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sábado, 1 de diciembre de 2012

Especial. Protesta Enrique Peña Nieto como Presidente de los Estados Unidos Mexicanos. Con Información de Presidencia de la República


México D.F. a 1° de diciembre de 2012.
El licenciado Enrique Peña Nieto asumió hoy el cargo de Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, al rendir protesta en Sesión Ordinaria de Congreso General realizada en la Cámara de Diputados.
Ante el Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Jesús Murillo Karam; el Presidente de la Cámara de Senadores, Ernesto Cordero Arroyo; y  el Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Juan Silva Meza; Peña Nieto rindió la protesta constitucional:
“Protesto guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen, y desempeñar leal y patrióticamente el cargo de Presidente de la República que el pueblo me ha conferido, mirando en todo por el bien y la prosperidad de la Unión; y si así no lo hiciere que la nación me lo demande”, expresó.
Peña Nieto recibió la Banda Presidencial de manos del Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, a quien le fue entregada por el mandatario saliente, Felipe Calderón Hinojosa.
El Presidente Peña Nieto arribó al Palacio Legislativo de San Lázaro, y fue recibido por la Comisión de Cortesía, integrada por legisladores federales que lo acompañaron hasta el Salón de Plenos.
A la ceremonia acudieron la esposa del Presidente Peña Nieto, Angélica Rivera de Peña; sus hijos; gobernadores estatales; representantes del Poder Judicial; ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación; consejeros del Instituto Federal Electoral, entre otros invitados.
Al inicio de la Sesión Ordinaria de Congreso General se dio lectura de los resolutivos del Bando Solemne.
La Sesión Ordinaria de Congreso General concluyó con los honores de ordenanza.

Especial. Sigue al Presidente y a Presidencia de la República en redes sociales

Con información de Presidencia de la República.


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Especial. Transmisión de la Toma de Protesta del Presidente Enrique Peña Nieto

Sigue en vivo la Ceremonia de Toma de Protesta del
Lic. Enrique Peña Nieto como
Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.

Sábado 1 de Diciembre de 2012
9:30 am (Hora del centro de México)


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Especial. Imagen en redes sociales del Presidente Enrique Peña Nieto


Imagen de Facebook del Presidente Enrique Peña Nieto

lunes, 26 de marzo de 2012

Palabras de despedida del Presidente Felipe Calderón Hinojosa al Santo Padre Benedicto XVI en el Aeropuerto de León

Su Santidad Benedicto XVI.

Muy honorables integrantes de la Comitiva que le acompaña.

Señores representantes de los Poderes de la Unión.

Señor Licenciado Juan Manuel Oliva, Gobernador del Estado de Guanajuato.

Señores Gobernadores.

Estimados colaboradores del Gobierno Federal.

Señores Cardenales.

Señores Arzobispos.

Señores Obispos.

Muy queridas niñas, muy queridos niños, muy queridos jóvenes mexicanos.

Mexicanas y mexicanos:

En nombre del pueblo y del Gobierno de México, agradezco enormemente a Su Santidad Benedicto XVI la visita que ha llevado a cabo en nuestro país.

Han sido tres días de intensa emoción, en los que se han encontrado el profundo pensamiento y el afecto de un líder espiritual, con la entrega de un pueblo que expresa su fe en plena libertad.

Al recibir a Su Santidad, las mexicanas y los mexicanos lo hemos hecho con profunda alegría y con lo mejor de nuestra hospitalidad.

Ha sido memorable la manera en que cientos de miles de personas, especialmente jóvenes, han manifestado su júbilo en las calles, en las plazas, tanto de León, como de Guanajuato, como de esta Ciudad de Silao; ciudades que han mostrado lo mejor de su rostro para recibirlo.

México nunca olvidará a Su Santidad. México lo llevará a usted siempre, en el alma.

Su Santidad:

Llévese para siempre las sonrisas de nuestros niños, las porras de nuestros jóvenes, las innumerables muestras de afecto, de respeto y de gratitud de las que fue objeto a lo largo de sus recorridos, y en cada uno de sus encuentros.

Esperemos que se lleve por siempre este recuerdo, de un México que lo quiere y que siempre lo recibirá con cariño y con los brazos abiertos.

Lleve, también, consigo, las lágrimas de las personas a quienes usted ha consolado, las preocupaciones cotidianas de quienes padecen pobreza, marginación o violencia.

Tenga siempre presente a México y abogue por él.

La visita de Su Santidad ha colmado a los mexicanos en muchas formas: de emoción, al vivir inolvidables momentos; de esperanza, al escuchar sus mensajes. Pero, sobre todo, ha tocado usted el corazón de los mexicanos con su cercanía y con su afecto.

Los millones de mexicanas y mexicanos que se alegran con su presencia, conservan, desde ahora, el eco de sus palabras con las que ha sembrado una semilla de paz y de esperanza.

Estoy seguro que su visita hará que el alma de muchos compatriotas pueda superar, como usted lo ha buscado, el cansancio, recuperar la alegría y la felicidad interior.

