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miércoles, 6 de marzo de 2013

Que es el Cardenal Carmalengo

En la Iglesia Católica, el camarlengo es un funcionario de la corte papal. Es el administrador de los bienes y los ingresos de la Santa Sede; entre sus responsabilidades se incluía la administración del Patrimonio de San Pedro. Como se regula en la Constitución Apostólica Pastor Bonus (28 de junio de 1988), el Camarlengo ha de ser un cardenal, pues así es como se refiere a él dicho texto, siendo, como todos los miembros principales de la Curia pontificia, nombrado por el Papa.


Se deriva del latín tardío camarlingus, y a su vez, del francés Kamerling, que proviene del latín camerarius, que significa "oficial de la cámara" (en general, refiriéndose a la "cámara del tesoro"), sin embargo el DRAE aporta otra etimología: la palabra camarlengo procede del idioma germánico franco kamarling (camarero) y tiene el mismo etimo que la palabra alemana Kammer (cámara); en rigor las dos etimologías no se oponen: el italiano camerlengo actual tomó la palabra del latín tardío (latín medieval), el latín tardío tomó la palabra del francés medieval y el francés medieval del idioma germánico de los francos


Hasta el siglo XI, el Archidiácono de la Iglesia romana era responsable de la administración de los bienes de la Iglesia (es decir, de la Diócesis de Roma), pero sus numerosos y antiguos privilegios y derechos llegaron a ser un obstáculo frecuente a la acción independiente del Papa; como resultado de ello, cuando el último Archidiácono Hildebrando de Cluny fue elegido papa con el nombre de Gregorio VII en 1073, suprimió el Archidiaconado y fue cuando el cardenal encargado de la supervisión de la Cámara Apostólica, -es decir, el gobierno temporal de la Santa Sede-, pasó a ser conocido como camerarius o camarlengo


La responsabilidad más importante del camarlengo es la relacionada con la determinación formal de la muerte del Papa. El procedimiento tradicional para este momento comienza cuando el camarlengo, situado al lado del lecho de muerte del Romano Pontífice, llama a éste con su nombre de pila y apellidos –tres veces, con una diferencia de tres minutos entre cada llamada-; acto seguido, golpea suavemente la cabeza del Papa. Después de que el Papa es declarado muerto, el camarlengo quita el Anillo del Pescador de su dedo en presencia de los cardenales y luego procede a destruirlo con un martillo, junto con el sello oficial de plata del Pontífice. Estos actos simbolizan el final de la autoridad del Papa. Finalmente, el camarlengo procede a cerrar las puertas que dan acceso a los aposentos privados del Papa, ante la presencia de los cardenales prefectos y del Secretario de Estado; posteriormente comunica la noticia a los dignatarios principales de la Curia romana, al Decano del Colegio de Cardenales y al Vicario General de Roma quien, a su vez, lo da a conocer a la opinión pública. Es en este momento cuando se da inicio a la Sede Vacante, conformada por los preparativos de las exequias del Pontífice y el llamamiento a Cónclave por parte del Decano del Colegio cardenalicio.


El camarlengo, durante la Sede Vacante, también actúa como jefe de Estado en funciones de la Ciudad del Vaticano. Sin embargo, durante este tiempo, no es responsable del gobierno espiritual de la Iglesia Católica Romana. La Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis (22 de febrero de 1996) encarga esa tarea al Colegio Cardenalicio; a pesar de ello, el poder de gobierno que se les otorga es muy limitado, siendo sólo lo suficiente como para permitir que las instituciones de la Iglesia sigan funcionando y realicen algunas funciones básicas, esto, sin tomar decisiones definitivas o nombramientos, facultades o poderes cuyas funciones solo se reservan al Papa. El camarlengo, sin embargo, debe permanecer en el ejercicio de su cargo durante la sede vacante, a diferencia del resto de la Curia romana. La otra persona que se mantiene en su cargo es el Penitenciario mayor.


Tres camarlengos han sido elegidos Papa: Cosimo Gentile Migliorati (Inocencio VII, 1404), Gioacchino Pecci (León XIII, 1878) y Eugenio Pacelli (Pío XII, 1939). Otros dos, Cencio, que fue elegido como Papa con el nombre de Honorio III en 1216, y Rinaldo Conti di Segni, elegido Papa con el nombre de Alejandro IV en 1254, no ocupaban el puesto de camarlengo para el instante que fueron elegidos (Cencio fue camarlengo desde 1188 hasta 1198, mientras que Rinaldo lo fue desde 1227 hasta 1231).

