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viernes, 6 de septiembre de 2013

Comunicado por la paz en Siria. Arquidiócesis de México

El Cardenal Norberto Rivera Carrera, Arzobispo Primado de México, y sus Obispos Auxiliares, se unen al clamor del Santo Padre, el Papa Francisco, para pedir por la paz en el mundo, especialmente en Siria, por lo que invitan a los sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas y a todo el Pueblo de Dios, a unirse a la Iglesia Universal en la Jornada de Oración y Ayuno que se llevará a cabo este sábado 7 de septiembre, víspera de la fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María.

Estamos convencidos de que nada se consigue con la guerra; de que la violencia sólo genera más violencia; de que ningún país tiene la legitimidad para erigirse por sí solo como juez del mundo, y de que una injustica no se remedia cometiendo otra peor. Como lo ha dicho el Santo Padre, sólo una cultura del encuentro, del diálogo, es el único camino hacia la paz.

Jesús nos enseñó a usar las armas de la oración y el ayuno para arrojar al demonio, el homicida desde siempre y padre de la mentira. Usemos, pues, estos preciosos instrumentos para hacernos constructores de paz, la paz verdadera que es un don de Dios y que nace primeramente en el corazón de cada uno de nosotros; si tenemos paz, seremos dadores y constructores de paz, esa que tanto necesita el mundo y nuestra patria, esa que nace del amor y del perdón.

Que Santa María de Guadalupe, Reina de la Paz, interceda por nosotros, por el pueblo de Siria, y que nuestras oraciones y ayuno nos alcancen la paz para México y el mundo, por la misericordia de Dios, que es un Dios de paz.




+ Norberto Card. Rivera Carrera



Arzobispo Primado de México.

jueves, 6 de junio de 2013

COMUNICADO: NOMBRAMIENTO OBISPO ELECTO, OBISPO AUXILIAR DE LA ARQUIDIÓCESIS DE MÉXICO



México, D.F., 28 de mayo de 2013
B. 32 / 2013

COMUNICADO

La Secretaría General de la Conferencia del Episcopado Mexicano, comunica que Su Santidad Francisco ha aceptado la renuncia al oficio de Obispo Auxiliar de México, que Su Excelencia Reverendísima Monseñor Francisco Clavel Gil, en conformidad a los cánones 401 § 1 y 411 del Código de Derecho Canónico había presentado, y se ha dignado nombrar nuevo Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de México, al Reverendo Presbítero Licenciado Jorge Estrada Solórzano, al presente Párroco de la Parroquia de San Pedro Apóstol, perteneciente a la VI Vicaría Episcopal de dicha Arquidiócesis.

La noticia fue publicada en L’Osservatore Romano en Roma al mediodía de este martes 28 de mayo de 2013.

+ Eugenio Lira Rugarcía
Obispo Auxiliar de Puebla
Secretario General de la CEM




CURRICULUM VITAE
Pbro. Lic. Jorge Estrada Solórzano.

El nuevo Obispo Auxiliar
Mons. Jorge Estrada Solórzano
El P. Jorge Estrada Solórzano nació en la Ciudad de México el 27 de agosto de 1961. Es Hijo de Jorge Estrada Torres (fallecido) y de Rebeca Solórzano Montero. Tiene tres hermanas mayores.

Estudió primaria en la escuela “Emiliano Zapata”, secundaria en “República del Paraguay #78” y preparatoria en “Tlalnepantla”. Ingresó al Instituto Pedagógico Musical “Santa Cecilia” en la carrera de profesor de enseñanzas musicales. Realizó estudios en la “Escuela Nacional de Música” en el bachillerato del área de enseñanzas musicales, UNAM Xicoténcatl Coyoacán. Participó en la Compañía de Opera “Mercedes Mendoza” y fue profesor de enseñanzas musicales nivel secundaria, en diversas secundarias.

En 1986 ingresó al Seminario Conciliar de México. Obtuvo el bachillerato en Filosofía y en Teología por la Universidad Pontificia de México. Fue ordenado sacerdote en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe el 2 de junio de 1995. Enviado a estudiar a Roma, realizó un diplomado en Formación sacerdotal y se licenció en Teología Espiritual, por la Pontificia Universidad Gregoriana.

Ha sido vicario parroquial y administrador parroquial, rector, párroco, Decano del VII Decanato en la VII Vicaría, Responsable de la Formación Permanente del Clero (VII Vicaría), Director de la Comisión para el Presbiterio de la Arquidiócesis de México, Director del Centro de Ayuda para Sacerdotes y Secretario para el ministerio Ordenado.

El 28 de mayo de 2013 el Santo Padre Francisco lo ha nombrado Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de México, asignándole la Sede Titular de Pinhel.

martes, 22 de junio de 2010

MONS. ANDRÉS VARGAS PEÑA. Curriculum vitae

Nació en Villa de La Paz, San Luis Potosí, el 6 de Diciembre de 1946.


Realizó sus estudios en el Seminario Menor, 1962-1965 y luego en el Seminario Mayor (1965-1972), de la Diócesis de San Luis Potosí.


Fue ordenado Presbítero el 12 de Octubre de 1973; desde ese mismo año fue nombrado Miembro del equipo formador del Seminario Mayor hasta 1979; y de 1979 a 1981 estudió la licenciatura de filosofía en la Pontificia Universidad Gregoriana, en Roma.



El año de 1982 fue nombrado Profesor de filosofía en el Seminario Mayor.


En 1985 fue nombrado Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral y Subdirector de la Escuela de teología para laicos.


De 1988-1989 Director espiritual en el Seminario Mayor y desde 1989 hasta 1997 Director espiritual, primero de los teólogos y después de los filósofos.


De 1997 a 2000 Párroco en la parroquia de Santiago Apóstol.


Desde el año 2001 ha sido Vicario Episcopal de Pastoral y desde 2005 Director de la Escuela de Teología para Laicos y Miembro del equipo sacerdotal que atiende la formación permanente del clero.

Nuevos Obispos Auxiliares para la Arquidiócesis de México

CIUDAD DEL VATICANO, 22 JUN 2010 (VIS).-El Santo Padre nombró:

-Don Andrés Vargas Peña y don Adolfo Miguel Castaño Fonseca, obispos auxiliares de la archidiócesis de México (superficie 1.429, población 8.781.000, católicos 7.845.500, sacerdotes 1.757, religiosos 7.229, diáconos permanentes 135) en México. El obispo electo Vargas Peña nació en Villa de la Paz (México) en 1946, fue ordenado sacerdote en 1973 y hasta ahora era vicario episcopal para la pastoral de San Luis de Potosí (México). El obispo electo Castaño Fonseca nació en 1962 en San Mateo Mozoquilpan (México), fue ordenado sacerdote en 1987 y hasta ahora era profesor en el seminario diocesano de Toluca (México).

jueves, 18 de febrero de 2010

Comunicado de Prensa Arquidiócesis de México


Jueves, 18 de febrero de 2010

La Arquidiócesis Primada de México condena enérgicamente y lamenta el cobarde asesinato del Padre José Luis Parra Puerto, vicario en el Sagrario Metropolitano y Capellán en el Distrito Federal de los Caballeros de Colón.

La Iglesia de la ciudad de México exige que autoridades capaces y eficientes lleven a cabo una investigación rigurosa a fin de hacer justicia y castigar a los culpables de este sacrílego homicidio. La Arquidiócesis demanda que la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal no fabrique culpables ante este hecho como, por desgracia, ha sido su práctica cotidiana pues así lo han documentado los distintos medios de comunicación en fechas recientes. Situación que además de vergonzosa, contraviene el sentido de toda justicia que merece la ciudad.


Por ello y ante el total descrédito de las autoridades judiciales del Distrito Federal demandamos que la Procuraduría de Justicia del Estado de México coadyuve en la investigación del asesinato del P. José Luis para que el caso tenga una resolución confiable.


Esta Iglesia local recuerda el caso del Reverendo Padre Ricardo Junius Sander, Oblato de María Inmaculada, cuyo cobarde asesinato quedó ensombrecido ante la ineficiencia de la justicia capitalina que calumnió su persona y denigró su honra; o el inexplicable suicidio del hermano marista Pedro Escamilla Sánchez, director del Instituto México, quien no aceptó la imposición del transporte gratuito para las escuelas privadas y cuya valiosa vida terminó fatalmente.


