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domingo, 28 de julio de 2013

Encuentro con el Comité de coordinación del Celam en el Centro de Estudios de Sumaré (Río de Janeiro, 28 de julio de 2013)

1. Introducción

Agradezco al Señor esta oportunidad de poder hablar con ustedes, hermanos Obispos, responsables del CELAM en el cuatrienio 2011-2015. Hace 57 años que el CELAM sirve a las 22 Conferencias Episcopales de América Latina y El Caribe, colaborando solidaria y subsidiariamente para promover, impulsar y dinamizar la colegialidad episcopal y la comunión entre las Iglesias de esta Región y sus Pastores.

Como Ustedes, también yo soy testigo del fuerte impulso del Espíritu en la Quinta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y El Caribe en Aparecida, en mayo de 2007, que sigue animando los trabajos del CELAM para la anhelada renovación de las iglesias particulares. Esta renovación, en buena parte de ellas, se encuentra ya en marcha. Quisiera centrar esta conversación en el patrimonio heredado de aquel encuentro fraterno y que todos hemos bautizado como Misión Continental.

2. Características peculiares de Aparecida

Existen cuatro características que son propias de la V Conferencia. Son como cuatro columnas del desarrollo de Aparecida y que le dan su originalidad.

1) Inicio sin documento

Medellín, Puebla y Santo Domingo comenzaron sus trabajos con un camino recorrido de preparación que culminó en una especie de Instrumentum laboris, con el cual se desarrolló la discusión, reflexión y aprobación del documento final. En cambio, Aparecida promovió la participación de las Iglesias particulares como camino de preparación que culminó en un documento de síntesis. Este documento, si bien fue referencia durante la Quinta Conferencia General, no se asumió como documento de partida. El trabajo inicial consistió en poner en común las preocupaciones de los Pastores ante el cambio de época y la necesidad de recuperar la vida discipular y misionera con la que Cristo fundó la Iglesia.

2) Ambiente de oración con el Pueblo de Dios

Es importante recordar el ambiente de oración generado por el diario compartir la Eucaristía y otros momentos litúrgicos, donde siempre fuimos acompañados por el Pueblo de Dios. Por otro lado, puesto que los trabajos tenían lugar en el subsuelo del Santuario, la "música funcional" que los acompañaba fueron los cánticos y oraciones de los fieles.

3) Documento que se prolonga en compromiso, con la Misión Continental

En este contexto de oración y vivencia de fe surgió el deseo de un nuevo Pentecostés para la Iglesia y el compromiso de la Misión Continental. Aparecida no termina con un Documento sino que se prolonga en la Misión Continental.

4) La presencia de Nuestra Señora, Madre de América

Es la primera Conferencia del Episcopado Latinoamericano y El Caribe que se realiza en un Santuario mariano.

3. Dimensiones de la Misión Continental

La Misión Continental se proyecta en dos dimensiones: programática y paradigmática. La misión programática, como su nombre lo indica, consiste en la realización de actos de índole misionera. La misión paradigmática, en cambio, implica poner en clave misionera la actividad habitual de las Iglesias particulares. Evidentemente aquí se da, como consecuencia, toda una dinámica de reforma de las estructuras eclesiales. El "cambio de estructuras" (de caducas a nuevas) no es fruto de un estudio de organización de la planta funcional eclesiástica, de lo cual resultaría una reorganización estática, sino que es consecuencia de la dinámica de la misión. Lo que hace caer las estructuras caducas, lo que lleva a cambiar los corazones de los cristianos, es precisamente la misionariedad. De aquí la importancia de la misión paradigmática.

La Misión Continental, sea programática, sea paradigmática, exige generar la conciencia de una Iglesia que se organiza para servir a todos los bautizados y hombres de buena voluntad. El discípulo de Cristo no es una persona aislada en una espiritualidad intimista, sino una persona en comunidad, para darse a los demás. Misión Continental, por tanto, implica pertenencia eclesial.

Un planteo como éste, que comienza por el discipulado misionero e implica comprender la identidad del cristiano como pertenencia eclesial, pide que nos explicitemos cuáles son los desafíos vigentes de la misionariedad discipular. Señalaré solamente dos: la renovación interna de la Iglesia y el diálogo con el mundo actual.

Renovación interna de la Iglesia

Aparecida ha propuesto como necesaria la Conversión Pastoral. Esta conversión implica creer en la Buena Nueva, creer en Jesucristo portador del Reino de Dios, en su irrupción en el mundo, en su presencia victoriosa sobre el mal; creer en la asistencia y conducción del Espíritu Santo; creer en la Iglesia, Cuerpo de Cristo y prolongadora del dinamismo de la Encarnación.

