se prostituyen.

viernes, 9 de marzo de 2012

Benedicto XVI y la familia

Mons. Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo de San Cristobal de las Casas
HECHOS


Las tres diócesis de Chiapas hemos organizado un encuentro de familias para reflexionar, orar, celebrar la fe y compartir la alegría de estar juntos, en sintonía con el Encuentro Mundial de la Familia, que se realizará en Milán, Italia, en junio próximo, al que asistirá el Papa. Se desarrollarán los mismos temas: Familia, trabajo y fiesta.


La razón que generó esta iniciativa es la prioridad que debemos dar a las familias, pues también en Chiapas ya está llegando el contagio de la cultura postmoderna, que menosprecia, destruye y relativiza este cimiento de la sociedad y de la Iglesia: Aumentan los embarazos precoces y los abortos, los divorcios y la inestabilidad conyugal. Muchos jóvenes deciden vivir en pareja, sin matrimonio eclesiástico ni civil, al que ven como una atadura esclavizante. Les parece bueno pasar así varios años de prueba, o sólo por estar juntos, sin estabilidad ni solidez, lo que produce incertidumbre en ellos y en los hijos. Se pretende imponer como modelo de familia la unión entre personas del mismo sexo, como algo normal y legal. El trabajo de la pareja fuera del hogar está afectando a los hijos, que no gozan de la presencia afectiva y efectiva de sus padres. Cada quien vive sus fiestas por su lado y no con la familia. Jóvenes que carecen de una familia armoniosa son enganchados por el crimen organizado para cometer todo tipo de tropelías. En vez de sólo lamentar lo que sucede, o de sólo criticar a las instituciones, deseamos ofrecer un espacio de reflexión y oración, para que las familias se consoliden en armonía y en paz.


CRITERIOS


El Papa Benedicto XVI ha dicho al respecto: “La familia es el valor más querido de esas nobles tierras. Se constata con dolor, sin embargo, cómo los hogares sufren cada vez más situaciones adversas provocadas por los rápidos cambios culturales, por la inestabilidad social, por los flujos migratorios, por la pobreza, por programas de educación que banalizan la sexualidad y por falsas ideologías. No podemos quedar indiferentes ante estos retos. En el Evangelio encontramos luz para responder a ellos sin desanimarnos. Cristo con su gracia nos impulsa a trabajar con diligencia y entusiasmo para acompañar a cada uno de los miembros de las familias en el descubrimiento del proyecto de amor que Dios tiene sobre la persona humana. Ningún esfuerzo, por tanto, será inútil para fomentar cuanto contribuya a que cada familia, fundada en la unión indisoluble entre un hombre y una mujer, lleve a cabo su misión de ser célula viva de la sociedad, semillero de virtudes, escuela de convivencia constructiva y pacífica, instrumento de concordia y ámbito privilegiado en el que, de forma gozosa y responsable, la vida humana sea acogida y protegida desde su inicio hasta su fin natural. Por este motivo, la pastoral familiar tiene un puesto destacado en la acción evangelizadora de cada una de las Iglesias particulares” (A las comisiones episcopales de familia en América Latina: 28-III-2011).


“La nueva evangelización depende en gran parte de la Iglesia doméstica. En nuestro tiempo, como ya sucedió en épocas pasadas, el eclipse de Dios, la difusión de ideologías contrarias a la familia y la degradación de la ética sexual, están vinculados entre sí. Y del mismo modo que están en relación el eclipse de Dios y la crisis de la familia, así la nueva evangelización es inseparable de la familia cristiana” (Al Consejo Pontificio para la familia: 1-XII-2011).


PROPUESTAS


¿Cómo está tu familia? ¿Te sientes a gusto en ella? Si tú eres factor de armonía y estabilidad, ¡felicidades! Si no lo eres, conviértete; sé humilde y cambia tus actitudes negativas. Verás que sí es posible disfrutar el tesoro que es tu familia. Animo. Te sentirás feliz.


Preparémonos a recibir al Papa con apertura de corazón, con madurez humana y eclesial, con fe, sin dejarnos distraer por grupitos irrespetuosos, hostiles y hasta faltos de educación, ni por quienes tienen los ojos manchados y todo lo ven sucio. Centrémonos en lo fundamental de su mensaje, pues su intención no es intervenir en política partidista, sino fortalecernos en la fe.