El Padre José Luis Parra había asistido a una reunión de los Caballeros de Colón ayer 17 de febrero y por la noche fue interceptado junto con otro miembro de esta organización al que liberaron más tarde, no así al sacerdote a quien asesinaron luego de haber robado su camioneta.


El Arzobispado de México se une a la condena internacional de los Caballeros de Colón por el crimen cometido contra el sacerdote, quien acababa de recibir el beneplácito de una fundación que el promovió para ayudar a los más pobres. La violencia en la Ciudad de México es un mal que se está volviendo incontrolable y que urge combatirla conjuntamente con la corrupción que la acompaña. Desde la administración del Sr. Marcelo Ebrard a la fecha, son ya cinco los religiosos que han sido ultimados sin que se tengan resoluciones verosímiles que sean aceptables para la Arquidiócesis.


Nuestra ciudad no merece vivir esta violencia generalizada ni la inseguridad que la caracteriza; las autoridades deben trabajar seriamente en combatir la delincuencia, pues vemos con preocupación cómo día a día, desde la presente administración del Jefe de Gobierno del DF, Marcelo Ebrard Casaubón, la vida de los capitalinos se va deteriorando y se ve acosada por el miedo, la angustia, la zozobra y la desesperanza.


El Cardenal Norberto Rivera pide a los fieles que eleven sus oraciones a Dios Nuestro Señor y a la Santísima Virgen de Guadalupe por el eterno descanso del P. José Luis.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Consideraciones en torno a las excomuniones de Hidalgo y Morelos



domingo, 30 de agosto de 2009

Gustavo Watson Marrón



Las excomuniones

Ante la propuesta de algunos diputados de que el Vaticano levante la excomunión de Hidalgo y Morelos, con motivo de los festejos por el bicentenario del inicio de la lucha por la independencia de México, hago las siguientes consideraciones.

La excomunión es una pena eclesiástica por medio de la cual un bautizado queda fuera de la comunión con la Iglesia católica. Se cae en ella, no por una arbitrariedad de alguna autoridad eclesiástica, sino por faltar a alguna ley de la Iglesia que conlleva esa pena. Actualmente son muy pocos los casos en los que se puede caer en excomunión, a principios del siglo XI X había algunos más, pero siempre por motivos graves. “Un excomulgado no podía recibir la eucaristía ni ser sepultado en terreno sagrado, y si era sacerdote no podía celebrar los sacramentos".

A esto hay que añadir que la Iglesia, desde sus inicios ha puesto los medios para que un individuo pueda recibir el perdón y ha señalado los medios para borrar toda pena eclesiástica. Uno de ellos es que si alguien en peligro de muerte se confiesa de sus pecados con un sacerdote, inmediatamente se le levanta toda excomunión y cualquier otra censura.



Miguel Hidalgo y Costilla comenzó la lucha por la independencia de México el 16 de septiembre de 1810, y el día 24 de ese mes el Obispo electo de Michoacán Manuel Abad y Queipo promulgó el edicto que declaraba que Hidalgo había incurrido en excomunión. El motivo fue «por haber atentado contra la persona y libertad del sacristán de Dolores, del cura de Chamacuero, y de varios religiosos del convento del Carmen de Celaya, aprisionándolos y manteniéndolos arrestados»1 . Al haber hecho esto iba contra el canon 15 del Concilio II de Letrán, del año 1138, que dice así:





«Si alguno, persuadido por el diablo, comete el sacrilegio de poner manos violentas en la persona de un clérigo o de un monje, quede atado con el lazo del anatema [excomunión] y ningún obispo pueda absolverlo, si no es en peligro de muerte, hasta que se presente a la Sede Apostólica y cumpla lo que se le mande»2.



Posteriormente al edicto de Abad y Queipo hubo otras situaciones de violencia hacia eclesiásticos como el propio Hidalgo declaró en Chihuahua, en mayo de 1811, ante el juez Ángel Avella, nombrado por el jefe de las armas Nemesio Salceda. A la pregunta 16 del interrogatorio, que era sobre los asesinatos en varias poblaciones de europeos y criollos sin forma alguna de proceso, Miguel Hidalgo contestó que sí tuvo parte «en los de Valladolid, que fueron ejecutados de su orden, y serian como sesenta los que perecieron. Que por la misma razón la tuvo en los de Guadalajara, que ascenderían como a trescientos cincuenta, entre ellos un lego carmelita y un dieguino, si mal no se acuerda, que no sabe si era lego o sacerdote». y a la pregunta 11 sobre si había impedido el ministerio de aquellos que estaban en contra de los insurgentes señaló que en algunos casos los había tolerado desentendiéndose de ellos, pero «ha reprendido al Padre Corona en Guadalajara y ha llegado a arrestarle porque predicó en contra de la insurrección».



Posteriormente al edicto de Abad y Queipo, el 11 de octubre de 1810, el Arzobispo de México Francisco Xavier Lizana y Beaumont en un edicto indicaba que lo realizado por Abad y Queipo respecto a Hidalgo era conforme a derecho, y el 24 de octubre el Obispo de Guadalajara, Juan Cruz Ruiz de Cabañas, publicó otro en donde también lo aprobaba 3.



Ha habido discusiones entre los historiadores sobre si esta excomunión fue válida o no. El Padre Mariano Cuevas, en su Historia de la Iglesia en México, señalaba que no fue válida pues Abad y Queipo no era verdadero obispo, sino un intruso 4. Esta postura está sustentada en que mientras el Rey de España Fernando VII estuvo prisionero en Francia, de 1808 a 1814, en su nombre gobernó una Regencia, y ella era la que nombraba a todos los obispos en las diócesis que iban vacando. Esto por la situación de emergencia, pues la presentación de los obispos en América española le tocaba al Rey, por el derecho del Real Patronato que tenía. Los que eran presentados para obispos tenían que recibir la bula del papa para poder ser consagrados. Sin embargo, el Papa Pío VII estuvo prisionero por Napoleón e incomunicado de todo lo que sucedía en la Iglesia desde 1809

a 1814, primero en Savona (Italia), y luego en el Castillo de Fontainebleau, por lo tanto no podía firmar las bulas de los que eran presentados para obispos (ni tampoco Pío VII se enteró de lo que sucedía en México, sino hasta después de mayo de 1814 cuando fue liberado). El problema fue que cuando Fernando VII recuperó el trono el 4 de mayo de 1814, desconoció lo que habían hecho las Cortes y la Regencia, y los que habían sido presentados por ésta para obispos, no fueron consagrados, cosa que le sucedió a Abad y Queipo.



A la postura del P. Cuevas le respondió una comisión que formó en 1953 el Arzobispo de México Luis María Martínez, integrada por los sacerdotes historiadores Jesús García Gutiérrez y José Bravo Ugarte S.I., así como por el laico Juan B. Iguíniz, Director de la Biblioteca Nacional. Esta comisión señaló que los obispos presentados por la Regencia fueron tenidos como verdaderas

autoridades eclesiásticas de esas diócesis y obedecidos por todos. Que además, cuando una diócesis estaba vacante, gobernaba el Cabildo de la Catedral quien nombraba un Vicario Capitular el cual, en sede vacante, tenía autoridad para declarar la excomunión. Pues bien, Abad y Queipo fue nombrado por el Cabildo eclesiástico de Michoacán como Vicario Capitular, y así tenía toda la autoridad para gobernar la Diócesis. Por tanto esa excomunión fue válida 5.



Sin embargo, Hidalgo no murió excomulgado pues consta en las actas de su proceso que se confesó antes de morir. El 29 de julio de 1811, en Chihuahua, luego de ser condenado a ser pasado por las armas y a la confiscación de sus bienes «en

seguida se le llamó a un confesor, a fin de que se preparase a morir cristianamente» 6.