En este sentido, es necesario que, como Pastores, nos planteemos interrogantes que hacen a la marcha de las Iglesias que presidimos. Estas preguntas sirven de guía para examinar el estado de las diócesis en la asunción del espíritu de Aparecida y son preguntas que conviene nos hagamos frecuentemente como examen de conciencia.

1. ¿Procuramos que nuestro trabajo y el de nuestros Presbíteros sea más pastoral que administrativo? ¿Quién es el principal beneficiario de la labor eclesial, la Iglesia como organización o el Pueblo de Dios en su totalidad?

2. ¿Superamos la tentación de atender de manera reactiva los complejos problemas que surgen? ¿Creamos un hábito pro-activo? ¿Promovemos espacios y ocasiones para manifestar la misericordia de Dios? ¿Somos conscientes de la responsabilidad de replantear las actitudes pastorales y el funcionamiento de las estructuras eclesiales, buscando el bien de los fieles y de la sociedad?

3. En la práctica, ¿hacemos partícipes de la Misión a los fieles laicos? ¿Ofrecemos la Palabra de Dios y los Sacramentos con la clara conciencia y convicción de que el Espíritu se manifiesta en ellos?

4. ¿Es un criterio habitual el discernimiento pastoral, sirviéndonos de los Consejos Diocesanos? Estos Consejos y los Parroquiales de Pastoral y de Asuntos Económicos ¿son espacios reales para la participación laical en la consulta, organización y planificación pastoral? El buen funcionamiento de los Consejos es determinante. Creo que estamos muy atrasados en esto.

5. Los Pastores, Obispos y Presbíteros, ¿tenemos conciencia y convicción de la misión de los fieles y les damos la libertad para que vayan discerniendo, conforme a su proceso de discípulos, la misión que el Señor les confía? ¿Los apoyamos y acompañamos, superando cualquier tentación de manipulación o sometimiento indebido? ¿Estamos siempre abiertos para dejarnos interpelar en la búsqueda del bien de la Iglesia y su Misión en el mundo?

6. Los agentes de pastoral y los fieles en general ¿se sienten parte de la Iglesia, se identifican con ella y la acercan a los bautizados distantes y alejados?

Como se puede apreciar aquí están en juego actitudes. La Conversión Pastoral atañe principalmente a las actitudes y a una reforma de vida. Un cambio de actitudes necesariamente es dinámico: "entra en proceso" y sólo se lo puede contener acompañándolo y discerniendo. Es importante tener siempre presente que la brújula, para no perderse en este camino, es la de la identidad católica concebida como pertenencia eclesial.

Diálogo con el mundo actual

Hace bien recordar las palabras del Concilio Vaticano II: Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo (cf. GS, 1). Aquí reside el fundamento del diálogo con el mundo actual.

La respuesta a las preguntas existenciales del hombre de hoy, especialmente de las nuevas generaciones, atendiendo a su lenguaje, entraña un cambio fecundo que hay que recorrer con la ayuda del Evangelio, del Magisterio, y de la Doctrina Social de la Iglesia. Los escenarios y areópagos son de lo más variado. Por ejemplo, en una misma ciudad, existen varios imaginarios colectivos que conforman "diversas ciudades". Si nos mantenemos solamente en los parámetros de "la cultura de siempre", en el fondo una cultura de base rural, el resultado terminará anulando la fuerza del Espíritu Santo. Dios está en todas partes: hay que saber descubrirlo para poder anunciarlo en el idioma de esa cultura; y cada realidad, cada idioma, tiene un ritmo diverso.

4. Algunas tentaciones contra el discipulado misionero

La opción por la misionariedad del discípulo será tentada. Es importante saber por dónde va el mal espíritu para ayudarnos en el discernimiento. No se trata de salir a cazar demonios, sino simplemente de lucidez y astucia evangélica. Menciono sólo algunas actitudes que configuran una Iglesia "tentada". Se trata de conocer ciertas propuestas actuales que pueden mimetizarse en la dinámica del discipulado misionero y detener, hasta hacer fracasar, el proceso de Conversión Pastoral.

