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domingo, 13 de septiembre de 2009

Consolidar nuestra democracia. Mons. Carlos Quintero Arce. Arzobispo Emérito de Hermosillo


1.- Está cercana ya la celebración del bicentenario de nuestra Independencia y también el centenario de la Revolución Mexicana – ya están adornando las calles del centro de la ciudad, se preparan fiestas emotivas, hay alegría en los rostros - quizá también a pesar de la crisis habrá la ocasión de derrochar los recursos que tenemos.

Es bueno y alabo en que se organicen fiestas, pero yo espero que estas festividades sean la ocasión de avanzar en nuestra democracia y en el desarrollo de una conciencia cívica de nuestros políticos y de nuestro pueblo, y en lo particular yo espero que nosotros cristianos crezcamos en la conciencia de la dimensión política de nuestra fe.

De alguna manera yo quiero en esta ocasión exhortar a los hombres y mujeres de nuestro tiempo a contribuir a la consolidación de nuestra democracia porque es importante asumir un estilo de vida democrático y promoverlo en el ámbito de vida en el que nos desarrollamos.

2.- Yo espero que nuestros dirigentes inviten a todos a asumir la tarea de formar su conciencia, de respetar siempre los derechos políticos de la ciudadanía, y al trabajar a favor de los pobres no tomar posiciones partidistas y, a ayudar a que toda nuestra comunidad tenga civilizada convivencia fundadas en el respeto a la dignidad de las personas.

Quiero, en esta ocasión, dirigirme especialmente a los padres y a las madres de familia a quienes invito a revisar el estilo de vida familiar para superar las formas autoritarias, por formas participativas y, en la medida de lo posible, democráticas.

Espero también que, todas nuestras instituciones educativas integren autenticas comunidades educativas, que más allá de una educación individualista, se hagan responsables de la trasmisión y vivencia de las virtudes sociales y políticas.

Quiero especialmente dirigirme a los que escriben en los Periódicos y a todos los que trabajan en los medios de comunicación, que tanta influencia ejercen sobre los lectores y la sociedad, para animarlos a vivir su profesión como un apostolado al servicio de la verdad, del bien común y de la democracia.

Además quiero alentar a todos los que participan en organizaciones de la Sociedad Civil para que continúen con renovado entusiasmo fortaleciendo la subjetividad de la sociedad.

3.- A quienes están comprometidos en la actividad política tanto si son parte de algún partido político, como también si ocupan puestos de representación y de servicio público, los exhorto a asumir con valentía, audacia y creatividad la dimensión ética de la política, y a vivirla como caridad social, a impregnar su ambiente de trabajo con una opción decidida por la justicia y por el desarrollo integral de las personas.

Particularmente las más pobres – Yo espero que los políticos sean fieles a su conciencia cristiana que les pide la promoción de la dignidad humana y el respeto de la vida en todas sus etapas, desde su concepción hasta su final natural.

Los invito a todos mantenernos unidos en la esperanza, porque creo que todos trabajamos por lograr una Patria mejor. Busquemos siempre consolidar nuestra democracia.

Felices Fiestas Patrias.

Afectísimo en Jesucristo; Le Bendigo de todo corazón.



+ Mons. Carlos Quintero Arce
Arzobispo Emérito de Hermosillo


miércoles, 2 de septiembre de 2009

Inicia la Arquidiócesis de México la conmemoración del bicentenario de la independencia de México


Presentación de conferencia sobre la excomunión de los curas Hidalgo y Morelos.
Nos encontramos en Vísperas de celebrar el Bicentenario de la Independencia de México y del Centenario de la Revolución Mexicana, dos eventos sin los cuales no podríamos entender nuestra historia nacional

En 1810 y 1910 encontramos los cimientos relevantes de nuestra cultura, idiosincrasia e historia contemporánea.

Si lo que pretendemos -al conmemorar estos dos aniversarios- es entender mejor el devenir de nuestro pueblo, mayoritariamente católico, pero también patriota y ávido de progreso y de justicia social, la Iglesia Mexicana está obligada a hacer referencia permanente a estos dos acontecimientos en los que jugó un papel de suma relevancia.



Hemos convocado a esta conferencia de prensa con la intensión de despejar de una vez por todas algunas dudas que han surgido en torno a la validez de la excomunión del padre de la patria, el Cura Don Miguel Hidalgo y Costilla, y otros destacados caudillos como el Cura José María Morelos “El Siervo de la Nación” y otra centena de sacerdotes más que abrazaron los ideales de crear un país independiente de la opresión española y que levantaron la voz acompañada de acciones valientes y heroicas en pos de una mayor justicia social a la que en conciencia se sintieron obligados a practicar.



Como se recordará, en octubre de 2007 diputados del Partido de la Revolución Democrática y del Partido Revolucionario Institucional propusieron sobre este tema un punto de acuerdo en el Palacio Legislativo de San Lázaro, del cual turnaron una copia al cardenal Norberto Rivera Carrera, Arzobispo Primado de México.



En el marco del Mes de la Patria -a un año de la conmemoración de este magno evento-, y como inauguración de la conmemoración del bicentenario que la Arquidiócesis de México ha organizado a instancias de su arzobispo, el cardenal Norberto Rivera Carrera, después de que la Iglesia Católica fuera de forma inexplicable y vergonzosa, excluida de la comisión oficial de las celebraciones, con gran responsabilidad y satisfacción damos respuesta a través de la lúcida, rigurosa y paciente investigación histórica del P. P. Gustavo Wattson a la demanda que hicieron los legisladores, la cual abarcaba dos puntos concretos:



Primero, exhortaban los diputados a la Secretaría de Relaciones Exteriores a iniciar las gestiones relativas al levantamiento de los edictos de excomunión en contra de los independentistas mexicanos ante el Estado Vaticano.



Y, segundo, pedían a la Secretaría de Gobernación promover la revisión de los edictos de excomunión de 1811 y 1814, “por representar –según ellos- un desconocimiento de facto a nuestro país, como nación independiente, además de la posible omisión a nuestro orden constitucional emanado del Constituyente de Apatzingán en 1814”.

Frente a tales solicitudes, respondemos a los diputados que suscribieron dicho punto de acuerdo, antes de que termine su gestión legislativa, y que son:

José Alfonso Suárez del Real y Aguilera,

Beatriz Pagés Llergo Rebollar,

Rosario Ortiz Magallón,

Claudia Cruz Santiago

y David Sánchez Camacho.