Y cuando se sobreselló la causa contra Hidalgo en el Tribunal de la Inquisición, el 15 de marzo de 1813, el Doctor Félix Flores Alatorre señaló que constaba del oficio del comandante de las Provincias internas, Brigadier don Nemesio Salcedo, «que antes de ir al cadalso [Hidalgo] se confesó generalmente, y reconcilió varias veces»7.



A esto hay que agregar que fue enterrado en terreno eclesiástico, cosa que en ese tiempo jamás se hubiera hecho con un excomulgado, pues las actas del proceso nos dicen que el 30 de julio de 1811 Hidalgo, luego que fue pasado por las armas



«y habiéndose separado la cabeza del cuerpo [...]; se dio después sepultura a su cadáver, por la santa y venerable hermandad de la orden de penitencia de nuestro seráfico padre San Francisco, en la capilla de San Antonio del propio convento [en Chihuahua ]»8.



Luego de la consumación de la Independencia, siendo Presidente del supremo Gobierno de la República el general don Vicente Guerrero, el Soberano Congreso Constituyente de México expidió un decreto con fecha 19 de julio de 1823 en que se declaraba Beneméritos de la Patria en Heroico Grado a los señores don Miguel Hidalgo, don Ignacio Allende, don Juan Aldama, don Mariano Abasolo, don José María Morelos y ocho caudillos más. El decreto ordenaba la exhumación de los restos de los héroes y que éstos fueran trasladados a una caja, que se conduciría a la Capital, cuya llave sería custodiada en el archivo del Congreso. Esa caja se trasladaría a la Catedral el 17 de septiembre «con toda la publicidad y pompa, dignas de un acto tan solemne, en la que se celebrará un oficio de difuntos con oración fúnebre». y también «en la Catedral [de México] se levantará un sepulcro en que se depositará la caja, con la inscripción que ponga la Universidad y apruebe el gobierno»9.



En cumplimiento de este decreto, el 18 de agosto de 1823 fueron exhumados en Chihuahua los restos de los cuerpos de Hidalgo, Allende, Aldama y Jiménez. También fueron exhumados en Guanajuato los cráneos de los mismos héroes el 31 de agosto. Lo mismo sucedió en las distintas partes donde estaban enterrados los otros caudillos. El 15 de septiembre estaban reunidos en la Colegiata de Guadalupe y, el día 17, hubo una gran procesión por toda la ciudad, hasta llegar a la Catedral, en donde se cantó una solemne vigilia y luego una misa. Los huesos de los héroes fueron depositados en la bóveda de los virreyes bajo el altar de los Reyes en la Catedral, donde permanecieron 72 años, hasta 1895, cuando fueron trasladados a la Capilla de San José en la Catedral 10. En 1926 fueron colocados en el monumento a la Independencia, en el Paseo de la Reforma. Todo esto no hubiera ocurrido si Hidalgo y Morelos hubieran muerto excomulgados.



El caso de José María Morelos en este sentido es similar. Él también fue excomulgado por Abad y Queipo el 22 de julio de 1814 11, pero igual que Hidalgo, se reconcilió plenamente con la Iglesia, como nos dice el historiador de esa época don Lucas Alamán:



«Fueron llamados entonces el cura Guerra y otros eclesiásticos para disponerlo a morir, aunque ya lo estaba desde que había tomado ejercicios [espirituales] [...] el 22 [de diciembre de 1815] á las seis de la mañana, Concha lo hizo poner en un coche con el P. Salazar y un oficial, escoltándolo la división de su mando y tomaron el camino del santuario de Guadalupe: Morelos iba rezando diversas oraciones y en especial los salmos "Miserere" y "De profundis," que sabía de memoria, y su fervor se encendía a cada plazuela que atravesaban de las varias que hay en el tránsito, creyendo que en alguna de ellas iba á ejecutarse la sentencia, y manifestaba mucho deseo de padecer en este mundo temeroso de las penas del purgatorio, aunque confiaba en la misericordia de Dios, que sus pecados habían sido perdonados»12.



Continúa Lucas Alamán diciendo que al llegar a Guadalupe quiso ponerse de rodillas, lo que hizo no obstante el estorbo de los grillos. Hay una placa en la Iglesia del Pocito, en la Villa de Guadalupe, que señala que fue en ese lugar donde Morelos rezó. Luego Morelos fue trasladado a San Cristóbal Ecatepec, donde fue fusilado.



Una última observación es que el 12 de septiembre de 1985, con motivo de los 175 años del grito de Dolores, con asistencia de 31 obispos y 122 sacerdotes, el Arzobispo de México, Cardenal Ernesto Corripio Ahumada, presidió una Eucaristía, y en la homilía alabó la obra del Padre Hidalgo, sus acciones a favor de los habitantes del Curato de Dolores, lo que supuso para él haber hecho tocar la campana para convocar al pueblo a luchar por la independencia, y también comentaba el hecho de tomar a la Guadalupana como bandera de la independencia 13.



Por tanto, habiendo muerto Hidalgo y Morelos dentro de la Iglesia y en plena comunión con ella; y habiendo honrado la Iglesia católica a dichos héroes desde la consumación de la independencia, no hay razón para pedir que se les levante la excomunión. Esto ya sucedió en el día que ellos se confesaron antes de morir. Por otra parte, la Iglesia católica que peregrina en México, seguramente se unirá a los festejos por el inicio de la lucha por la independencia pues los católicos mexicanos amamos a nuestra Patria, honramos a los que lucharon por ella, y además sabemos que todos los que militaron en las filas insurgentes fueron católicos y algunos de ellos sacerdotes 14.



La degradación



Hay muchas personas que confunden excomunión y degradación; piensan que es lo mismo cuando son dos cosas totalmente distintas. De acuerdo con la sentencia de degradación del proceso efectuado contra Morelos, ésta consiste en la privación de beneficios, oficios y ejercicio del orden. El ritual prescrito por el pontifical romano indicaba que se quitaran al clérigo las vestiduras sacerdotales. Durante el Virreinato de la Nueva España, esta ceremonia se realizó en contadas ocasiones, entre ellas con Hidalgo y Morelos. Algo similar se hacía cuando un militar recibía la pena de muerte y se le quitaban las insignias de sus grados militares. Era un rito que venía desde el medievo y fue desapareciendo a lo largo del siglo XIX.



Es importante anotar que existen muchas versiones populares que carecen de sustento y para tener exactitud histórica y certeza científica debemos atender a los documentos que resguarda el Archivo General de la Nación. En el acta de degradación de Hidalgo, publicada por Hernández y Dávalos, se señala que fue realizada por el Canónigo de Durango 15 Francisco Fernández Valentín el 29 de mayo de 1810. Esto porque no lo quiso realizar personalmente el Obispo de Durango, Francisco Gabriel Olivares, y se lo encomendó a dicho Canónigo. A Hidalgo se le fueron quitando los ornamentos sacerdotales (nunca se menciona en el acta que se le raspó la piel de la cabeza o las manos, tampoco lo menciona el acta de degradación de Morelos, ni Lucas Alamán cuando habla de ella) 16 .Esto no quiere decir que se les quitara el sacerdocio, pues la definición dogmática que dio el Concilio de Trento en el canon 4 del Sacramento del Orden, en la sesión XXIII (15 de julio de 1563), dice lo siguiente:





«Si alguno dijera, que con la sagrada ordenación no viene transmitido el Espíritu Santo [...] y que ella no imprime el carácter; o que quien ha sido una vez sacerdote, puede volver a ser laico, sea anatema» 17.



Lo que significa que el carácter sacerdotal no se puede perder por ningún tipo de ceremonia, sino que permanece eternamente. La conclusión es que, a pesar de la degradación, Hidalgo y Morelos murieron siendo sacerdotes de la Iglesia católica.