1. La ideologización del mensaje evangélico. Es una tentación que se dio en la Iglesia desde el principio: buscar una hermenéutica de interpretación evangélica fuera del mismo mensaje del Evangelio y fuera de la Iglesia. Un ejemplo: Aparecida, en un momento, sufrió esta tentación bajo la forma de asepsia. Se utilizó, y está bien, el método de "ver, juzgar, actuar" (cf. n. 19). La tentación estaría en optar por un "ver" totalmente aséptico, un "ver" neutro, lo cual es inviable. Siempre el ver está afectado por la mirada. No existe una hermenéutica aséptica. La pregunta era, entonces: ¿con qué mirada vamos a ver la realidad? Aparecida respondió: Con mirada de discípulo. Así se entienden los números 20 al 32. Hay otras maneras de ideologización del mensaje y, actualmente, aparecen en Latinoamérica y El Caribe propuestas de esta índole. Menciono sólo algunas:

a) El reduccionismo socializante. Es la ideologización más fácil de descubrir. En algunos momentos fue muy fuerte. Se trata de una pretensión interpretativa en base a una hermenéutica según las ciencias sociales. Abarca los campos más variados, desde el liberalismo de mercado hasta la categorización marxista.

b) La ideologización psicológica. Se trata de una hermenéutica elitista que, en definitiva, reduce el "encuentro con Jesucristo" y su ulterior desarrollo a una dinámica de autoconocimiento. Suele darse principalmente en cursos de espiritualidad, retiros espirituales, etc. Termina por resultar una postura inmanente autorreferencial. No sabe de trascendencia y, por tanto, de misionariedad.

c) La propuesta gnóstica. Bastante ligada a la tentación anterior. Suele darse en grupos de élites con una propuesta de espiritualidad superior, bastante desencarnada, que termina por desembarcar en posturas pastorales de "quaestiones disputatae". Fue la primera desviación de la comunidad primitiva y reaparece, a lo largo de la historia de la Iglesia, en ediciones corregidas y renovadas. Vulgarmente se los denomina "católicos ilustrados" (por ser actualmente herederos de la Ilustración).

d) La propuesta pelagiana. Aparece fundamentalmente bajo la forma de restauracionismo. Ante los males de la Iglesia se busca una solución sólo en la disciplina, en la restauración de conductas y formas superadas que, incluso culturalmente, no tienen capacidad significativa. En América Latina suele darse en pequeños grupos, en algunas nuevas Congregaciones Religiosas, en tendencias a la "seguridad" doctrinal o disciplinaria. Fundamentalmente es estática, si bien puede prometerse una dinámica hacia adentro: involuciona. Busca "recuperar" el pasado perdido.

2. El funcionalismo. Su acción en la Iglesia es paralizante. Más que con la ruta se entusiasma con la "hoja de ruta". La concepción funcionalista no tolera el misterio, va a la eficacia. Reduce la realidad de la Iglesia a la estructura de una ONG. Lo que vale es el resultado constatable y las estadísticas. De aquí se va a todas las modalidades empresariales de Iglesia. Constituye una suerte de "teología de la prosperidad" en lo organizativo de la pastoral.

3. El clericalismo es también una tentación muy actual en Latinoamérica. Curiosamente, en la mayoría de los casos, se trata de una complicidad pecadora: el cura clericaliza y el laico le pide por favor que lo clericalice, porque en el fondo le resulta más cómodo. El fenómeno del clericalismo explica, en gran parte, la falta de adultez y de cristiana libertad en buena parte del laicado latinoamericano. O no crece (la mayoría), o se acurruca en cobertizos de ideologizaciones como las ya vistas, o en pertenencias parciales y limitadas. Existe en nuestras tierras una forma de libertad laical a través de experiencias de pueblo: el católico como pueblo. Aquí se ve una mayor autonomía, sana en general, y que se expresa fundamentalmente en la piedad popular. El capítulo de Aparecida sobre piedad popular describe con profundidad esta dimensión. La propuesta de los grupos bíblicos, de las comunidades eclesiales de base y de los Consejos pastorales va en la línea de superación del clericalismo y de un crecimiento de la responsabilidad laical.

Podríamos seguir describiendo algunas otras tentaciones contra el discipulado misionero, pero creo que éstas son las más importantes y de más fuerza en este momento de América Latina y El Caribe.

5. Algunas pautas eclesiológicas

1. El discipulado-misionero que Aparecida propuso a las Iglesias de América Latina y El Caribe es el camino que Dios quiere para este "hoy". Toda proyección utópica (hacia el futuro) o restauracionista (hacia el pasado) no es del buen espíritu. Dios es real y se manifiesta en el "hoy". Hacia el pasado su presencia se nos da como "memoria" de la gesta de salvación sea en su pueblo sea en cada uno de nosotros; hacia el futuro se nos da como "promesa" y esperanza. En el pasado Dios estuvo y dejó su huella: la memoria nos ayuda a encontrarlo; en el futuro sólo es promesa… y no está en los mil y un "futuribles". El "hoy" es lo más parecido a la eternidad; más aún: el "hoy" es chispa de eternidad. En el "hoy" se juega la vida eterna.