Telegrama del Colegio Cardenalicio a Su Santidad el Papa Emérito Benedicto XVI


A SU SANTIDAD
EL PAPA EMÉRITO BENEDICTO XVI
CASTELGANDOLFO.



LOS PADRES CARDENALES REUNIDOS EN EL VATICANO PARA SUS CONGREGACIONES GENERALES CON VISTAS AL PRÓXIMO CÓNCLAVE LE ENVÍAN AL UNÍSONO UN SALUDO AFECTUOSO, EXPRESÁNDOLE UNA VEZ MÁS SU AGRADECIMIENTO POR TODO SU LUMINOSO MINISTERIO PETRINO Y POR EL EJEMPLO QUE LES HA DADO DE GENEROSA SOLICITUD PASTORAL POR EL BIEN DE LA IGLESIA Y DE TODO EL MUNDO.
SU GRATITUD MANIFIESTA EL RECONOCIMIENTO DE TODA LA IGLESIA POR SU INCANSABLE TRABAJO EN LA VIÑA DEL SEÑOR.
ASIMISMO, LOS MIEMBROS DEL COLEGIO CARDENALICIO CONFÍAN EN SUS ORACIONES POR ELLOS Y POR TODA LA IGLESIA


+ ANGELO CARD. SODANO
DECANO DEL COLEGIO DE CARDENALES

martes, 26 de febrero de 2013

MOTU PROPRIO: EL PAPA DEJA A LOS CARDENALES LA FACULTAD DE ANTICIPAR EL CONCLAVE

Ciudad del Vaticano, 25 febrero 2013 (VIS).-Publicamos a continuación una traducción no oficial, de la Carta Apostólica en forma de Motu Proprio del Santo Padre Benedicto XVI sobre algunas modíficaciones relativas a la elección del Romano Pontífice fechada el 22 de febrero

“Con la Carta apostólica “De aliquibus mutationibus in normis de electione Romani Pontefici”, dada como Motu Proprio en Roma el 11 de junio de 2007 en el tercer año de mi pontificado, he establecido algunas normas que, abrogando las prescritas en el número 75 de la Constitución apostólica “Universi Dominici gregis” promulgadas el 22 de febrero de 1996 por mi predecesor el beato Juan Pablo II, restablecían la norma sancionada por la tradición, según la cual para la elección válida del Romano Pontífice se requiere siempre la mayoría de dos tercios de los votos de los cardenales presentes.

Considerada la importancia de asegurar el mejor funcionamiento de cuanto atañe, si bien con relieve diverso, a la elección del Romano Pontífice, en particular una interpretación y actuación mas cierta de algunas disposiciones, establezco y prescribo que algunas normas de la Constitución apostólica “Universi Dominici gregis” y cuanto yo mismo dispuse en la Carta apostólica más arriba mencionada se sustituyan con las normas que siguen:

35. Ningún Cardenal elector podrá ser excluido de la elección, activa o pasiva, por ningún motivo o pretexto, quedando en pie lo establecido en los números 40 y 75 de esta Constitución.

37.Establezco, además, que desde el momento en que la Sede Apostólica esté legítimamente vacante los Cardenales electores presentes esperen durante quince días completos a los ausentes; dejo además al Colegio de los Cardenales la facultad de anticipar el comienzo del Cónclave si consta la presencia de todos los cardenales electores, como la facultad de retrasar, si hubiera motivos graves, el comienzo de la elección algunos días.. Pero pasados al máximo veinte días desde el inicio de la Sede vacante, todos los Cardenales electores presentes están obligados a proceder a la elección.

43. Desde el momento en que se ha dispuesto el comienzo del proceso de la elección hasta el anuncio público de que se ha realizado la elección del Sumo Pontífice o, de todos modos, hasta cuando así lo ordene el nuevo Pontífice, los locales de la Domus Sanctae Marthae, como también y de modo especial la Capilla Sixtina y las zonas destinadas a las celebraciones litúrgicas, deben estar cerrados a las personas no autorizadas, bajo la autoridad del Cardenal Camarlengo y con la colaboración externa del Vice Camarlengo y del Sustituto de la Secretaría de Estado, según lo establecido en los números siguientes.