Por último cabe mencionar que a partir del reinado de Carlos III (1759 -1788) y hasta el fin del dominio del imperio español en las Indias, la Corona emitió varios decretos que reducían la jurisdicción eclesiástica. Entre otros se encontraba lo relativo a la pena corporal sobre los eclesiásticos de manera que las medidas coercitivas más suaves de la Iglesia, como la reclusión y el ayuno, fueron modificadas por la decisión de someter al clero a la autoridad judicial directa del Estado español. Los tribunales de jurisdicción unida (civil y eclesiástica) que juzgaron a Hidalgo y Morelos fueron creados dentro de estas políticas reformistas borbónicas por la Junta que redactó el Nuevo Código en 1783, que remplazaba la legislación de la Recopilación de Indias de 1681 18. Con el Nuevo Código los jueces reales podían dictar sentencias de ejecución sobre los sacerdotes, obligando

a la degradación. La 1glesia buscó evitar este tipo de injerencia abusiva a raíz del proceso contra Morelos. Por ejemplo, el Provisor y Vicario General del Arzobispado de México el 14 de julio de 1816, apoyado por el mismo Arzobispo de México Pedro José de Fonte, pedían que las leyes 12, título 9; la 13 titulo 12; y la 71 título 15, libro 1° del Nuevo Código fuesen puestas en revisión y volver a las antiguas leyes de Indias 9 y 10 título 11, libro 1°, las cuales prescribían sólo expatriación «de acuerdo a las suaves facultades de la jurisdicción de la Iglesia»19 .Lo cual nos demuestra que incluso en las altas jerarquías de la Iglesia, no se estaba de acuerdo con ese sistema.











Licenciado en Teología (ISEE). Es Director de] Archivo histórico de] Arzobispado de México

y Profesor-Titular del ISEE.



1 El origina] del edicto está en el Archivo General de la Nación (AGN), Documentos para la historia de la guerra de independencia, ramo 260, tomo 11, vol. II, documento 44. Todos los documentos del AGN que citare se encuentran en Juan E. HERNÁNDEZ y DA VALOS, Colección de documentos para la historia de México, dirección de Virginia Guedea y Alfredo Ávila, Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, México 2007 (www.pim.unam.mx/juanhdz.html). El edicto también está publicado por J. M. DE LA FUENTE, Hidalgo íntimo, [edición facsimilar de la de 1910], Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia ] 1985,483-487.



2 Conciliorum Oecumenicorum Decreta, a cargo de Giuseppe Alberigo, Edizioni Dehoniane Bologna, Bolonia 1991,200



3 El edicto de Lizana se encuentra en Gaceta de México, 1810,870-871. El edicto de Ruiz de Cabañas se encuentra en AGN, Documentos para la historia de la guerra de índependencia, ramo 260, tomo II, vo1. I documento 103. Otro edicto del 18 de octubre del Arzobispo Lizaria se encuentra en lbídem, documento 89.



4 M. CUEVAS, Historia de la Iglesia en México ,TV, Editorial "Revista Americana", El Paso Texas 1928,65-66.



5 J. GARClA GUTIERREZ - J. BRAVO UGARTE – B. IGUINIZ, Dictamen sobre las excomuniones de Hidalgo, Editora Acción,

Toluca 1953, 10-13.



6 AGN, Documentos para la historia de la guerra de independencia, ramo 260, tomo 1 vol. I. documento 34.



7 Ibidem, documento 6].



8 Ibidem, documento 19.



9 Ibidem, tomo [], vol. I[I], documento 25l.



10 Cfr. J. M. DE LA FUENTE, Hidalgo intimo, 400-406.



11 L. ALAMAN, Historia de México desde los primeros movimientos que prepararon su Independencia en el año de 1808 hasta la época presente, Tomo 4, Instituto Cultural Helénico y Fondo de Cultura Económica, 30 l.



12 lbidem, 332-333



13 Esta homilía está publicada en: Documentación e información católica [DIC], 1985,639-643



l4 José Bravo Ugarte se dedicó a investigar todos los sacerdotes que lucharon durante la guerra de la independencia en uno y otro bando. Encontró que los clérigos y religiosos que militaron en las tropas insurgentes fueron 122, los que estuvieron en las tropas realistas fueron 20, y los que formaron parte del ejército trigarante fueron 3 .J. BRAVO UCARTE, Temas históricos diversos, Jus, México 1966, 83-95. Por otra parte entre los eclesiásticos de la Nueva España hubo varias posturas respecto a la guerra por la independencia, como hubo vanas posturas en la sociedad novohispana. Había clérigos como Hidalgo y Morelos que lucharon con las armas por ella. Otros no participaron de esta manera, porque pensaban -de acuerdo con las leyes de la 19lesia- que su condición sacerdotal no les permitía entrar en la lucha armada, pero deseaban la independencia y manifestaron su júbilo cuando se consumo. Otros veían que era necesaria esta independencia, pero querían que se realizara de manera pacífica, (a la postre se logró en 1821. Los eclesiásticos peninsulares generalmente se opusieron, y como la mayoría de obispos y gran parte de los canónigos de la Nueva España lo eran, eran contrarios a las ideas independentistas.



15 La villa de Chihuahua pertenecía eclesiásticamente a la diócesis de Durango.



16 AGN, Documentos para la historia de la guerra de independencia, ramo 260, tomo 1, vol I, documento 34. L.

ALAMAN, Historia de México, tomo 4, 326.



17 Conciliorum Oecumenicorum Decreta, 744.



18 Nancy M. FARRIS, La Corona y el clero en el México colonial 1579-1821. La crisis del privilegio eclesiástico, Fondo de Cultura Económica, México 1995, págs. 69, 96,106, y 164.



19 El original esta en AGN, Documentos para la historia de la guerra de independencia, ramo 260, tomo V1, vol. II, documentos 298 y 299

Inicia la Arquidiócesis de México la conmemoración del bicentenario de la independencia de México


Presentación de conferencia sobre la excomunión de los curas Hidalgo y Morelos.
Nos encontramos en Vísperas de celebrar el Bicentenario de la Independencia de México y del Centenario de la Revolución Mexicana, dos eventos sin los cuales no podríamos entender nuestra historia nacional

En 1810 y 1910 encontramos los cimientos relevantes de nuestra cultura, idiosincrasia e historia contemporánea.

Si lo que pretendemos -al conmemorar estos dos aniversarios- es entender mejor el devenir de nuestro pueblo, mayoritariamente católico, pero también patriota y ávido de progreso y de justicia social, la Iglesia Mexicana está obligada a hacer referencia permanente a estos dos acontecimientos en los que jugó un papel de suma relevancia.



Hemos convocado a esta conferencia de prensa con la intensión de despejar de una vez por todas algunas dudas que han surgido en torno a la validez de la excomunión del padre de la patria, el Cura Don Miguel Hidalgo y Costilla, y otros destacados caudillos como el Cura José María Morelos “El Siervo de la Nación” y otra centena de sacerdotes más que abrazaron los ideales de crear un país independiente de la opresión española y que levantaron la voz acompañada de acciones valientes y heroicas en pos de una mayor justicia social a la que en conciencia se sintieron obligados a practicar.



Como se recordará, en octubre de 2007 diputados del Partido de la Revolución Democrática y del Partido Revolucionario Institucional propusieron sobre este tema un punto de acuerdo en el Palacio Legislativo de San Lázaro, del cual turnaron una copia al cardenal Norberto Rivera Carrera, Arzobispo Primado de México.



En el marco del Mes de la Patria -a un año de la conmemoración de este magno evento-, y como inauguración de la conmemoración del bicentenario que la Arquidiócesis de México ha organizado a instancias de su arzobispo, el cardenal Norberto Rivera Carrera, después de que la Iglesia Católica fuera de forma inexplicable y vergonzosa, excluida de la comisión oficial de las celebraciones, con gran responsabilidad y satisfacción damos respuesta a través de la lúcida, rigurosa y paciente investigación histórica del P. P. Gustavo Wattson a la demanda que hicieron los legisladores, la cual abarcaba dos puntos concretos:



Primero, exhortaban los diputados a la Secretaría de Relaciones Exteriores a iniciar las gestiones relativas al levantamiento de los edictos de excomunión en contra de los independentistas mexicanos ante el Estado Vaticano.



Y, segundo, pedían a la Secretaría de Gobernación promover la revisión de los edictos de excomunión de 1811 y 1814, “por representar –según ellos- un desconocimiento de facto a nuestro país, como nación independiente, además de la posible omisión a nuestro orden constitucional emanado del Constituyente de Apatzingán en 1814”.