El discipulado misionero es vocación: llamado e invitación. Se da en un "hoy" pero "en tensión". No existe el discipulado misionero estático. El discípulo misionero no puede poseerse a sí mismo, su inmanencia está en tensión hacia la trascendencia del discipulado y hacia la trascendencia de la misión. No admite la autorreferencialidad: o se refiere a Jesucristo o se refiere al pueblo a quien se debe anunciar. Sujeto que se trasciende. Sujeto proyectado hacia el encuentro: el encuentro con el Maestro (que nos unge discípulos) y el encuentro con los hombres que esperan el anuncio.

Por eso, me gusta decir que la posición del discípulo misionero no es una posición de centro sino de periferias: vive tensionado hacia las periferias… incluso las de la eternidad en el encuentro con Jesucristo. En el anuncio evangélico, hablar de "periferias existenciales" des-centra, y habitualmente tenemos miedo a salir del centro. El discípulo-misionero es un des-centrado: el centro es Jesucristo, que convoca y envía. El discípulo es enviado a las periferias existenciales.

2. La Iglesia es institución pero cuando se erige en "centro" se funcionaliza y poco a poco se transforma en una ONG. Entonces, la Iglesia pretende tener luz propia y deja de ser ese "misterium lunae" del que nos hablaban los Santos Padres. Se vuelve cada vez más autorreferencial y se debilita su necesidad de ser misionera. De "Institución" se transforma en "Obra". Deja de ser Esposa para terminar siendo Administradora; de Servidora se transforma en "Controladora". Aparecida quiere una Iglesia Esposa, Madre, Servidora, facilitadora de la fe y no controladora de la fe.

3. En Aparecida se dan de manera relevante dos categorías pastorales que surgen de la misma originalidad del Evangelio y también pueden servirnos de pauta para evaluar el modo como vivimos eclesialmente el discipulado misionero: la cercanía y el encuentro. Ninguna de las dos es nueva, sino que conforman la manera cómo se reveló Dios en la historia. Es el "Dios cercano" a su pueblo, cercanía que llega al máximo al encarnarse. Es el Dios que sale al encuentro de su pueblo. Existen en América Latina y El Caribe pastorales "lejanas", pastorales disciplinarias que privilegian los principios, las conductas, los procedimientos organizativos… por supuesto sin cercanía, sin ternura, sin caricia. Se ignora la "revolución de la ternura" que provocó la encarnación del Verbo. Hay pastorales planteadas con tal dosis de distancia que son incapaces de lograr el encuentro: encuentro con Jesucristo, encuentro con los hermanos. Este tipo de pastorales a lo más pueden prometer una dimensión de proselitismo pero nunca llegan a lograr ni inserción eclesial ni pertenencia eclesial. La cercanía crea comunión y pertenencia, da lugar al encuentro. La cercanía toma forma de diálogo y crea una cultura del encuentro. Una piedra de toque para calibrar la cercanía y la capacidad de encuentro de una pastoral es la homilía. ¿Qué tal son nuestras homilías? ¿Nos acercan al ejemplo de nuestro Señor, que "hablaba como quien tiene autoridad" o son meramente preceptivas, lejanas, abstractas?

4. Quien conduce la pastoral, la Misión Continental (sea programática como paradigmática), es el Obispo. El Obispo debe conducir, que no es lo mismo que mandonear. Además de señalar las grandes figuras del episcopado latinoamericano que todos conocemos quisiera añadir aquí algunas líneas sobre el perfil del Obispo que ya dije a los Nuncios en la reunión que tuvimos en Roma. Los Obispos han de ser Pastores, cercanos a la gente, padres y hermanos, con mucha mansedumbre; pacientes y misericordiosos. Hombres que amen la pobreza, sea la pobreza interior como libertad ante el Señor, sea la pobreza exterior como simplicidad y austeridad de vida. Hombres que no tengan "psicología de príncipes". Hombres que no sean ambiciosos y que sean esposos de una Iglesia sin estar a la expectativa de otra. Hombres capaces de estar velando sobre el rebaño que les ha sido confiado y cuidando todo aquello que lo mantiene unido: vigilar sobre su pueblo con atención sobre los eventuales peligros que lo amenacen, pero sobre todo para cuidar la esperanza: que haya sol y luz en los corazones. Hombres capaces de sostener con amor y paciencia los pasos de Dios en su pueblo. Y el sitio del Obispo para estar con su pueblo es triple: o delante para indicar el camino, o en medio para mantenerlo unido y neutralizar los desbandes, o detrás para evitar que alguno se quede rezagado, pero también, y fundamentalmente, porque el rebaño mismo también tiene su olfato para encontrar nuevos caminos.

