Port au Prince (Agencia Fides) - Padre Lovera, misionero camiliano, es el director del hospital pediátrico “Saint Camille” en Port Au Prince, que en estas horas está siendo literalmente asediado por los padres que piden salvar a sus hijos. “La situación es dramática – nos cuenta p. Lovera –. El terremoto ha sido tremendo. El hospital, que si bien ha sido construido según normas antisísmicas, ha sufrido graves daño, aunque no han impedido las actividades de nuestros médicos y de nuestras religiosas. Hay decenas de niños internados en los cuartos que usamos para las visitas y para los internos. Tenemos capacidad para 100 pacientes pero en este momento serán unos 300-400. No nos olvidemos que Haití era ya un país pobrísimo antes del terremoto. Ahora estamos en la desesperación”.
El p. Lovera continúa: “La fuerza del terremoto ha sacudido muros, camas, roperos, incluso la silla del dentista fue lanzada fuera del edificio por el sismo. En la ciudad todo está destruido, derrumbado, sepultado. No se sabe cuantos han sobrevivido, es una hecatombe. No hay alimentos, no hay agua, es una verdadera tragedia”. La misión de los Camilianos en Port au Prince cuenta con un hospital, un centro nutricional y un centro para niños discapacitados entre 0 y 18 años. La Fundación PRO.SA ong onlus, ha abierto una suscripción para ayudar al Hospital Pediátrico “St. Camille” de Port Au Prince, manejado por los misioneros Camilianos. (AP) (15/1/2010 Agencia Fides; Líneas: 18, Palabras: 257)
Te comparto este blog que fue realizado cuando conducía el programa "Fenómenos del Espíritu"
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lunes, 18 de enero de 2010
“Haití ya era un país pobrísimo antes del terremoto, ahora estamos en la desesperación” afirma el director del hospital pediátrico “Saint Camille”
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“Los movimientos continúan, aunque menos violentos. ¡Tenemos necesidad de todo y aún por mucho tiempo!” dijo a Fides el Nuncio apostólico
Port au Prince (Agencia Fides) – “Nos encontramos en grandes dificultades. No tenemos reservas de agua, las estaciones de gasolina están cerradas y no hay electricidad. Aquí en Port au Prince las cosas están muy difíciles, falta todo, tenemos necesidad de todo y aún por mucho tiempo” dijo a la Agencia Fides el Arzobispo Bernardito Auza, Nuncio apostólico en Haití.
El Arzobispo de Port-au-Prince, Mons. Miot, recordado como un hombre “bueno y sonriente”, murió porque la fuerza del terremoto lo lanzó por el balcón de su habitación, mientras esperaba que lo vengan a buscar para ir juntos a una ceremonia. “Aún falta verificar el número de sacerdotes, religiosos y religiosas muertos, algunos están enterrados bajo los escombros - prosiguió el Nuncio-. También el Vicario General de Port au Prince, Mons. Charles Benoit, y el Canciller Don Cherie están aún bajo los escombros. El Arzobispado de cuatro pisos quedó reducido a un cúmulo de cemento”.
En su primera salida luego del terremoto, Mons. Auza visitó el Seminario mayor, también reducido a un montón de cemento, a excepción de un edificio. Todos los formadores menos uno, pudieron escapar de las ruinas, tres o cuatro seminaristas están aún perdidos y nueve han sido encontrado muertos, incluyendo a siete del seminario filosófico. “También visite las comunidades religiosas y los centros para ver la situación y para expresar la preocupación del Santo Padre: todos están agradecidos y piden ayuda para los propios hermanos de comunidad que aún están enterrados bajo los escombros. Queremos juntar a los religiosos y sacerdotes que se han quedo sin nada”. El Nuncio cuenta que las personas “duermen o vagan sin sentido por las calles, mientras tantos otros se fueron hacia las montañas, por miedo a un tsunami”. Algunos Obispos pudieron arribar a la Nunciatura para coordinar las acciones a seguir y tomar decisiones conjuntas. (SL) (Agencia Fides 15/1/2010 líneas 21, palabras 305)
El Arzobispo de Port-au-Prince, Mons. Miot, recordado como un hombre “bueno y sonriente”, murió porque la fuerza del terremoto lo lanzó por el balcón de su habitación, mientras esperaba que lo vengan a buscar para ir juntos a una ceremonia. “Aún falta verificar el número de sacerdotes, religiosos y religiosas muertos, algunos están enterrados bajo los escombros - prosiguió el Nuncio-. También el Vicario General de Port au Prince, Mons. Charles Benoit, y el Canciller Don Cherie están aún bajo los escombros. El Arzobispado de cuatro pisos quedó reducido a un cúmulo de cemento”.
En su primera salida luego del terremoto, Mons. Auza visitó el Seminario mayor, también reducido a un montón de cemento, a excepción de un edificio. Todos los formadores menos uno, pudieron escapar de las ruinas, tres o cuatro seminaristas están aún perdidos y nueve han sido encontrado muertos, incluyendo a siete del seminario filosófico. “También visite las comunidades religiosas y los centros para ver la situación y para expresar la preocupación del Santo Padre: todos están agradecidos y piden ayuda para los propios hermanos de comunidad que aún están enterrados bajo los escombros. Queremos juntar a los religiosos y sacerdotes que se han quedo sin nada”. El Nuncio cuenta que las personas “duermen o vagan sin sentido por las calles, mientras tantos otros se fueron hacia las montañas, por miedo a un tsunami”. Algunos Obispos pudieron arribar a la Nunciatura para coordinar las acciones a seguir y tomar decisiones conjuntas. (SL) (Agencia Fides 15/1/2010 líneas 21, palabras 305)
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