Frente a tales solicitudes, respondemos a los diputados que suscribieron dicho punto de acuerdo, antes de que termine su gestión legislativa, y que son:

José Alfonso Suárez del Real y Aguilera,

Beatriz Pagés Llergo Rebollar,

Rosario Ortiz Magallón,

Claudia Cruz Santiago

y David Sánchez Camacho.

sábado, 13 de junio de 2009

Templos en la Arquidiócesis de México dedicados a San Antonio de Padua



Parroquia San Antonio de Padua
Diócesis: Arquidiócesis de México
Vicaría: IV
Decanato: 4
Ubicación:
Calle: Bravo
Número: 23
Colonia: Centro
CP: 15100
Delegación: Venustiano Carranza
Ciudad: México, D.F.
Estado: Distrito Federal
País: México
Teléfono: 5522-8027
Fax: N.D.

Rectoría San Antonio de Padua
Diócesis: Arquidiócesis de México
Vicaría: II
Decanato: 5
Número: 168/2
Ubicación:
Calle: Guerrero
Número: s/n
Colonia: Cuajimalpa
CP: 05000
Delegación: Cuajimalpa
Ciudad: México, D.F.
Estado: Distrito Federal
País: México
Teléfono: 5813-2708
Fax: N.D.


Rectoría San Antonio de Padua

Diócesis: Arquidiócesis de México
Vicaría: III
Decanato: 1
Número: 237/1
Ubicación:
Calle: 1 de Mayo y Norte
Número: 74-A Mza. 3 Lte. 5 y 6
Colonia: Del Obrero
CP: 07430
Delegación: Gustavo A. Madero
Ciudad: México, D.F.
Estado: Distrito Federal
País: México
Teléfono: 5746-2719
Fax: N.D

Parroquia San Antonio de Padua
Diócesis: Arquidiócesis de México
Vicaría: III
Decanato: 5
Número: 263/0
Ubicación:
Calle: Lino Merino
Número: 350
Colonia: Juan Escutia
CP: 09100
Delegación: Iztapalapa
Ciudad: México, D.F.
Estado: Distrito Federal
País: México
Teléfono: 2633-5123
Fax: N.D.

Parroquia San Antonio de Padua
Diócesis: Arquidiócesis de México
Vicaría: VIII
Decanato: 3
Número: 183/0
Ubicación:
Calle: Av. 5 de Mayo
Número: 26
Colonia: Pueblo San Antonio Tecómitl
CP: 12100
Delegación: Milpa Alta
Ciudad: México, D.F.
Estado: Distrito Federal
País: México
Teléfono: 5847-0347
Fax: N.D.


Parroquia San Antonio de Padua
Diócesis: Arquidiócesis de México
Vicaría: VII
Decanato: 1
Número: 225/0
Ubicación:
Calle: Zacahuisco
Número: 160
Colonia: San Ándres Tetepilco
CP: 09440
Delegación: Iztapalapa
Ciudad: México, D.F.
Estado: Distrito Federal
País: México
Teléfono: 8500-6576
Fax: N.D.


Capilla San Antonio de Padua
Diócesis: Arquidiócesis de México
Vicaría: VIII
Decanato: 2
Número: 174
Ubicación:
Calle: Plazuela San Antonio
Número: S/N
Colonia: San Antonio B. Xochimilco
CP: 16000
Delegación: Xochimilco
Ciudad: México, D.F.
Estado: Distrito Federal
País: México
Teléfono: 5676-0148
Fax: 5676-8646


Parroquia San Antonio de Padua
Diócesis: Arquidiócesis de México
Vicaría: VIII
Decanato: 5
Número: 393/0
Ubicación:
Calle: Luis Echevarría, esq. San Antonio
Número: 20
Colonia: San Antonio Tezonco
CP: 09900
Delegación: Iztapalapa
Ciudad: México, D.F.
Estado: Distrito Federal
País: México
Teléfono: 5840-1347
Fax: N. D.




Parroquia San Antonio de Padua
Diócesis: Arquidiócesis de México
Vicaría: II
Decanato: 1
Número: 53/0
Ubicación:
Calle: Calzada México-Tacuba
Número: 70
Colonia: Tlaxpana
CP: 11370
Delegación: Miguel Hidalgo
Ciudad: México, D.F.
Estado: Distrito Federal
País: México
Teléfono: 5566-0851
Fax: 5566-0851


Rectoría San Antonio de Padua (Colonia Xotepingo)
Diócesis: Arquidiócesis de México
Vicaría: V
Decanato: 4
Número: 165/1
Ubicación:
Calle: División del Norte
Número: 3430
Colonia: Xotepingo
CP: 04610
Delegación: Coyoacán
Ciudad: México, D.F.
Estado: Distrito Federal
País: México
Teléfono: 5549-4540
Fax: 5549-4540


Parroquia San Antonio de Padua (Colonia Nápoles)
Diócesis: Arquidiócesis de México
Vicaría: V
Decanato: 2
Número: 126/0
Ubicación:
Calle: Pensilvania
Número: 228
Colonia: Nápoles
CP: 03810
Delegación: Benito Juárez
Ciudad: México, D.F.
Estado: Distrito Federal
País: México
Teléfono: 5543-3056
Fax: 5669-2627












sábado, 6 de junio de 2009

Condolencias a víctimas del incendio


sábado, 06 de junio de 2009

El Arzobispado Primado de México se une al dolor de varias familias mexicanas del Estado de Sonora, luego del lamentable incendio que cobró la vida de varios niños que se encontraban en una guardería.

El Sr. Cardenal Norberto Rivera Carrera, Arzobispo de México, exhorta a los fieles de esta zona pastoral a que eleven sus oraciones a Dios por el eterno descanso de estas inocentes víctimas y para que sus familiares encuentren consuelo en Cristo Resucitado.

Encomendamos nuestras oraciones a la Santísima Virgen de Guadalupe, Madre amorosa de todos los mexicanos en cuyo regazo siempre podemos encontrar amor y consuelo.

jueves, 7 de mayo de 2009

Reanudación de las celebraciones dominicales


Reanudación de las celebraciones dominicales

La Arquidiócesis Primada de México agradece sinceramente a todos los señores párrocos, y administradores parroquiales por haberse apegado a las instrucciones del Emmo. Sr. Cardenal, Norberto Rivera Carrera, durante la contingencia declarada por la epidemia de influenza que obligó a tomar la dolorosa decisión de suspender la Santa Misa, durante dos domingos consecutivos.


Los sacrificios realizados por esta Iglesia particular al cumplir con las instrucciones sanitarias dadas por las autoridades civiles han dado frutos, como lo demuestran las estadísticas referentes a la reducción de contagios y decesos en esta ciudad. Esto mismo nos debe seguir alentando para no bajar la guardia, por lo cual debemos tomar todas las precauciones necesarias a fin de que la epidemia llegue a su fin.



Así mismo, el Sr. Arzobispo pide a todos los fieles a seguir implorando a la Virgen de Guadalupe su maternal intercesión para que cese este mal, no tan sólo en nuestra país sino en el mundo entero.



Como respuesta a los alentadores resultados de esta campaña sanitaria que se han obtenido en la ciudad de México, el Sr. Cardenal Norberto Rivera Carrera ordena el restablecimiento de la celebración de la Sagrada Eucaristía dominical y las demás actividades pastorales y parroquiales de la Arquidiócesis de México.



De igual modo, el Sr. Cardenal agradece a los fieles el haber colaborado con la Iglesia y con nuestros gobernantes en el combate de esta emergencia sanitaria y pide a todos seguir colaborando con las autoridades y con los pastores respectivos cumpliendo las nuevas recomendaciones hechas por los expertos del sector salud, como son, el que los fieles que asistan a las misas porten los cubre bocas y que al término de cada celebración, los encargados de atender la limpieza de los templos desinfecten las bancas y reclinatorios en donde estuvieron los fieles.

Además de estas nuevas recomendaciones siguen vigentes y se deben observar las normas sanitarias que ha publicado la Arquidiócesis para la celebración de la Eucaristía, mientras siga el estado de alerta. Encomendando a la Virgen de Guadalupe la salud y el futuro de nuestra patria que ha sabido mostrar responsabilidad y solidaridad en los momentos difíciles fortaleciéndonos así como cristianos y mexicanos.


