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martes, 16 de abril de 2013

Condolencias por víctimas de explosiones en Boston. Arzobispado de México

 
El Cardenal Norberto Rivera Carrera, Arzobispo Primado de México, exhorta a los fieles para que eleven sus oraciones por las victimas de los actos violentos que tuvieron lugar en la ciudad de Boston, Estados Unidos, durante un evento deportivo.

De igual forma, el Cardenal Norberto Rivera Carrera se suma a las intenciones de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos y en especial, a las del Emmo. Sr Cardenal Sean O'Malley, Arzobispo de Boston.

Que Nuestro Señor Jesucristo y Santa María de Guadalupe, Patrona de América, reciban en la eterna gloria a las personas fallecidas en estas explosiones, devuelvan la salud a los heridos y concedan la sabiduría y resignación cristiana a familiares y amigos de todas las víctimas.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Carta del Cardenal Norberto Rivera Carrera al Santo Padre Benedicto XVI

México, D.F., Febrero 12 del 2013. 

Querido Santo Padre Benedicto XVI. 

El anuncio que hizo de la dimisión a su ministerio petrino durante la fiesta de Nuestra Señora de Lourdes, dentro del consistorio donde a los mexicanos nos dio la alegre noticia de la fecha de elevación a los altares de la madre Guadalupe García, nos llenó de estupor, de tristeza, y nos dejó un sentimiento de orfandad, de desamparo. 

Usted nos ha dicho un adiós sereno, pero marcado por el sufrimiento de quien durante casi ocho años ha llevado sobre sus hombros la enorme responsabilidad de apacentar el rebaño del Señor, de conducir en medio de las borrascas y los presagios más negros, la barca de la Iglesia universal, a la que supo guiar, con firmeza y mansedumbre a buen puerto. Así es Santidad, deja a la Iglesia de Jesucristo en paz, después de sortear tempestades, incomprensiones y hasta traiciones, pero usted, pese a la furia del mal, siempre permaneció incólume en la fe, siempre actuó guiado por la caridad, y cumplió el mandato que el Señor le dio, de confirmar a sus hermanos en la fe. 

También nos ha dicho que ya no tiene las fuerzas físicas para continuar ejerciendo el ministerio petrino, pero sí la voluntad para que, una vez dejado el gobierno de la Iglesia, abrace la cruz del Señor desde una vida retirada en la oración ferviente y el sufrimiento silencioso pero fecundo. Al fin, Santo Padre, tendrá ese espacio añorado para rezar, para meditar y escribir, para entrar en el sosiego que da sabernos amados por el Señor, y en el que experimentará la alegría de saberse suyo, pues toda su vida, su inteligencia y voluntad, la ha puesto al servicio de Cristo y de su Santa Iglesia. 

Gracias, Santo Padre, por estos ocho años de fecundo servicio pastoral; por su valentía al proclamar la Verdad de Jesucristo; por su magnífico y brillante magisterio; por su testimonio de amor a la humanidad; por la sencillez y la humildad que lo han llevado a tomar la valiente decisión de dejar la guía de la Iglesia, confiando en que el Señor sabrá proveer un Pastor bueno como usted, sencillo y humilde como usted, que sabrá llevarnos a nuevas praderas. 

Como Arzobispo de México, en unión con mis obispos auxiliares, presbíteros, religiosos y religiosas, y el pueblo de Dios, queremos manifestarle en este día santo, en el que da inicio la Cuaresma, nuestra más profunda admiración y gratitud. Puede tener la certeza de que no lo olvidaremos, de que lo sostendremos en sus débiles fuerzas por la oración, unida a su soledad y sufrimiento; y usted sabe, Santo Padre, que nuestra palabra es sincera, como sincero fue el amor del pueblo mexicano que se volcó lleno de alegría a recibirlo en la visita que hizo a nuestro país; este México atribulado por la violencia, la discordia y el dolor de tantas víctimas inocentes, recibió de usted la esperanza y el consuelo que hoy nos animan a seguir adelante. 

Quisiéramos decirle, Santo Padre, que no se vaya, pero vienen a nuestra mente las palabras que el Señor le dijo a Pedro: “Te aseguro que cuando eras más joven tú mismo te ceñías e ibas a donde querías, pero cuando seas anciano extenderás los brazos y será otro quien te ceñirá y te llevará a donde no quieras ir (cfr Jn 21,18)”… y entonces le dejamos partir, pues en su decisión, largamente meditada, sabe que se encuentra la voluntad de Dios, y toda su vida ha estado atento a Su voz; y ha encontrado la felicidad en la obediencia a Su voluntad. 

Imploramos a María Santísima de Guadalupe para que lo llene de su dulzura y consuelo, para que sepa que está en su regazo, que nada más ha de desear y que no tiene por qué temer. ¡Gracias! ¡Una y mil veces más, gracias! Que el Señor mismo sea su recompensa y, llegado el feliz momento del retorno a la Casa del Padre, reciba el premio a todas sus fatigas y desvelos, y sean así colmados todos sus anhelos. 

+ Norberto Card. Rivera Carrera
Arzobispo Primado de México

jueves, 14 de enero de 2010

SOLIDARIDAD CON HAITI, PIDE EL CARDENAL NORBERTO RIVERA

martes, 12 de enero de 2010


El Cardenal Norberto Rivera Carrera, Arzobispo Primado de México, con profunda preocupación se une a la pena por la que está pasando el hermano pueblo de Haití a causa de los sismos registrados este martes, y eleva y pide a sus fieles eleven sus oraciones a dios Nuestro Señor para que esta noble nación encuentre consuelo en la fe y obtenga la fortaleza y la ayuda necesaria para salir delante de esta trágica situación.

El Arzobispado de México hace un llamado solidario a todos los católicos para que tengan la generosa disposición de ayudar a nuestros hermanos en desgracia. En su momento, Cáritas hará la convocatoria para brindar nuestro apoyo a este país hermano.


Con especial cariño, enviamos un saludo a la Conferencia Episcopal de Haití y nuestros hermanos de Puerto Príncipe, al saber los lamentables daños que ha sufrido su Catedral, hospitales, viviendas y oficinas de gobierno.


Elevamos nuestras oraciones a la Santísima Virgen de Guadalupe y a su amado Hijo, nuestro Señor Jesucristo, para que reciban de todas partes el gesto amoroso de su misericordia y protección.