No quisiera abundar en más detalles sobre la persona del Obispo, sino simplemente añadir, incluyéndome en esta afirmación, que estamos un poquito retrasados en lo que a Conversión Pastoral se refiere. Conviene que nos ayudemos un poco más a dar los pasos que el Señor quiere para nosotros en este "hoy" de América Latina y El Caribe. Y sería bueno comenzar por aquí.

Les agradezco la paciencia de escucharme. Perdonen el desorden de la charla y, por favor, les pido que tomemos en serio nuestra vocación de servidores del santo pueblo fiel de Dios, porque en esto se ejercita y se muestra la autoridad: en la capacidad de servicio. Muchas gracias.

lunes, 26 de marzo de 2012

Palabras del Cardenal Secretario de Estado en la cena con los Obispos de México y América Latina

León, Patio de la Catedral
Domingo 25 de marzo de 2012

Señor Presidente,
Distinguidas Autoridades, 
Señores Cardenales,
Señor Arzobispo de León,
Señor Arzobispo de Tlalnepantla y Presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano 
y del Consejo Episcopal Latinoamericano,
Queridos Hermanos en el Episcopado,


Doy gracias a Dios que nos ha reunido en torno a esta mesa, para compartir en la cena un momento de amistad. Agradezco vivamente a quienes lo han hecho posible, así como los nobles sentimientos que lo han motivado.

La visita de Su Santidad Benedicto XVI a México es una ocasión de profunda alegría al ver cómo esta querida Nación ha abierto una vez más de par en par sus puertas al Sucesor de Pedro, manifestando así la grandeza de espíritu de sus hijos, su fina hospitalidad y la recia fe católica arraigada en ellos.

Al conmemorarse este año el vigésimo aniversario del establecimiento de Relaciones diplomáticas entre México y la Santa Sede, la presencia de las distinguidas Autoridades que nos honran con su grata compañía pone de relieve que tanto la Iglesia como el Estado tienen la común tarea, cada uno desde su misión específica, de salvaguardar y tutelar los derechos fundamentales de las personas. Entre ellos, destaca la libertad del hombre para buscar la verdad y profesar las propias convicciones religiosas, tanto en privado como en público, lo cual ha de ser reconocido y garantizado por el ordenamiento jurídico. Y es de desear que en México este derecho fundamental se afiance cada vez más, conscientes de que este derecho va mucho más allá de la mera libertad de culto. En efecto, impregna todas las dimensiones de la persona humana, llamada a dar razón de su propia fe, y anunciarla y compartirla con otros, sin imponerla, como el don más preciado recibido de Dios.

También las funciones diplomáticas deben radicarse en la promoción de esa gran causa común, a la que el cristianismo puede ofrecer una contribución válida, porque es “una religión de libertad y de paz, y está al servicio del auténtico bien de la humanidad” (Benedicto XVI,Discurso al Cuerpo Diplomático ante la Santa Sede, 8 enero 2009). Por ello, la Iglesia no cesa de exhortar a todos, para que la actividad política sea una labor encomiable y abnegada en favor de los ciudadanos y no se convierta en una lucha de poder o una imposición de sistemas ideológicos rígidos, que tantas veces dan como resultado la radicalización de amplios sectores de la población.

En este sentido, los Obispos aquí presentes son exponentes del compromiso de la Iglesia católica en la hermosa labor de trabajar por el hombre, por quien Jesucristo dio la vida. En cada generación, ella ha escrito una página de esta historia de servicio a la humanidad. Unas líneas son obra de los santos, otras de los mártires. No han faltado en esta historia pastores audaces, religiosos ejemplares, jóvenes de voz profética, valerosos testigos de la caridad y fieles laicos que, a veces con gran sencillez, han tendido la mano y abierto su casa al hermano en necesidad. A través de múltiples expresiones, se ha querido desplegar la belleza del cristianismo para abrazar a todo hombre o mujer, sin mirar raza, lengua o clase social. A ello ha concurrido tanto la dimensión de fe hondamente profesada y celebrada, como se percibe en México y en toda Latinoamérica, como los más variados proyectos de solidaridad que han alentado a tantos a salir del egoísmo para ayudar en las necesidades sociales más básicas y urgentes. No podemos olvidar las iniciativas dirigidas a la promoción de los derechos de cada hombre y cada pueblo, la defensa de su libertad y el cultivo del arte y la cultura.