México D.F. a 7 de mayo de 2009

sábado, 25 de abril de 2009

Suspensión de la celebración de la Santa Misa en el Distrito Federal

El Cardenal Norberto Rivera Carrera, arzobispo primado de México, es plenamente conciente de la misión que el Señor le ha confiado: apacentar al rebaño y procurar el bien de sus fieles, y el bien de las personas no sólo concierne a su salud espiritual sino también a su integridad corporal, por ello, profundamente, preocupado y entristecido por las victimas que ha provocado la epidemia de influenza porcina que azota a la ciudad de México y a diversas entidades del país, y en solidaridad responsable con las autoridades federales y locales, ha tomado la grave decisión de pedir a todos los sacerdotes -que prestan su ministerio en esta Iglesia Particular-, con carácter de obligatorio, la suspensión de la Celebración Eucarística de este tercer domingo de Pascua de Resurrección en todas las parroquias, rectorías y templos de la Arquidiócesis de México, cuyo territorio comprende la demarcación política del Distrito Federal.



Esta decisión de excepción exime a los fieles cristianos del cumplimiento del precepto dominical, por lo que el Sr. Cardenal pide que se unan a la Eucaristía que él preside a través de la transmisión radiofónica que se hace cada domingo en la frecuencia de RADIO CENTRO 1030 de AM, y estén atentos a la posibilidad de que algunas televisoras de alcance nacional se hagan solidarias con este noble propósito así como las misas transmitidas en los canales católicos de televisión, ya sea Mariavisión o El Sembrador.



La suspensión dominical del culto no incluye el cierre de los templos, pues es precisamente en estos momentos de aflicción que los fieles acuden confiados al amparo divino a través del cual Dios nos muestra su compasión y su infinita misericordia.



El Señor Cardenal invita a los fieles a realizar celebraciones de la Palabra en familia leyendo las lecturas y el evangelio del día, así mismo, convoca a la Arquidiócesis de México a un novenario de oración que iniciará el día de mañana domingo, pidiendo a la Santísima Madre de Dios, María de Guadalupe, que libre a la ciudad y al país de esta amenaza que se cierne sobre sus habitantes, como de manera prodigiosa lo ha hecho en el pasado, especialmente en la peste que sufrió esta misma ciudad en los años de 1554, 1695, 1736 y 1850.



Por otra parte, el cardenal Norberto Rivera Carrera, consciente de la obligación que tienen los sacerdotes de celebrar la Santa Misa, les pide que lo hagan en privado a fin de cumplir con su obligación y que a partir de este domingo, durante nueve días pongan la intención de su Eucaristía por la salud del pueblo mexicano.



El Arzobispo de México, una vez más pide a los fieles católicos estar muy atentos a las indicaciones de prevención que continuamente están dando las autoridades a fin de que siendo responsables ayuden a que este mal sea combatido con rapidez y eficiencia. Así mismo vuelve a instruir a Cáritas Arquidiócesis de México, los señores párrocos y rectores a que pongan a disposición los fieles los dispensarios médicos y las medicinas correspondientes. El Señor Cardenal recuerda a los fieles que la fe es nuestra fuerza y la caridad nuestro deber primordial para con nuestros hermanos necesitados

INSTRUCCIONES PARA LA MISA DOMINICAL ANTE LA EMERGENCIA DE LA INFLUENZA.


INSTRUCCIONES PARA LA MISA DOMINICAL ANTE LA EMERGENCIA DE LA INFLUENZA.
Por el momento, y salvo que las autoridades sanitarias recomienden lo contrario, l a Arquidiócesis Primada de México anuncia que no se suspenderán Mi sas dominicales del día de mañana, 26 de abril, sin embargo, se les suplica a los señores párrocos, administradores parroquiales y fieles cristianos tomar las siguientes medidas de protección para la salud:



A los sacerdotes se les pide:



1. Abstenerse de celebrar públicamente la Santa Misa si alguno de ellos presenta el más leve indicio de la enfermedad.



2. Si su templo tiene atrio o un espacio al aire libre, lo debe acondicionar a fin de que ahí se lleve a cabo la Celebración Eucarística. Si no existe esta posibilidad, se debe mantener ventilado el templo abriendo puertas y ventanas.



3. Deben procurar abreviar al máximo el tiempo de la celebración a fin de que las personas no permanezcan mucho tiempo juntas en un lugar cerrado. Dejamos a su criterio la omisión de los cantos, procesión de ofrendas y otro tipo de actividades que alarguen la celebración.



4. A fin de abreviar la Misa se les recomienda, que la homilía no rebase los 5 min.



5. Que la colecta sea al final de la Misa para evitar que la gente maneje dinero y se contamine las manos antes de recibir la Comunión.



6. Se debe pedir a la comunidad que se omita el gesto físico –saludo de mano, abrazo o beso- del rito de la paz.



7. Que quien distribuya la Comunión se purifique los dedos con agua y jabón o mediante el uso de un gel antibacterial. Al momento de dar la Sagrada Comunión es preferible omitir la fórmula: “el Cuerpo de Cristo”, a fin de evitar cualquier emisión involuntaria de saliva, o en su defecto usar en ese momento un cubre-boca.



8. Así mismo, se les debe pedir a las personas que reciban con toda reverencia la Comunión en la mano y no en la boca.



9. Al finalizar la Santa Misa sería recomendable que den a conocer a la población las medidas que recomiendan las autoridades sanitarias a fin de que los fieles tomen conciencia de la responsabilidad que tienen de cuidar su propia salud y la de los demás.



10. Informar a los fieles que los dispensarios parroquiales se mantendrán en alerta a fin de atender las necesidades de la comunidad.



11. Si durante la Celebración se realiza el sacramento de la Confesión el sacerdote tiene la obligación de usar el cubre boca.



12. Se debe recomendar a los fieles que oren intensamente a fin de pedir la intercesión maternal de la Santísima Virgen de Guadalupe pidiendo su auxilio y protección en esta emergencia y recordando como en otras ocasiones, de forma milagrosa, la Virgen ha librado a la ciudad de graves calamidades.



A los fieles se les pide:





1. Ante la sospecha o presencia de un cuadro respiratorio se les suplica abstenerse de asistir a la Celebración Eucarística. Se les recuerda que todo enfermo está exento de cumplir el precepto dominical y tiene la obligación moral de no colocarse en situación de contagiar a otros. Se les recomienda permanecer en casa.



2. Pueden seguir la Misa presidida por el Sr. cardenal que será transmitida vía radiofónica a las 12 hrs. a través de la frecuencia 10.30 de AM. Quienes tienen televisión de paga pueden así mismo seguirla por los canales católicos El Sembrador o Mariavisión.



Se les recomienda estar atentos para saber si se contará con el apoyo de algún canal de televisión abierta para transmitir la Santa Misa.



3. Se recomienda acudir al templo con las debidas medidas de prevención difundidas algunas por la Secretaría de Salud como cubrir la nariz y boca.



4. Es preferible evitar llevar a los niños y a los ancianos a la Santa Misa por tratarse de las personas más vulnerables.



5. Durante el rito de la paz deben abstenerse da darse la mano, abrazarse o dar el beso ritual.



6. La recepción de la Sagrada Comunión se hará con toda reverencia directamente en la mano y no en la boca como generalmente se acostumbra.



7. Si algún fiel se acerca al sacramento de la Confesión deberá usar cubre boca.



8. Se les pide estar constantemente al pendiente de la información que van dando las autoridades competentes a fin de ser responsables de la propia salud y la de los demás.



9. Evitar la convivencia tanto antes como después de la celebración suspendiendo cualquier actividad de índole formativa o pastoral.