+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo de San Cristóbal de Las Casas

miércoles, 29 de febrero de 2012

Benedicto XVI y el narcotráfico. Escrito por Mons. Felipe Arizmendi Esquivel. Obispo de San Cristobal de las Casas

Mons. Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo de San Cristobal de las Casas
HECHOS
El Papa viene a México en una etapa difícil. Estamos enfrentando el exorbitado poder económico y armamentístico de quienes han encontrado un caudal de dinero en el tráfico de drogas dentro del país y sobre todo hacia Estados Unidos, donde más se consumen. Los jefes de este negocio ilícito y destructor intentan corromper todo y a todos, para que les dejen el campo libre. Se empeñan en coludir a gobernantes y aspirantes a puestos públicos, para asegurar su predominio e impunidad. El pueblo, pobres y ricos, se siente indefenso, acorralado, impotente para defenderse de criminales sin conciencia ni humanidad.


El gobierno federal hace cuanto puede para combatir esta lacra, pagando un precio muy alto de desprestigio político por los innumerables muertos que esta lucha ha provocado. Pero, ¿sería justo dejar sin amparo a quien sufre extorsiones, secuestros, asesinatos? ¿La solución es que ya se retire el ejército de esta lucha? ¿Qué se deje a los narcos operar sin restricciones? Sería una irresponsabilidad doblar las manos y la conciencia ante su opresión.


Todos quisiéramos gozar de tranquilidad; que nadie falleciera por los efectos colaterales de esta cruzada; que los capos, sus subalternos y esbirros se convirtieran; que nadie violara derechos humanos; que las instancias judiciales fueran efectivas; que no huyera el turismo; que tuvieran confianza los inversionistas; que pudiéramos transitar sin temor en nuestros pueblos y ciudades. Lograr esta paz, ¿es sólo competencia del gobierno? Quienes han destruido las sólidas bases de la familia tradicional, con leyes y costumbres contra la vida y contra el matrimonio, son éticamente responsables de este cáncer social, aunque no lo quieran reconocer; es más fácil lavarse las manos y culpar de todo al gobierno.


CRITERIOS
El Papa Benedicto XVI, desde el año 2005, cuando los obispos mexicanos estuvimos con él en Roma, nos dijo al respecto: “Sigue siendo motivo de gran preocupación que en algunos ambientes, por el afán de poder, se hayan deteriorado las sanas formas de convivencia y la gestión de la cosa pública, y se hayan incrementado además los fenómenos de la corrupción, impunidad, infiltración del narcotráfico y del crimen organizado. Todo esto lleva a diversas formas de violencia, indiferencia y desprecio del valor inviolable de la vida.


Una atención especial merece el problema del narcotráfico, que causa un grave daño a la sociedad. A ese respecto, hay que reconocer el esfuerzo continuo realizado hasta ahora por el Estado y algunas organizaciones sociales en la lucha contra esta terrible plaga que afecta a la seguridad y a la salud pública. No debe olvidarse que una de las raíces del problema es la gran desigualdad económica, que no permite el justo desarrollo de una buena parte de la población, llevando a muchos jóvenes a ser las primeras víctimas de las adicciones, o bien atrayéndolos con la seducción del dinero fácil procedente del narcotráfico y del crimen organizado. Por ello, es urgente que todos aúnen esfuerzos para erradicar este mal mediante la difusión de los auténticos valores humanos y la construcción de una verdadera cultura de la vida. La Iglesia ofrece toda su colaboración en este campo”.


PROPUESTAS
Padres de familia, educadores, gobernantes, creadores de opinión, legisladores, artistas, comunicadores: En vez de desgastarnos echándonos culpas unos a otros, unamos esfuerzos por salvar la familia contra todas las tentaciones e insidias que el mundo moderno propone, pues niños y jóvenes que gozan de un hogar estable y sereno, son los mejor protegidos de la corrosión y los que salvarán al país. El divorcio fácil, las infidelidades conyugales legitimadas, el libertinaje sexual exaltado por la publicidad, la ligereza de costumbres de las telenovelas, dejan a los hijos a la deriva, sin valores sólidos.


Agentes de pastoral: Demos la prioridad debida a la pastoral juvenil y familiar; dediquemos más tiempo a los jóvenes y a los matrimonios. Tenemos una luz y una esperanza que ofrecer al país. Y que la visita del Papa nos fortalezca y nos ilumine.


+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo de San Cristóbal de Las Casas