Si en esta misión ha habido alguna sombra, eso no empaña el esplendor del evangelio, siempre presente para purificar y alumbrar nuestro camino, que hoy pasa por esa revitalización de la fe a la que Su Santidad Benedicto XVI no se cansa de invitar.

Con estos deseos, alzo mi copa, y los invito a ustedes a hacer lo mismo, para brindar por el Santo Padre, a quien Dios conserve y proteja siempre. Brindo asimismo por México, tierra bendecida por Nuestra Señora de Guadalupe, y por sus hijos e hijas, que han sabido ganarse el afecto de Benedicto XVI. Brindo por todos los queridos países hermanos de América Latina y el Caribe. Reitero mi gratitud por las continuas y delicadas atenciones recibidas en estos días y expreso a todos ustedes mi cercanía y reconocimiento por esta espléndida velada.

Muchas gracias.

jueves, 30 de julio de 2009

Caritas in veritate ayudará a responder a desafíos de América Latina, afirma CELAM


BOGOTÁ, 30 Jul. 09 / 08:32 am (ACI)
El Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), agradeció al Papa Benedicto XVI la publicación de la encíclica Caritas in veritate, porque se trata de un documento que "será una luz orientadora para responder al gran desafío de vivir en nuestro continente los valores del Evangelio".

Caritas in veritate ayudará a "desarrollar una sociedad más justa y fraterna, de forma que alcancemos la meta señalada por Usted en Aparecida, ser no solo el continente de la Esperanza sino también el continente del Amor", expresó el CELAM en una carta enviada al Santo Padre luego de su 3º Reunión General de Coordinación del cuatrienio 2007-2011.

Según la agencia Fides, en el texto también manifestaron su comunión con el Papa y señalaron que el Año Sacerdotal permitirá "intensificar nuestra atención hacia nuestros sacerdotes, indispensables colaboradores en nuestra responsabilidad pastoral".

Asimismo, el CELAM envió una misiva al Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina, Card. Giovanni Battista Re, a quien expresaron su deseo de "vivir intensamente" el Año Sacerdotal, "dedicado a la renovación sacerdotal: ‘fidelidad de Cristo, fidelidad del sacerdote’".

Finalmente, Fides informó que el CELAM dirigió también un mensaje de solidaridad al Arzobispo de Tegucigalpa, Card. Oscar Rodríguez Madariaga, ante "la difícil situación por la que atraviesa el querido país de Honduras y la Iglesia que peregrina en esa querida nación".

Ante ello, pidieron a Cristo para que le de al pueblo hondureño la "sabiduría y valor necesario en forma tal que, utilizando los medios constitucionales, a través de un diálogo sincero, se consolide la paz y la reconciliación deseada por todos".

miércoles, 13 de mayo de 2009

El CELAM tiene nuevo Secretario General


La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) se congratula por la decisión del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) quien designó a Mons. José Leopoldo González González, actual Secretario General de la CEM, como Secretario General de este organismo.

La designación se realizó durante los trabajos de la XXXII Asamblea Ordinaria del Consejo Episcopal Latinoamericano en Managua, Nicaragua.

Mons. Leopoldo González sustituye en el cargo a Mons. Víctor Sánchez Espinosa, actual Arzobispo de Puebla, quien renunció ante la nueva encomienda que le asignó la Santa Sede.

El cargo de Secretario General es una responsabilidad que demanda dedicación a tiempo completo, especialmente en el contexto de la Misión Continental que los Obispos en Aparecida suscribieron para América Latina y el Caribe.

El Consejo Episcopal Latinoamericano es un organismo de la Iglesia Católica que fue fundado en 1955 por el Papa Pío XII a petición de los Obispos de América Latina y el Caribe. Presta servicios de contacto, comunión, formación, investigación y reflexión a las 22 Conferencias Episcopales que se sitúan desde México hasta el Cabo de Hornos, incluyendo el Caribe y las Antillas. Sus Directivos son elegidos cada cuatro años por una Asamblea Ordinaria que reúne a los Presidentes de las Conferencias Episcopales ya citadas.

Felicitamos a Mons. José Leopoldo por esta nueva encomienda y le deseamos mucho éxito, porque ahora alternará su trabajo en las dos Secretarías Generales, la del CELAM y la de la CEM.

jueves, 5 de febrero de 2009

Perfil de S.E. Mons. Víctor Sánchez Espinosa


Nace el 21 de mayo de 1950 en la población de Santa Cruz, pertenece a la Parroquia de Tlancualpicán de la Arquidiócesis de Puebla.

Ingresa en 1963 al Seminario Menor de Puebla, en San Pablo Apetatitlán, Tlax., donde estudia Humanidades.