10. Participar intensamente en la campaña de oración que se está llevando a cabo para pedir a la Santísima Virgen de Guadalupe su protección a fin de que nos auxilie en esta emergencia

viernes, 24 de abril de 2009

Comunicado de Prensa. Responsabilidad de los fieles ante la amenaza de la influenza


La Arquidiócesis Primada de México hace pública su profunda preocupación por la alerta que ha dado la Secretaría de Salud en relación al virus de influenza porcina que ha estado cobrando la vida de varias personas y sembrando el temor entre la población. Ante esta circunstancia de excepción, la Iglesia hace un llamado a todas las personas de buena voluntad a fin de que en una actitud preventiva de responsabilidad asuman los siguientes aspectos:



1.- Se debe estar atentos a la información que las autoridades de salud estén brindando a través de los medios de comunicación a fin de actuar en consecuencia siguiendo con todo cuidado las recomendaciones sanitarias que impidan la propagación de esta letal enfermedad.
2.- Es deber moral de los fieles ser responsables en lo que concierne a su propia salud, de la que, también, en este caso, depende la de los demás personas que viven a su lado.
3.- Se pide a la asociación Cáritas, a los señores párrocos y rectores de los templos de la Arquidiócesis, coadyuvar a través de sus dispensarios médicos con las autoridades de salud, a fin de auxiliar al mayor número de personas, sea mediante la información preventiva, la detección y canalización de las personas enfermas y la proporción de medicamentos que estén a su alcance.
4.- Se ruega a los responsables de las comunidades parroquiales organizarse con sus fieles laicos a fin de brindar información y ayudar a las personas de la comunidad para que lleven a cabo las disposiciones sanitarias que las autoridades públicas han hecho del dominio general.
5.- Es tradición de la Iglesia ante una situación de emergencia el no confiar sólo en nuestras propias posibilidades, sino invocar la ayuda divina a fin de que cese la amenaza de esta enfermedad. De manera especial, el Sr. cardenal Norberto Rivera Carrera pide a los fieles católicos suplicar la intercesión maternal de la santísima Virgen María de Guadalupe, para que libre a esta ciudad y al país de la amenaza que cierne sobre sus habitantes, como lo ha hecho en el pasado, salvando a la ciudad de México de calamidades como inundaciones y la peste.
6.- Por último, el Arzobispado de México llama a los fieles a ser responsables, solidarios y estar atentos a las necesidades de nuestros hermanos en desgracia.

miércoles, 24 de diciembre de 2008



MENSAJE DE NAVIDAD DEL SR. CARD. DN. NORBERTO RIVERA CARRERA
Y SU CONSEJO EPISCOPAL

“HACIA EL VI ENCUENTRO MUNDIAL DE LAS FAMILIAS”

Feliz Navidad y Venturoso Año Nuevo 2009.

PRINCIPE DE JUSTICIA Y DE PAZ

“PAZ SIN FIN. ..”


(Zac 9, 9)

Amados hermanos y hermanas:

Hace más de dos mil años, el Verbo de Dios se hizo carne en el seno purísimo de la Virgen María, para la salvación de la humanidad; como anuncia el profeta Isaías: “El pueblo que caminaba en las tinieblas vio una gran luz y los que vivían en tierra de sombras, una luz resplandeció...” (Is 9, 1ss). Esa luz es Jesús, el hijo del Padre, engendrado por obra y gracia del Espíritu Santo, disipando las tinieblas del pecado y de la muerte, derramando en el mundo abundantes dones celestiales.

En este tiempo especial de gracia que el Señor nos regala, estamos celebrando el año dedicado a San Pablo el apóstol de los gentiles, un año jubilar que ha sido bendecido por el Sínodo de los Obispos realizado en el mes de octubre pasado en Roma, y ya en las cercanías de celebrar el VI Encuentro Mundial de las Familias en el mes de Enero del 2009; unidos a la Misión Continental, la Palabra de Dios continúa encarnándose en cada uno para actualizar sus proyectos de salvación.

Hoy más que nunca surge de lo más profundo de nuestro ser, el grito de auxilio implorando la paz. Cuando se lucha por la defensa de la vida desde la fecundación hasta la muerte natural, cuando se defienden los valores y derechos de la persona, cuando se busca un justo equilibrio entre ciencia y fe, cuando nos preguntamos ¿Por qué tanta violencia, odios, muerte y destrucción? ¿Por qué se infiltra la corrupción a precio de dinero manchado con sangre, producto de vidas inocentes que son sacrificadas por mezquinos intereses, nefastas venganzas y ajustes de cuentas? Cuando nuestra sociedad está marcada por la violencia.

Nos preguntamos ¿Por qué esto, por qué aquello? ¿Es que se trata del drama de la humanidad caída en donde impera en todas partes la ley del más fuerte?

Ya en la esperanza mesiánica de Israel, el eco de los profetas resonaba con insistencia para cantar la paz y la justicia en la voz de aquel salvador que liberaría a su pueblo de la opresión y de la muerte. “Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado, se le pone en el hombro el distintivo de rey y proclaman su nombre: Este es consejero admirable, héroe divino, Padre que no muere, príncipe de la Paz” (Is 9, 5). ¿Pero quién es ese niño denominado
“Príncipe de la Paz” que infunde anhelos de esperanza?.

Esta esperanza es, sin duda, la necesidad de vivir en concordia con Dios, con nosotros mismos, con toda la humanidad y con todas las criaturas del universo. Ansiamos la paz desde lo más profundo de nuestro ser; y para conseguirla, hay que buscar ante todo los caminos de Dios y no el de los hombres que, con frecuencia, se nos abren con mayor amplitud y nos conducen al sendero contrario o equivocado; la guerra, destrucción, rencor, envidias, venganzas, y lo que lleva a apartarse del camino recto. La paz es identificada como felicidad perfecta, el bienestar, el desenfreno, la salud física etc. Se confronta también con la justicia, pues la una no se concibe sin la otra ya que ambas son dones de Dios.

¿Qué hacer? ¿Hacia dónde dirigirnos? Es urgente comprometernos con el Señor de la justicia y de la paz, para poder conseguir lo que ahora nos parece como un sueño, y un día no muy lejano llegue a convertirse en una auténtica y gozosa realidad.

Isaías nos presenta una paz escatológica que llegará con el “Príncipe de la Paz” (Is, 9,6). Y ese príncipe será también para Zacarías (Zac 9, 6), quien nos dará “una paz sin fin” y abrirá un nuevo paraíso porque “Él será la paz” (Miq 5,4) y ese príncipe de la paz conseguirá que las naciones se reconcilien y vivan en paz. Con ello la resistencia a construir la paz y a vivir la justicia es sin lugar a duda, consecuencia de los pecados de los hombres y de la mala voluntad de no querer rectificar a tiempo. Así la esperanza a la que los profetas aluden se hace realidad en Jesús, Señor y Mesías. Él es quien nos libera del pecado y de la muerte, como nos dan a conocer los evangelios y las enseñanzas de San Pablo, contenidas en sus cartas. Un texto de Santiago nos lo confirma diciendo: “El fruto de la justicia se siembra en la paz por los que practican la paz” (Sant 3, 18) inspirado en aquel texto del profeta Isaías: “La obra de la justicia será la paz y fruto de la justicia será la tranquilidad y la seguridad para siempre” (Is 32, 17 ).

Dios, por tanto nos exhorta a vivir la esperanza de la ya cercana liberación. San Lucas presenta aquellas palabras de Jesús tan extrañas que se escuchan en el contexto de su misión: “Piensan que he venido a traer la paz en la tierra? No, sino la división” (Lc 12, 51) Con ello se nos indica que hay que luchar siempre contra esa paz engañosa para conseguir la justa. Es necesario entonces, reconocer que ese niño de Belén que nos ha nacido como “rey pacífico” y que será “príncipe de justicia y de paz” implantará plenamente la justicia y la paz en la humanidad entera cuando ésta reconozca su señorío universal. El recién nacido establecerá la paz definitiva basada en “la justicia divina” como fundamento de la paz, al suprimir todo pecado, origen de toda división. Como cantamos en este salmo: “La justicia marchará delante de Él y la paz en la huella de sus pasos” (Sal 85, 14).

En este ambiente, hermanos y hermanas, el Consejo Episcopal y su servidor, queremos felicitarlos con motivo de la Navidad de Nuestro Señor Jesucristo y del Nuevo año 2009, y elevando juntos a Dios nuestra súplica pidámosle que ayude a nuestra nación a que cese la violencia desatada por el crimen organizado, transforme los corazones de piedra en corazones de carne, y nos ilumine a todos para que podamos construir la tan ansiada paz, cimentada en la justicia y solidaridad.