Sé que ahora millones de familias en México redoblarán su esfuerzo para vivir de acuerdo a los más altos valores que muchos mexicanos compartimos con usted, para vivir en paz y armonía, para ver con confianza el porvenir y con esperanza, como usted nos lo ha pedido.

Coincidimos con usted en el anhelo de que en cada hogar se fortalezcan los valores de familia, de respeto a la libertad y a la dignidad de la persona, de justicia. Valores sin los cuales no es posible el bien común.

Ha quedado, también, claro su mensaje de que esos valores pueden evitar que los jóvenes caigan en la ambición del dinero fácil e ilimitado, a través de caminos falsos de violencia o de delincuencia.

Esperamos, sinceramente, que los mexicanos trabajaremos unidos para legar, como herencia, un mundo mejor, sin envidias, ni divisiones, como usted lo ha señalado.

Paz, concordia, justicia y solidaridad, son principios que usted ha enfatizado, y que tendremos siempre muy presentes.

Le agradecemos sus oraciones por los mexicanos y, en especial, por nuestros niños, sus gestos de consuelo para los que sufren. Sus palabras que han reencendido el aliento de muchas de las almas que lo han visto y lo han oído.

Su Santidad nos ha recordado que el objetivo de nuestro esfuerzo debe ser la edificación de una sociedad más justa, en la que cada mexicana y cada mexicano disfrute de todos lo derechos que corresponden a la eminente dignidad de la persona y, en especial, nos ha recordado la importancia de cuidar y proteger a nuestros niños y jóvenes.

Sin duda, estos encuentros con usted nos han dejado en una mejor actitud para vivir de acuerdo a principios y valores, y de conformidad con las exigencias de la ley y el respeto a los derechos humanos. Valores y principios compartidos por la inmensa mayoría de los mexicanos, unos desde la fe profesada, no sólo en la Iglesia Católica, sino en múltiples credos, otros desde los principios filosóficos y éticos del humanismo vivido con rectitud.

Espero que durante estos días Su Santidad haya constatado que el pueblo mexicano, a pesar de las difíciles circunstancias que ha vivido, no está, ni estará desesperanzado; que el pueblo mexicano tiene una gran riqueza espiritual y cultural, que le da vigor y alegría cada día, que le da confianza en sus grandes capacidades y entusiasmo en sus tareas. En fin. Que somos un pueblo fuerte y vigoroso, que abre sus puertas con alegría, con mucha alegría, a todo aquél al que llama amigo y, en especial, al Obispo de Roma.

Su Santidad:

A nombre de millones de mexicanas y mexicanos, muchas gracias por esta visita que nunca olvidaremos.

Gracias por fortalecer la concordia y el amor entre nosotros.

Gracias por dejarnos el espíritu lleno de esperanza y el ánimo fortalecido para seguir luchando por un México justo, seguro y próspero al que aspiramos.

Gracias, también, por la extraordinaria experiencia de estos días, y por la riqueza y profundidad de sus palabras.

Tenga la seguridad de que a partir de hoy, México lo llevará siempre en su recuerdo. Y también, estoy seguro, se lleva usted el corazón de muchos mexicanos.

Deseamos muy pronto poder volver a contar con su presencia en nuestro país.

Los mexicanos le deseamos una exitosa estadía en La Habana, y un buen viaje de regreso al Vaticano.

Su Santidad Benedicto XVI:

México es, y será siempre, su casa.

Gracias, nuevamente.

viernes, 23 de marzo de 2012

Discurso del Presidente Felipe Calderon Hinojosa en el Aeropuerto de Silao Guanajuato

Silao, Guanajuato, 23 de marzo del 2012

Su Santidad Benedicto XVI.

Muy distinguidos integrantes de la Comitiva que le acompaña.

Señor Senador José González Morfín, Presidente del Senado de la República.

Señor Diputado Guadalupe Acosta Naranjo, Presidente de la Cámara de Diputados.

Señor Ministro Aguirre Anguiano, representante de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Señor licenciado Juan Manuel Oliva Ramírez, Gobernador de Guanajuato.

Señores Gobernadores de las distintas entidades federativas de la República Mexicana.

Muy queridas niñas, muy queridos niños.

Distinguidos invitados especiales.

Señoras y señores de los medios de comunicación.

Señores Cardenales, Arzobispos y Obispos.

Mexicanas y mexicanos:

Bienvenido a México, Su Santidad Benedicto XVI. Es una gran alegría recibirlo en tierra mexicana.

Al pueblo mexicano le regocija que haya usted aceptado la invitación que en su nombre, tuve el honor de formularle como Presidente de la República, en mi Visita de Estado al Vaticano.

La presencia de Su Santidad entre nosotros adquiere un significado enorme en horas aciagas, en momentos en que nuestra Patria atraviesa por situaciones difíciles y decisivas.

Son muchos los desafíos que a los mexicanos nos ha tocado enfrentar en los últimos tiempos.

Lo recibe, Su Santidad, un pueblo que ha sufrido mucho por diversas razones, y que a pesar de ello hace enormes esfuerzos todos los días para llevar el alimento a la mesa de la casa, para educar a los hijos, para sacar adelante a la familia.