Todo el territorio de la Ciudad del Vaticano y también la actividad ordinaria de las Oficinas que tienen su sede dentro de su ámbito deben regularse, en dicho período, de modo que se asegure la reserva y el libre desarrollo de todas las actividades en relación con la elección del Sumo Pontífice. De modo particular se deberá cuidar, también con la ayuda de los Prelados Clérigos de Cámara, que nadie se acerque a los Cardenales electores durante el traslado desde la Domus Sanctae Marthae al Palacio Apostólico Vaticano.

46.,Párrafo 1.-Para satisfacer las necesidades personales y de la oficina relacionadas con el desarrollo de la elección, deberán estar disponibles y, por tanto, alojados convenientemente dentro de los límites a los que se refiere el n. 43 de la presente Constitución, el Secretario del Colegio Cardenalicio, que actúa de Secretario de la asamblea electiva; el Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias con ocho Ceremonieros y dos religiosos adscritos a la Sacristía Pontificia; un eclesiástico elegido por el Cardenal Decano, o por el Cardenal que haga sus veces, para que lo asista en su cargo.

47. Todas las personas señaladas en el num. 46 y en el num. .55, párrafo 2 de la presente Constitución que por cualquier motivo o en cualquier momento fueran informadas por quien sea sobre algo directa o indirectamente relativo a los actos propios de la elección y, de modo particular, de lo referente a los escrutinios realizados en la elección misma, están obligadas a estricto secreto con cualquier persona ajena al Colegio de los Cardenales electores; por ello, antes del comienzo del proceso de la elección, deberán prestar juramento según las modalidades y la fórmula indicada en el número siguiente.

48. Las personas señaladas en el num.46 y en el num. 55, párrafo 2 de la presente Constitución, debidamente advertidas sobre el significado y sobre el alcance del juramento que han de prestar antes del comienzo del proceso de la elección, deberán pronunciar y subscribir a su debido tiempo, ante el Cardenal Camarlengo u otro Cardenal delegado por éste, en presencia de dos Protonotarios apostólicos de Número Participantes, el juramento según la fórmula siguiente:

Yo N. N. prometo y juro observar el secreto absoluto con quien no forme parte del Colegio de los Cardenales electores, y esto perpetuamente, a menos que no reciba especiales facultades dadas expresamente por el nuevo Pontífice elegido o por sus Sucesores, acerca de todo lo que atañe directa o indirectamente a las votaciones y a los escrutinios para la elección del Sumo Pontífice.

Prometo igualmente y juro que me abstendré de hacer uso de cualquier instrumento de grabación, audición o visión de cuanto, durante el período de la elección, se desarrolla dentro del ámbito de la Ciudad del Vaticano, y particularmente de lo que directa o indirectamente de algún modo tiene que ver con las operaciones relacionadas con la elección misma.

Declaro emitir este juramento consciente de que una infracción del mismo comportaría para mí la pena de la excomunión “latae sententiae” reservada a la Sede Apostólica.

Así Dios me ayude y estos Santos Evangelios que toco con mi mano.

49. Celebradas las exequias del difunto Pontífice, según los ritos prescritos, y preparado lo necesario para el desarrollo regular de la elección, el día establecido, según lo previsto en el n. 37 de la presente Constitución, no más allá del vigésimo- los Cardenales electores se reunirán en la Basílica de San Pedro en el Vaticano, o donde la oportunidad y las necesidades de tiempo y de lugar aconsejen, para participar en una solemne celebración eucarística con la Misa votiva “Pro eligendo Papa” (19) Esto deberá realizarse a ser posible en una hora adecuada de la mañana, de modo que en la tarde pueda tener lugar lo prescrito en los números siguientes de la presente Constitución.

50. Desde la Capilla Paulina del Palacio Apostólico, donde se habrán reunido en una hora conveniente de la tarde, los Cardenales electores en hábito coral irán en solemne procesión, invocando con el canto del Veni Creator la asistencia del Espíritu Santo, a la Capilla Sixtina del Palacio Apostólico, lugar y sede del desarrollo de la elección. Participan en la procesión el Vice Camarlengo, el Auditor General de la Cámara Apostólica y dos miembros de cada uno de los Colegios de Protonotarios Apostólicos de Número Participantes, de los Prelados Auditores de la Rota Romana y de los Prelados Clérigos de Cámara.