Que Santa María de Guadalupe, la Señora de la esperanza, la misionera incansable del Señor, quien hizo de San Juan Diego, el portavoz de su Hijo Jesucristo; nos aliente para que lo sigamos anunciando en la Navidad sin fin, como los nuevos Juan Diego, cultivando las rosas celestiales donde pueda florecer su Hijo el Emmanuel. !Muchas Felicidades!.


+ Norberto Card. Rivera Carrera

Arzobispo Primado de México .

jueves, 28 de agosto de 2008

Llamado a los fieles de la Arquidiócesis de México en defensa de la vida de los niños no nacidos



¡Queridos fieles, hermanos en Cristo Jesús!

Estamos viviendo con profundo dolor el hecho de que la Suprema Corte de Justicia de la nación avalará jurídicamente una ley inmoral que no sólo despenaliza el aborto, sino que lastima y vulnera los derechos primordiales del ser humano. Esta decisión podrá hacer legal lo criminal, pero nunca podrá hacer moral lo que, de suyo, es abominable como es el asesinato de seres inocentes en el vientre de sus madres. Ninguna corte pude contradecir la ley suprema de Dios que nos ordena: ¡No matarás!.

La Iglesia, que fue convocada por Jesucristo para defender la vida y ser esperanza de vida aún en las condiciones más adversas, tiene ante sí una nueva oportunidad de responder con acciones concretas frente a la cultura de la muerte que se ha impuesto en nuestra ciudad.

El futuro de esta nación -queridos hermanos- depende de ustedes, pues ante el temor generalizado por la violencia en las calles y la destrucción que deja tras de sí el narcotráfico, se suma ahora la violencia institucional, avalada por la justicia, que no detendrá la pérdida de la vida de millones de niños inocentes, y que será causa del consecuente daño físico, moral y espiritual de las mujeres que vivan este trágico suceso.

A ello se agrega también nuestra preocupación por las almas y por la conciencia cristiana que carga no sólo con el terrible peso del pecado, sino también con el riesgo de la indiferencia y el relativismo moral. La Arquidiócesis de México, conmovida por estas razones, se ha dirigido en diversas ocasiones a los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, ante quienes ha manifestado de manera clara su postura, que no es otra que la del Evangelio de Jesucristo que venció a la muerte y vino a dar vida en abundancia.

La Iglesia Católica ha defendido y defenderá siempre el respeto a la vida desde su concepción hasta su fin natural. Defiende a cada niño concebido, pues su existencia es un don de Dios que estamos obligados a proteger.

Pero tampoco nos son ajenas las mujeres que sufren la violencia, la marginación, el abandono, la ignorancia o se ven obligadas, por su pareja o familia, a ejecutar el terrible acto del aborto. Por esta razón, y para prevenir la tragedia del infanticidio, hago un llamado a los católicos a ofrecer ayuda inmediata a aquellos que se encuentran en esta difícil situación.

Las complicaciones de índole material o de salud no debieran inducir nunca a ninguna madre a asesinar la vida concebida. “¡Salvemos a cada niño concebido!”, como clamó nuestro amado Juan Pablo II.

Un servidor, como cabeza de esta Iglesia particular en unión con mis obispos auxiliares, convocamos a todos los sacerdotes y religiosos de esta Iglesia que peregrina en la ciudad de México a atender de forma desinteresada, decidida y sacrificada a todo aquel que tenga en mente acabar con la vida del concebido. Les suplicamos, escuchen y orienten principalmente a las madres que experimentan en su vientre el milagro de la vida. De igual modo, hermanos en el ministerio sacerdotal, estén prestos y diligentes para administrar el sacramento de la Reconciliación y orientar a quienes por desgracia han participado del execrable crimen del aborto.

Nos dirigimos también, en el nombre de Dios, a los médicos y enfermeras, principalmente a aquellos que han sido bautizados en la fe católica, para que protejan a toda costa la vida de los niños concebidos y sean fieles a su vocación y conciencia cristiana. Les conmino a ejercer su derecho de objeción de conciencia y repudiar en sus espacios laborales este acto de lesa humanidad. Así mismo, llamamos a las autoridades sanitarias a que, acatando la ley, respeten la conciencia de los médicos que se rehúsen a practicar estos espantosos asesinatos.

Hacemos un llamado también a todas las religiosas y responsables de casas conventuales para que -según su carisma y apostolado- acojan a las madres embarazadas en situación de desamparo, o a los hijos de éstas, para que el amor de su comunidad sea signo sensible de hermandad cristiana y del amor de Dios entre los más necesitados. Tengan siempre presentes las palabras de Cristo: "Quien recibe a uno de estos pequeños en mi nombre, a mí me recibe” (Mc 9, 37)

Llamamos también a todos aquellos laicos que se desempeñan en el ámbito gubernamental o empresarial, y en cuyas manos se encuentra la posibilidad de procurar beneficios a las mujeres en situación de embarazo, a participar activamente en la tarea de salvar a los niños concebidos, procurando leyes que ayuden a las mujeres y promoviendo empleos dignos que permitan el sano desarrollo de la familia. Pedimos a las autoridades no negar la oportunidad de una ayuda económica digna a mujeres embarazadas, portadoras de la vida y del futuro de nuestra sociedad.

Por último, hacemos un llamado a todas las familias a actuar con bondad y cariño para que toda mujer viva su embarazo con la mayor protección y cuidado de sus parejas, padres, parientes y amigos, porque no hay mayor dolor que ser rechazado o señalado por la propia familia o la sociedad.

¡Que reine Jesús por siempre, que reine su corazón lleno de amor, perdón y misericordia!, y que nos dé el coraje para enfrentar los retos a los que este doloroso momento nos obliga. Que Santa María de Guadalupe, madre de todos los mexicanos y a quien pertenece nuestra nación, nos ampare en su amoroso regazo y nos cuide en esta difícil situación por la que atraviesa nuestra amada patria.


Emmo. Sr. Card. Norberto Rivera Carrera
Arzobispo Primado de México

+ Mons. Carlos Briseño Arch
I Vicaría “Santa María de Guadalupe”

Mons. Nicolás Gómez Sánchez
II Vicaría “Cristo Rey”

+ Mons. Felipe Tejeda García
III Vicaría “San Felipe de Jesús”

+ Mons. Antonio Ortega Franco
IV Vicaría “San Miguel Arcángel”

+ Mons. Francisco Clavel Gil
V Vicaría “San Pedro Apóstol”

+ Mons. Jonás Guerrero Corona
VI Vicaría “San José”

+ Mons. Víctor Sánchez Espinosa
VII Vicaría “San Pablo Apóstol”

+ Mons. Rogelio Esquivel Medina
VIII Vicaría “San Juan Bautista”

Luto por refrendo de ley criminal del aborto


La irrenunciable misión encomendada por Nuestro Señor Jesucristo a esta Iglesia particular nos obliga a manifestar nuestro dolor y luto ante el refrendo de la ley criminal del aborto en nuestra ciudad.

La Arquidiócesis de México -con profundo desconsuelo- hará doblar las campanas de la Sacra Iglesia Catedral Metropolitana con tañido de luto por los millones de niños que serán sacrificados ante el ‘amparo’ de la inicua ley de los hombres una vez que la Suprema Corte de Justicia de la Nación emita su voto resolutivo en torno a la ‘legalidad’ del aborto.

Ley que hace legal lo que nunca podrá ser moral, como es el asesinato de niños inocentes e indefensos en el vientre de su madre y para lo cual el Estado prestará su aparato de salud para estos execrables crímenes, instituciones que en otros tiempos buscaron defender el principio de la vida.

Contemplamos con pesar el egoísmo y mezquindad humana que defiende la muerte antes de la vida y por ello elevamos nuestras súplicas a través de la oración y del sonido de las campanas para que, en señal de dolor, luto y penitencia por la matanza indiscriminada de infantes, pidamos perdón a Dios por quienes han promovido, votado y ratificado esta ley asesina.

Oficina de Comunicación Social

Arzobispado de México.