domingo, 25 de marzo de 2012

Saludo de bienvenida al Santo Padre, Benedicto XVI por parte de Mons. José Guadalupe Martín Rábago

Beatísimo Padre:

Desde que nos fue notificada la gratísima noticia de que su santidad nos visitaría, hemos orado agradeciendo al Dios de las bondades que nos ha privilegiado, eligiéndolos para tener con nosotros al Sucesor del Apóstol Pedro, al Vicario de Cristo, al Pastor de la Iglesia Universal.

Su visita es un acontecimiento de gracia: viene como mensajero de buenas nuevas, a reanimarnos, a invitarnos a conseguir metas superiores de vida cristiana, viene a alentar los trabajos de la misión continental, asumida por nuestros obispos en aparecida, concebida como “Un nuevo pentecostés que nos impulse a ir de manera especial en búsqueda de los alejados y de los que poco o nada conocen a Jesucristo”. Expectantes queremos oír su mensaje que nos renueve en una espiritualidad misionera y contagiar a los demás de lo que hemos visto y oído.

Ya usted lo señalo en la misa celebrada en la basílica de San Pedro el día 12 de diciembre cuando expreso su intención de venir a nuestro continente: “para proclamar la palabra de Cristo, afianzar la convicción de que este es un tiempo precioso para evangelizar con una fe recia, una esperanza viva y una caridad ardiente”.

Para nosotros es muy claro que el afán que impulso a su santidad y lo trajo hasta nuestra tierra, no es sino realizar el oficio de amor que como sumo pontífice le corresponde: hacer presente con sus palabras y ejemplo al supremo pastor y guardián de nuestras almas, Jesucristo que ha visitado y redimido a su pueblo.

Santísimo Padre:

Llega usted a nuestra patria mexicana en momentos en que oramos con el salmista: “Oh Dios, escucha mi plegaria… pues veo en la ciudad violencia y discordia…en su recinto, crimen e injusticia, dentro de ella calamidades” (Cfr.sal.55,10-12) Hemos vivido en estos últimos años acontecimientos de violencia y muerte que han generado una penosa sensación de temor, impotencia y duelo. Sabemos que está dramática realidad tiene raíces perversas que la alimenta: la pobreza, la falta de oportunidades, la corrupción, la impunidad, la deficiente procuración de justicia y el cambio cultural que lleva a la convicción de que esta vida solo vale la pena ser vivida si permite acumular bienes y poder rápidamente y sin importar sus consecuencias y su coste.

Somos conscientes de que padecemos también una grave crisis de moralidad, porque se ha debilitado y relativizado la experiencia religiosa en algunos sectores de nuestro pueblo, con graves consecuencias en la vivencia y educación de los valores morales.

Sin embargo, la inmensa mayoría de nuestra gente no quiere caminar por caminos de muerte y destrucción; anhela más bien vivir en paz y gozar de la felicidad en Cristo. Para alcanzar tan legítimos deseos necesitamos predicar el evangelio de la conversión que nos lleve a realizar gestos concretos de reconciliación, justicia y paz.

Necesitamos fortalecer la convicción de que la fe en Jesucristo engendra vida nueva y trasforma a los individuos y a las sociedades. Necesitamos acrecentar en todos los evangelizadores una espiritualidad que nos comprometa en un proceso de cambio; así testificaremos que la vida en Cristo sana, fortalece y humaniza. (Cfr.D.A.351).

Conociendo su valiente y decidido ministerio, santo padre, le pedimos nos aliente para ser constructores de una sociedad con rostro humano y solidario.

Necesitamos un mensaje de esperanza, como el que usted predico comentando el salmo 110: “No obstante todas las cosas que nos hacen dudar sobre el desenlace positivo de la historia, vence el bien, vence el amor y no el odio”.

Beatísimo padre:

En nombre de todas las patrias hermanas de nuestro continente, en nombre de nuestra patria mexicana y de estas tierras de Cristo rey y de Santa María Guadalupe, le deseamos QUE DIOS BENDIGA CON ABUNDANCIA SU VIDA Y SU MINISTERIO. Lo recibimos con respeto, veneración y afecto filial. ¡SEA USTED BIENVENIDO!

† José G. Martín Rábago
Arzobispo de León

sábado, 24 de marzo de 2012

Librillo de la Vigilia en Parque Bicentenario

Este es el librillo que se ha preparado para esta noche en Parque Bicentenario, es la Vigilia completa hora por hora.


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Se reúne el Presidente Calderón con el Papa Benedicto XVI

24 mar 2012 | Comunicado
Guanajuato, Gto., 24 de marzo de 2012
CGCS-034

El Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, Felipe Calderón Hinojosa, sostuvo una reunión de trabajo con el Papa Benedicto XVI, en el marco de la visita de éste último a México. Durante dicho encuentro ambos mandatarios revisaron temas de interés común de la agenda internacional.

Comentaron los desafíos globales que enfrenta el mundo y sobre los que tanto México como la Santa Sede mantienen una activa posición a nivel mundial como son: el cambio climático y sus efectos, la seguridad alimentaria y la lucha contra el hambre en el mundo, el deseo de avanzar hacia el desarme nuclear y la necesidad de lograr un tratado internacional sobre comercio de armas pequeñas y ligeras toda vez que su proliferación ha favorecido la acción criminal de la delincuencia organizada. Destacaron la labor de coadyuvancia que la Iglesia católica brinda a nivel internacional en temas de desastres naturales y asistencia humanitaria. Asimismo, se refirieron a la situación de los actuales conflictos en el mundo.

Misales en formato electronico de las Misas del Papa en México y Cuba

La Santa Sede ha publicado los misales en formato PDF para la Visita Apostólica a México y Cuba.


Puedes descargarlos para tu iPad o dispositivo que lea PDF


Descarga aqui el Misal para México.


Descarga aqui el Misal para Cuba.

SALUDO A LOS NIÑOS EN LA PLAZA DE LA PAZ

Queridos niños:

Estoy contento de poderlos encontrar y ver sus rostros alegres llenando esta bella plaza. Ustedes ocupan un lugar muy importante en el corazón del Papa. Y en estos momentos quisiera que esto lo supieran todos los niños de México, particularmente los que soportan el peso del sufrimiento, el abandono, la violencia o el hambre, que en estos meses, a causa de la sequía, se ha dejado sentir fuertemente en algunas regiones. Gracias por este encuentro de fe, por la presencia festiva y el regocijo que han expresado con los cantos. Hoy estamos llenos de júbilo, y eso es importante. Dios quiere que seamos siempre felices. Él nos conoce y nos ama. Si dejamos que el amor de Cristo cambie nuestro corazón, entonces nosotros podremos cambiar el mundo. Ese es el secreto de la auténtica felicidad.