En 1966 pasa al Seminario Mayor, donde estudia Filosofía. Al terminar sus estudios filosóficos, presta sus servicio pastoral durante un año, como familiar (acompañando) del Sr. Arzobispo D. Octaviano Márquez y Toriz. Regresa al Seminario a estudiar Teología en 1970. Al terminar sus estudios teológicos recibe en 1975, el diaconado, de manos del Sr. D. Octaviano. En el quinto de teología, año de experiencia diaconal, es enviado nuevamente como familiar (a acompañar) al Sr. Arzobispo, servicio que prestó a tan distinguido prelado hasta su muerte.

El 6 de junio de 1976 recibe la ordenación Sacerdotal de manos del Sr. Arzobispo Dn. Ernesto Corripio Ahumada. Después de unos meses de ejercer el ministerio Sacerdotal como Vicario Parroquial en la Parroquia de María Reina, es enviado en 1977 a Roma, a especializarse en Sagrada Liturgia, en el Pontificio Instituto Litúrgico (PIL), de la abadía de San Anselmo, en donde obtiene la licenciatura.

A su regreso a Puebla, en 1979, es nombrado Director Espiritual y Coordinador de la Dirección Espiritual en el Seminario Mayor Palafoxiano.

En 1980, junto con otros liturgistas, participa en la fundación de la Sociedad Mexicana de Liturgistas (SOMELIT), de la que es Secretario hasta la fecha. En 1995 es nombrado Párroco de la Parroquia Nuestra Señora de Ocotlán, de la Ciudad de Puebla.

Fué Secretario Ejecutivo de la Comisión Episcopal de Pastoral Litúrgica de México, cuyo presidente es Mons. Jonás Guerrero, Obispo Auxiliar de México.

Colabora, además, en el departamento de Liturgia del CELAM, como miembro del Equipo de Redacción del Manual de Liturgia que este departamento publica.

Se ha distinguido por su sencillez y cordialidad con la gente.
Cuida con delicadeza de las religiosas que atienden el Seminario Palafoxiano.

El 2 de marzo de 2004 en nombrado por la Santa Sede Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis Primada de México y es consagrado el 26 de marzo del mismo año.

Vocal de la Comisión Episcopal Pro Colegio Mexicano para el Trienio 2004 - 2006.

Representante de la Provincia Eclesiástica de México para el Trienio 2007-2009 y Responsable de la Dimensión de Piedad Popular de la C.E. Para la Pastoral Litúrgica.

Durante la XXI Asamblea Ordinaria del CELAM, es electo Secretario General para el periodo 2007 - 2011.

martes, 23 de diciembre de 2008

MENSAJE DE NAVIDAD DE MONS. VÍCTOR SÁNCHEZ ESPINOSA,OBISPO AUXILIAR DE LA ARQUIDIÓCESIS DE MÉXICO Y SECRETARIO GENERAL DEL CELAM

"ABRE TU CORAZÓN A JESÚS QUE LLEGA"


"El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres" (salmo 125). Sí, estas palabras me brotan del corazón y me hacen pensar en este año de gracias y bendiciones especiales, recibidas con abundancia, por cada uno de nosotros.

Hemos hecho un recorrido significativo, seguramente hemos encontrado en el camino obstáculos, tropiezos, pero ante todo la posibilidad de soñar, de la mano de Dios, de construir nuestra vida en el amor, la confianza en Dios y los hermanos, la solidaridad, la justicia, la unidad y la paz. Hemos experimentado quizás el cansancio, la fatiga, pero no el desánimo porque como San Pablo, todo lo hemos puesto en las manos de "Aquel que nos conforta y nos da la vida" (Flp 4,13). Hemos experimentado el gozo, la alegría del encuentro y la esperanza en un buen mañana, porque Dios está con nosotros, él es la fuente de la vida y de la paz: "Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia" (Jn 10, 10).

Con estos sentimientos quisiera invitarlos a dos cosas: Primero, a revisar nuestra vida, nuestro caminar durante este año 2008, nuestros deseos, esperanzas, desvelos y fatigas. Segundo, exhortarles a prepararnos para recibir a Jesús que llega.