51. Párrafo 2.- Por tanto, el Colegio Cardenalicio, que actúa bajo la autoridad y la responsabilidad del Camarlengo, ayudado por la Congregación particular de la que se habla en el num.. 7 de la presente Constitución cuidará de que, dentro de dicha Capilla y de los locales adyacentes, todo esté previamente dispuesto, incluso con la ayuda desde el exterior del Vice Camarlengo y del Sustituto de la Secretaría de Estado, de modo que se preserve la normal elección y el carácter reservado de la misma.

55.-Párrafo 3.- Si se cometiese y descubriese una infracción a esta norma, sepan los autores que estarán sujetos a la pena de excomunión “latae sententiae” reservada a la Sede Apostólica.

62. Abolidos los modos de elección llamados per acclamationem seu inspirationem y per compromissum, la forma de elección del Romano Pontífice será de ahora en adelante únicamente per scrutinium.

Establezco, por lo tanto, que para la elección válida del Romano Pontífice se requieren los dos tercios de los votos, calculados sobre la totalidad de los electores presentes y votantes

64. El procedimiento del escrutinio se desarrolla en tres fases, la primera de las cuales, que se puede llamar pre-escrutinio, comprende: 1) la preparación y distribución de las papeletas por parte de los Ceremonieros, llamados al Aula junto con el Secretario del Colegio de Cardenales y con el Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias- quienes entregan por lo menos dos o tres a cada Cardenal elector; 2) la extracción por sorteo, entre todos los Cardenales electores, de tres Escrutadores, de tres encargados de recoger los votos de los enfermos, llamados Infirmarii, y de tres Revisores; este sorteo es realizado públicamente por el último Cardenal Diácono, el cual extrae seguidamente los nueve nombres de quienes deberán desarrollar tales funciones; 3) si en la extracción de los Escrutadores, de los Infirmarii y de los Revisores, salieran los nombres de Cardenales electores que, por enfermedad u otro motivo, están impedidos de llevar a cabo estas funciones, en su lugar se extraerán los nombres de otros no impedidos. Los tres primeros extraídos actuarán de Escrutadores, los tres segundos de Infirmarii y los otros tres de Revisores.

70. Párrafo 2.- Los Escrutadores hacen la suma de todos los votos que cada uno ha obtenido, y si ninguno ha alcanzado al menos los dos tercios de los votos en aquella votación, el Papa no ha sido elegido; en cambio, si resulta que alguno ha obtenido al menos los dos tercios, se tiene por canónicamente válida la elección del Romano Pontífice.

75. Si se realizaran en vano los escrutinios que se indican en los números 72, 73 y 74 de la indicada Constitución, téngase un día dedicado a la oración, la reflexión y el diálogo; en las siguientes votaciones, observado el orden establecido en el número 74 de dicha Constitución, solamente tendrán voz pasiva los dos nombres que en el escrutinio precedente hayan obtenido la mayoría de los sufragios, sin apartarse de la norma de que también en estas votaciones para la validez de la elección se requiere la mayoría cualificada de al menos dos tercios de los sufragios de los Cardenales presentes y votantes. En estas votaciones los dos nombres que tienen voz pasiva carecen de voz activa.

87. Realizada la elección canónicamente, el último de los Cardenales Diáconos llama al aula de la elección al Secretario del Colegio de los Cardenales, al Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias y a dos Ceremonieros; después, el Cardenal Decano, o el primero de los Cardenales por orden y antigüedad, en nombre de todo el Colegio de los electores, pide el consentimiento del elegido con las siguientes palabras: ¿Aceptas tu elección canónica para Sumo Pontífice? Y, una vez recibido el consentimiento, le pregunta: ¿Cómo quieres ser llamado? Entonces el Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias, actuando como notario y teniendo como testigos a dos Ceremonieros, levanta acta de la aceptación del nuevo Pontífice y del nombre que ha tomado”.

Este documento entrará en vigor inmediatamente después de su publicación en “L'Osservatore Romano”.

Esto decido y establezco, no obstante cualquier disposición contraria.

Dado en Roma, al lado de San Pedro, el día 22 de febrero, en el año 2013, octavo de mi pontificado.