Al revisar nuestra vida tiene que brotar espontáneamente un sentimiento de gratitud a Dios, que nos acompaña, que nos protege y desea nuestra felicidad. Para el CELAM, la gratitud a Dios es fundamental y este año, hemos sentido su presencia intensamente:

- Al consolidar nuestro equipo de trabajo y abrirnos con esperanza a la comunión eclesial
- Al reunirnos, durante el año con los señores obispos de América Latina y el Caribe, para reflexionar sobre los retos y desafíos pastorales a la luz de Aparecida
- Al realizar diversos encuentros, desde los departamentos, con el objetivo de apoyar y estimular el trabajo pastoral de las Conferencias Episcopales de América Latina y el Caribe.
- Al vivir cada mes, nuestro encuentro como Familia CELAM, en la Eucaristía y en los espacios institucionales para profundizar en nuestras relaciones interpersonales y los fundamentos de nuestra fe católica
- Al prepararnos para celebrar el lanzamiento de la Misión Continental y disponer nuestro corazón para este gran desafío de la Iglesia
- Al celebrar con gozo y alegría, acontecimientos eclesiales que marcaron nuestra vida y nuestra historia: el Congreso eucarístico Internacional, la inauguración del año Paulino, la celebración del Sínodo de la Palabra de Dios
- Hemos experimentado el amor de Dios en el dolor de la enfermedad de algunos miembros de la Familia CELAM y de algunos de sus familiares, por quienes elevamos una plegaria de amor a Dios, por su pronta recuperación. Y también en la pérdida de nuestros seres más queridos: el Sr. Cardenal Alfonso López Trujillo, quien fuera Secretario General y Presidente del CELAM y el Dr. Isidoro Arévalo, Revisor Fiscal del CELAM, que ya están disfrutando de la presencia del Señor.

Cada uno tendrá muchos motivos para agradecer a Dios: por la vida, la familia, el trabajo, la amistad, el estudio y seguir soñando en medio de un jardín, en el que hay rosas, pero también espinas.

Revisar la vida implica hacer un balance de lo que hemos hecho: de las cosas buenas y de aquellas cosas buenas que hemos dejado de hacer. Al revisar tu vida, pregúntate: ¿Qué tanto has crecido como persona, como cristiano, como profesional? ¿Terminas este año experimentando la alegría y el gozo de servir o con desánimo, desesperanza, tristeza e incertidumbre? ¿Cómo ha sido tu relación con Dios, con tus semejantes? Las respuestas a estos interrogantes te ayudarán a prepararte mejor para la venida de Jesús, nuestro Salvador.

En segundo lugar, quiero exhortarles a disponer el corazón para recibir a Jesús que quiere nacer en nuestros corazones. Muchos pensarán: "otra vez la navidad", "llegó diciembre, tiempo de paz y alegría", "época para compartir y estar en familia", "diciembre: luces multicolores, adornos, guirnaldas, música, noche buena". Pero lo importante es no quedarse con estas manifestaciones externas. Seguramente muchos de ustedes harán el pesebre para rezar la novena en familia y se preocuparán por embellecer sus casas y hacer un hermoso árbol de navidad. ¡Maravilloso!, pero más allá ¿cómo vas a embellecer tu corazón?

En el evangelio de San Lucas leemos: "Una voz grita en el desierto: Preparen el camino del Señor, hagan rectos sus senderos. Todo valle sea rellenado, toda montaña y colina, rebajada; lo tortuoso se hará derecho, los caminos ásperos serán allanados". (Lc 3, 4-6). Así que nuestra actitud debe ser precisamente la de PREPARARNOS y esta preparación exige vivir un encuentro íntimo y personal con Jesús que da la vida, encuentro que implica disponer el corazón para que su Palabra penetre en lo más profundo de nuestro ser y nos transforme en creaturas nuevas para un mundo nuevo. ¡Preparémonos a la visita de Jesús!, del Verbo de Dios que toma nuestra condición humana, que comparte nuestras tristezas y angustias, nuestros sueños e ideales.

¿Y cómo deberíamos prepararnos? Quitando de nuestro corazón toda aspereza, sentimiento adverso como resentimientos, odios, deseos de venganza, envidias, soberbia, celos, difamación, crítica, calumnia, indiferencia; allanar nuestras sendas, para que nuestro corazón esté bien dispuesto, embellecido con las virtudes de la humildad, la sencillez, la sinceridad y así Jesús vendrá no para quedarse un ratito, sino para siempre. El camino del discipulado nos exige esa apertura y docilidad a su Espíritu, dejarnos impregnar de su Palabra y saborear en nuestra vida, lo que significa caminar hacia la santidad y la perfección.

Que esta navidad, no sea otra navidad más, sino que puedas de verdad, sentir y experimentar el amor de Dios, sentir que Jesús nace en tu corazón, que tu vida cambia. El 2009 será un año colmado de bendiciones y de esperanzas si desde ahora dejamos que Cristo actúe en nuestra propia historia.

A todos les deseo una feliz navidad y un próspero año 2009.




+ Víctor Sánchez Espinosa
Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de México
Secretario General del CELAM




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